viernes, 23 de abril de 2010

Día del Libro


La elección del día 23 de abril como Día del Libro y del derecho de autor, procede de la coincidencia del fallecimiento de los escritores Miguel de Cervantes, William Shakespeare e Inca Garcilaso de la Vega en la misma fecha en el año 1616. La propuesta fue presentada por la Unión Internacional de Editores a la Unesco, con el objetivo de fomentar la cultura y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor. El 15 de noviembre de 1995 la Conferencia general de UNESCO aprobó la propuesta en París, a partir de lo cual el 23 de abril sería el "Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor".
En nuestro país Alfonso XIII firmó un Real Decreto el 6 de febrero de 1926 por el que se creaba oficialmente la Fiesta del Libro Español, que se celebraría en la fecha que entonces se creía que había nacido Cervantes, el 7 de octubre. La idea original fue del escritor valenciano Vicente Clavel Andrés, proponiéndola a la Cámara Oficial del Libro de Barcelona. Poco después, en 1930, se instaura definitivamente la fecha del 23 de abril como Día del Libro. La celebración arraigó rápidamente en Barcelona y se extendió por toda Cataluña, aunque el propósito oficial se fue diluyendo poco a poco al coincidir con el día del santo Patrón, conocido como Diada de Sant Jordi (Día de San Jorge), mientras en otras zonas la fiesta se mantenía con escasa importancia o incluso desaparecía. Con el tiempo se hizo tradicional en Cataluña el intercambio y regalo de rosas y libros entre parejas y personas queridas en esa fecha, convirtiéndose en una de las jornadas populares más celebradas. Esta tradición fue uno de los argumentos utilizados por la UNESCO para declarar el 23 de abril Día Internacional del Libro. En España se toma en cuenta esta fecha para la entrega anual de los Premios Cervantes, el mayor galardón realizado a los autores hispanos.
Esta breve reseña aparece en muchos foros. También en la Wikipedia, faltaría más. Y de Cervantes, que a nosotros nos queda como más cercano, son abundantes las referencias por cualquier lugar que nos movamos en la Red o en cualquier biblioteca, en las que todavía podemos hallar magníficas enciclopedias, algo marginadas por la comodidad del asiento y la pantalla del ordenador.
El 23 de abril de 1993, al responsable de este amago de blog le presentó Ricardo Acirón en la Casa Municipal de la Cultura de Los Realejos, la primera de sus publicaciones: “Jugando a ser maestro”. Y hoy, 17 años después, en el antiguo Cine de La Perdoma, Ediciones Idea, con la inestimable colaboración del ayuntamiento villero, Savasa, Producciones Oye y Agriten, presenta en sociedad dos chiquillos (en la actualidad rondan eso denominado Tercera Edad) que vivieron en la década de los cincuenta o sesenta del pasado siglo y que nos narran sus ‘aventuras’ en la sociedad de aquel entonces. De ahí la ilustración que inserto en el presente comentario.
Escribió Adrián Alemán (q.e.p.d.), prologuista de la publicación que “las historias de Pepillo y Juanillo son casi como las de Asterix y Obelix; son prototipos de historias sacadas desde el mismo rincón de los recuerdos y desde las más insignificantes minucias escondidas en la memoria histórica de cada cual”. Porque él, en su ambiente rural-urbano de La Laguna, también fue partícipe de vivencias como las acaecidas a Pepillo y Juanillo. Y supo en el citado prólogo extrapolar las unas y las otras. Porque apenas unas décadas atrás era casi normal que las vacas dejaran en las calles empedradas de las ciudades y pueblos, lo que ahora nos hace dar saltitos, y no de alegría, en las romerías típicas. En las que nos enfundamos otra vestimenta para aparentar que somos magos, algo que Pepillo y su hermano Juanillo vivieron de una manera cotidiana.
Por todo ello, y no es poco, este 23 de abril va a ser algo diferente para mí. Espero que todo salga convenientemente y que los que tengan a bien acompañarme pasen un rato agradable. Si ustedes salen contentos, yo lo estaré mucho más. Nos vemos.