sábado, 3 de abril de 2010

Apagón analógico


Tras el apagón analógico producido en el día de ayer, se me plantea alguna duda. Han desconectado –¿se dice así?– las denominadas estatales y la autonómica, pero siguen emitiendo en analógico las locales, incluso aquellas que tienen la concesión para TDT. Es lo que estuve observando, repito, ayer viernes. Entiendo que se debe a que cada una de estas últimas tienen montado su propio chiringuito arriba en La Corona y deberán ser ellos mismos quienes procedan a ‘desenchufar’ los aparatos. Pero quiero imaginarme que más de uno se resistirá a realizar dicha operación y agotará todas las vías posibles para que la imagen no desaparezca. Preguntas: ¿Hasta cuándo podrían retrasar las emisiones? ¿Existe posibilidad legal de conminarlos a que cesen su programación? ¿Hay algún ente, empresa o yo qué demonios sé que proceda ‘per se’ a la desconexión de los díscolos? Me encantaría que si algún lector de este blog fuera capaz de sacarme de estas dudas, que me lo hiciera saber. Pues sí, tengo un especial interés en que se produzca un ‘cero energético’ en esta campo audiovisual. Por razones de salud, fundamentalmente.
Pude contemplar también ayer que una de las locales desaparecidas desde meses atrás, volvió a hacer acto de presencia. No emite programación propia, pero nos deleita con noticias por un tubo. Y en ello estaba cuando recordé las semanas santas de años idos para siempre, de cuando uno era todavía joven. No me remonto muy atrás, porque entonces no había tele. Ya te comenté una vez que la luz eléctrica llegó a La Gorvorana cuando el menda ya se afeitaba desde varios años antes. Haz un cálculo. Pero la radio emitía ‘música tenebrosa’ durante todo el día. Por la noche, mutis por el foro. Desde el jueves hasta el domingo era un entierro permanente. El apagón era total. Ahora, ya sabes, el salto, también en los aspectos religiosos, ha sido radical. Tanto que nos olvidamos de la mismísima crisis y alcanzamos ocupaciones del cien por cien en determinados, y soleados,  lugares. Y si te fijas en lo que respondemos a las preguntas de los reporteros de rigor, todos vamos a descansar. Y un churro. De ser ello cierto, ¿de dónde vienen los síndromes que surgen en los días posteriores a las vacaciones?
Volviendo a lo del apagón televisivo. No he escuchado a nadie comentar el incremento de pilas que se ha producido con el hecho. Algo así como el día de Reyes en el que los artilugios eléctricos hacen furor entre los juguetes de los menudos (y, a veces, no tanto). La mayoría de nosotros ha tenido que comprar, como mínimo, un decodificador. Otro mando. Y si la salida de la señal hacia tu tele es a través del vídeo, otro mando. Súmale el del propio aparato, y ya van tres. Cada uno con un mínimo de dos pilas, son seis. Y cada vez que quieras ver algo, debes encender los tres aparatejos. De no ser así, eres un privilegiado.
Recuerden que me dijo Servando, el de las teles de toda la vida, que si desde tu casa se ve bien el emisor de Izaña, vira la antena hacia él. La señal es mejor que la de El Asomadero. Además, con ese simple movimiento ganas en salud. Porque todavía, y hasta que alguien me responda a las dudas del primer párrafo, estaremos un tiempo en el que simultanearemos señales. No olviden que las digitales ofrecen una calidad superior. De todas maneras, hagan lo que estimen oportuno, pero luego no se quejen de úlceras intempestivas.
Me voy a acostar otra vez. Esta noche, allá a los doce y algún minuto me tendré que levantar porque los fuegos de artificio harán acto de presencia una vez más en este pueblo, pirotécnico donde los haya. La primera vez que me ocurrió, pegué un brinco en la cama que casi aparezco en el suelo. A mí no me trincan más. Mañana domingo será otro día más relajado. Aprovéchenlo, porque el lunes se acabó lo bueno.