sábado, 22 de mayo de 2010

Cosas de maestros (3)


Efectivamente, el 9 de octubre vuelve la alcaldía a requerirle para que alegue lo que estime procedente. Y, sería o no casualidad, con la misma fecha tiene entrada en el Ayuntamiento (registro número 350; número 25 del expediente de 1ª. enseñanza) la tan deseada contestación del maestro, quien inspirándose en los sentimientos cristianos que profesa, y no en el criterio de los ateos, como desea mi Venerable Cura Párroco del barrio de San Juan, porque no lo soy ni especulativo ni práctico, manifiesta:
1º. Que perdono completamente al Venerable Párroco las ofensas que él crea pueda causarme acusándome de amenazas á mis Autoridades en mi oficio, donde suplico, y no amenazo como él dice.
2º. Que mi respetable Sr. Cura no debe decir que no ha penetrado en las dos escuelas de su barrio á enseñar y explicar doctrina y moral, interrumpiendo así los trabajos de los Profesores y de los niños, porque personas respetables le han escuchado sus pláticas, aunque basta con que lo diga el profesor, inspirándose en el criterio cristiano espiritista (como el Párroco desea).
3º. Que el Maestro que suscribe no le considera más derecho que el que puede tener un padre de familia al entrar en la escuela de su cargo, puesto que no es el Vocal nato de la Junta Local de 1ª. enseñanza, al cual le considera el Maestro con las atribuciones que el Venerable Párroco de San Juan cree tener.
4º. Que aunque la ley vijente [sic] sea la de 1857, todos los artículos que se opongan, como el 11º, a la Circular de 3 de Marzo de 1881, implícitamente están derogados en el concepto del que suscribe, pues atentan contra la libertad del profesor en el ejercicio de sus funciones.
5º. Que en atención á la Circular aludida, el Diocesano no tiene derecho á señalar libro de texto para la asignatura religiosa, como dice mi respetable Párroco; ni el Maestro está obligado á señalar más libro que la Real Academia en la Gramática.
6º. Que el Maestro que suscribe no considera ridículo, en este siglo, descender á enseñar ciencias naturales en su escuela, y filosofía religiosa á 16 alumnos de 14 á 20 años que tiene su escuela nocturna, y menos en su escuela diaria, donde entre los 70 niños, los hay de 12 años, cuyas capacidades están en condiciones de recibir enseñanza superior, para lo cual el Maestro que suscribe está autorizado con el título Superior que obtuvo ante Tribunal competente.
Y últimamente, manifiesto á mi respetable Junta Local que si mi respetable Cura Párroco del barrio de S. Juan piensa ofenderme, al decir con su jovialidad que me inspire en el criterio de los ateos, sabiendo él que no pertenezco á esa escuela, le perdono delante de Dios que existe y nos ve, y delante de la Sociedad que nos juzga. Al mismo tiempo le pido perdón, si en algo he podido ofenderle al indicarle sus atribuciones, en mi concepto, sobre las escuelas y especialmente la mía, para que no interrumpa los trabajos de los niños y del profesor.
Traslado de la misiva al Sr. Cura (13 de octubre) y respuesta de éste (16 del mismo mes; registro número 355), en el sentido de no estar en su ánimo el seguir molestando con sus contestaciones, pero como se lo había exigido el Sr. Alcalde...
Y se queja no tanto por no responder a sus instancias, sino por seguir apoyándose en suposiciones e interpretaciones subjetivas de la ley.
...además, aquellas repetidas frases que sienta pidiendo perdón, aquella simulada religiosidad con que reviste su lenguaje y que forma el estilo característico de los que profesan sus ideas; aquellas interpretaciones torcidas que dá á mis palabras, cuando le reto á que, inspirándose en los criterios que más le acomode, aunque sea en los del espiritismo o ateismo, concrete las acusaciones que hace contra mí (lo cual no manifiesta mis deseos de que el se atribuya en tales delirios, que esto es la causa de mi disgusto); aquellas infundadas quejas de que yo he interrumpido los trabajos de los profesores con mis visitas á las escuelas, cuando en todo el curso pasado no llegaron á seis las visitas á las escuelas, ni excedieron de un cuarto de hora; todo esto me hace conocer que el expresado Sr. no procede de buena fé, y colocado en terreno tan innoble, no me es dado seguir en contestaciones, y mucho menos poniendo por intermediario á la titularidad con que V. se halla condecorado.
Doble crítica por negar a los obispos la capacidad de señalar el libro de texto para la impartición de las clases de religión, y la autoría del propio maestro en el libro con el que imparte la Gramática y el de su señora esposa como autora de la Aritmética, sin que ninguno disponga de la competente autorización.
(finalizaremos mañana)