lunes, 26 de abril de 2010

Educación de adultos


El objetivo fundamental de la Educación para Adultos es dotarles de una formación básica que les permita acceder a los distintos niveles del sistema educativo, mejorar su cualificación profesional o adquirir una preparación para el ejercicio de otras profesiones, así como desarrollar su capacidad de participación en la vida social, cultural, política y económica.
Es un proceso formativo que abarca desde la alfabetización hasta la obtención del título de Graduado en Educación Secundaria. El contenido de tales enseñanzas se halla regulado en el Decreto 79/1998 y se desarrollan mediante módulos, cuya duración oscila entre 20 y 60 horas. Los módulos superados dan lugar a la obtención de créditos, a razón de uno por cada diez horas, pudiendo éstos acumularse, con lo que el tiempo dedicado a la formación siempre tendrá utilidad. Como cada persona puede adoptar la decisión de qué módulos realizar en función de sus posibilidades, necesidades, intereses y disponibilidad de tiempo, puede incorporarse a la precitada formación en diferentes momentos del curso.
Eso dice la legislación. Pero por arriba de normativas está la práctica diaria. Y tengo la ligera impresión de que aquellos que formamos parte de la otra educación, la reglada, la más conocida, y que siempre nos quejamos de que tal o cual alumno no alcanza los objetivos previstos, no nos percatamos de la ingente labor que llevan a cabo los que se hallan al frente de esta otra faceta educativa. Donde todos los alumnos, sin excepción, por uno u otro motivo –la casuística debe ser bien dispar–, no pudieron finalizar su anterior etapa educativa. Donde los intereses que concurren en cada cual suponen siempre una atención personalizada y un enfoque adecuado a un futuro inmediato, normalmente dirigido hacia el mercado laboral.
Como fui cómplice de una grata experiencia en un reciente programa en Radio Arena, bajo la batuta de uno de los maestros (Álvaro García Domínguez) que imparte clases en Los Realejos, debo reconocer, con sumo agrado, que salí realmente satisfecho al percatarme del increíble interés que demostraron los alumnos. Con motivo de la celebración del Día del Libro, prepararon un amplio sumario que desarrollaron con una dedicación digna de elogio. Los nervios de la toma de contacto pronto se disiparon y les puedo señalar, insisto, que salí del estudio con un agradabilísimo sabor de boca. Porque la hora larga de la emisión radiofónica debió marcar huella en los estudiantes que allí se dieron cita. En la que abarcaron diversos aspectos relacionados con la cultura, con el libro, con el saber. Nos deleitaron con una lección de ortografía (el uso de las mayúsculas) e hicieron referencia a varios aspectos relacionados con Los Realejos (la figura del insigne polígrafo don José de Viera y Clavijo, una amplia reseña del Paraje Natural de Rambla de Castro), nos trasladaron a Gran Canaria, donde otro grupo de alumnos realizaba una visita cultural, fuimos hasta Arure (La Gomera) para conocer más de cerca cómo es una escuela rural de tan solo ocho alumnos, se destacó la ingente labor de María Rosa Alonso, hablaron de fábulas y se comentaron sus moralejas…
En fin, y como lo prometido es deuda, aquí estoy ante el ordenador redactando unas líneas con las que pretendo animarles a que continúen perseverando, porque para aprender nunca es tarde, o como decían nuestros abuelos: el saber no ocupa lugar. Ojalá vean cumplidas sus expectativas y que estos actos, sencillos a la par que lúdicos, pero preparados de una manera concienzuda, sean un acicate más en esa ardua tarea que tienen ante sí. Y exhortarles, también, para que una vez hayan alcanzado la meta que les permita un más fácil acceso a un puesto de trabajo digno, no dejen nunca aparcados estos quehaceres relacionados con la ampliación de su faceta cultural, ya que ‘nunca es tarde si la dicha es buena’.
Gracias asimismo por haberme hecho partícipe de esas inquietudes. Ojalá haya sido capaz de inculcarles el gusto por la lectura y la escritura.
A Radio Arena, al amigo Álvaro y a todos ustedes, alumnos de pro, mi reconocimiento y afecto.
P.D. Como no me remitieron la fotografía de rigor que da fe de lo aquí comentado, he insertado esta otra ilustración para salir del paso. Si aquella llegase, intentaré incrustarla en un futuro inmediato.