miércoles, 21 de abril de 2010

Atascos en Los Realejos


Tremenda suerte la mía para verme metido en los reiterados atascos que se producen en Los Realejos. Bueno, a decir verdad suceden en cualquier lugar de esta geografía isleña, pero mi pueblo no quiere quedarse atrás. Las entradas y salidas suponen auténticos calvarios en horas de inicios o términos de jornadas laborales. Y como ya estamos acostumbrados a las colas en la autopista, comenzamos a entrar en una etapa de conformismo y relajación que nos deberá conducir al ‘qué le vamos a hacer’ inevitable.
El ayuntamiento, el grupo (des)gobernante o alguien indeterminado está echando una manita para que el problema se agrave. En lugar de encontrar remedio a esta enfermedad, ponemos todas las chinitas habidas y por haber para que los sufridos conductores agoten de una vez por todas su ya escasa paciencia. Ayer mismo, sin ir más lejos, debió haber una presentación de coches nuevos en la explanada frente a la actual biblioteca municipal y antiguo sede del consistorio. Quisiera pensar que el asunto iba relacionado con Protección civil o algo por el estilo, pues mucho uniformado tropecé cuando tuve que aguantar el que una grúa se llevara a uno supuestamente mal estacionado. Que no lo estaba (mal estacionado), pero que los escasos aparcamientos, por lo visto, se requerían para el protocolo de rigor.
La calle Godínez es normalmente el lugar elegido para los muchos usuarios de la precitada biblioteca. Pero hoy era menester tener despejada toda la zona para que el alcalde y los políticos de turno posaran para la foto de rigor, que luego ocupará generosos espacios en La Voz de Los Realejos. Todo ello a eso de mediodía, cuando debemos ir a buscar hijos y nietos a colegios y guarderías.
La mitad de la plantilla de la policía local acompañaba a los otros uniformados. Cuando me atasqué, no columbré a Oswaldo ni a su séquito. Los que estaban detrás, haciéndose notar con sus pitadas (de los coches), parece ser que tampoco. Mejor fue así, porque a lo peor le hubiésemos dicho algo. Por ejemplo: ¿por qué demonios no hacen estos actos en otro lugar que moleste menos? ¿Ignoran acaso que la subida para Icod el Alto y La Guancha es por ahí? ¿Por qué no organizan estos ‘lucimientos’ en horas de menos tráfico? Soy consciente de que no les pagamos para pensar, pero hagan un esfuercito; no creo que se les rompa la única neurona que debe quedarles sana. Manden por un momento el protocolo para el carajo y piensen en el pueblo.
Mientras la grúa se llevaba a uno de los bien aparcados (quiero decir, dentro de las líneas reglamentarias) pero que, insito, molestaba al realce del acto en cuestión, se me antojó que un miembro de la policía local retiraba otro que estaba justo aparcado en la misma zona (frente a la Iglesia de Santiago Apóstol). No me gustaría pensar mal. Yo no creo que hayan avisado para que lo retirase. Porque si había señalización vertical que lo prohibiese, estaría para todo bicho viviente. Repito, pienso. ¿Se les multó a todos o se hizo una excepción con los avisados? Si había tres, cuatro o cinco que infringían las normas, se tendría que haber llamado a tres, cuatro o cinco grúas, porque de no hacerlo así, el pobre diablo que le quitaron el coche va a pagar los platos rotos de los que pudieron escabullirse. Y yo juraría que fue alguien uniformado el conductor de unos de los presuntos implicados.
En fin, cuando no es la prueba para comprobar si funciona una fuente, es un corte en canal de cualquier calle para extraer una herramienta que se nos olvidó en la “sajada” anterior, o sacar a flote la raya blanca que quedó sepultada, o porque vamos a echar cuatro fuegos artificiales, o porque vamos a darle un garbeo al pendón, o…
Lo dicho: si un día piensan, explotan. Pues piensen, recórcholis. Hasta mañana, si tengo tiempo de salir de este embrollo comúnmente denominado atasco.
P.D. Luego, gracias al blog de Radio Realejos (al que ‘robo’ la foto), me enteré de que se trataba de la presentación en sociedad de unos vehículos para el parque móvil de los mentados de Protección civil, pero también para los Bomberos voluntarios, Policía local y Empresas públicas. Que los disfruten. Les sugiero que los próximos sean ‘bautizados’ en Candelaria.