domingo, 23 de mayo de 2010

Cosas de maestros (y 4)


Ironiza el cura con las dedicaciones del maestro a las investigaciones científicas y comunica al alcalde que suspende las visitas a las escuelas, mientras no se reúna la Junta local de instrucción pública y adopte algún tipo de resolución.
En efecto, la Junta, en sesión celebrada el 29 de noviembre, adopta el siguiente acuerdo, que pone en conocimiento del cura y del maestro en oficio de 2 de diciembre:
Ver con desagrado la polémica entablada, culpando al maestro por querer coartar las atribuciones del párroco. Que a éste le asiste todo el derecho legal porque una simple circular no puede derogar un precepto de ley. Y que, en todo caso, el sacerdote ha intentado economizar sus visitas, pues la facultad de practicar repasos de Doctrina y Moral Cristiana al menos una vez en la semana, no la ha llevado a rajatabla, dejando de ser acreedor a la denuncia que se le ha hecho.
La Junta, por lo tanto, recomienda al párroco el cumplimiento de tan interesante cometido y suplica al profesor se abstenga de dar lugar, en lo sucesivo, a nuevos conflictos, por error en la inteligencia de las leyes, de que debe estar enterado.
Y la Junta provincial, el 15 de febrero de 1883, comunica a D. Diego:
En vista de la comisión de V. en la que solicita, que al Venerable Cura párroco del barrio de S. Juan en la Villa de la Orotava, se le haga saber que no tiene derecho para entrar en el local escuela de su cargo; y visto, así mismo, el informe dado por el Inspector del ramo en ese asunto, la Junta de mi presidencia, en sesión del 12 del actual, ha acordado manifestar á V. que no ha lugar á lo que solicita; antes bien, debe hacer presente á V. que, según las disposiciones vigentes del ramo, el cura párroco del indicado barrio de S. Juan, tiene derecho á explicar todos los sábados por la tarde, la doctrina y moral cristiana, con arreglo al autor señalado por el Prelado de la Diócesis.
Esta respuesta es transmitida al cura párroco el 20 de febrero de 1883, sin que exista constancia en el expediente de su envío al maestro.
En noviembre de 1884 presenta una solicitud de licencia por enfermedad a la Junta local. Y en la misma sesión (21-noviembre-1884), se ve otra de D. Miguel Fernández y López, vecino de Icod, quien solicita sustituir al anterior, ínterin dure su ausencia, que suple la falta de titulación con una larga dedicación a la enseñanza. La Junta traslada ambas a su homónima provincial. En mayo de 1885 (sesión del día 29), la Junta local de La Orotava nombra sustituto a D. Abelardo Borges, por no permitirle su quebrantada salud dedicarse á las tareas escolares conforme desea. Pero unas semanas después (sesión del 17 de junio), la Junta toma conocimiento del oficio remitido por varios vecinos para que se nombre a D. Miguel Fernández. La Junta pasa el oficio al maestro titular porque la ley le reserva la facultad de realizar la propuesta.
D. Diego García de la Vega sigue siendo maestro de la escuela de niños de San Juan y en septiembre de 1889 insinúa El Valle de Orotava (La Orotava, 22-septiembre-1889, año II, número 90, página 2) que ha concertado la permuta con D. Federico González Luis, maestro de Vallehermoso. Y ésta aparece confirmada en el mismo periódico (número 93, 22-octubre-1889). Contrasta esta información con el “expediente sobre posesión de D. Juan González Ravelo, del cargo de Maestro de la escuela de niños del barrio de San Juan, en virtud de permuta con D. Diego García de la Vega”. Fue aprobada por el Rector de la Universidad de Sevilla, con fecha 9 de octubre de 1889. Procedía de Vallehermoso, al ser una escuela de igual clase y categoría. La toma de posesión tiene lugar el 31 de octubre de ese mismo año, hallándose presente el maestro D. Pascual García García, quien dijo estar dando la enseñanza en dicho lugar por encargo del Sr. García de la Vega.
Al año siguiente (10 de mayo de 1890) vuelve a permutar con D. Benigno Mascareño y Pérez, que impartía clases en una unidad de Icod de los Vinos, de igual clase y categoría (1100 pesetas). La toma de posesión de D. Benigno se lleva a efecto en la sesión de la Junta local de La Orotava de 14 de junio. De la intervención del Sr. Alcalde, presidente de la Junta, en su alocución a los escolares, se puede destacar: ... para que respetaran y obedecieran á su nuevo preceptor y para que continuaran siendo asistentes y aplicados á fin de que sus lecciones resulten lo más provechosas posible. Como siempre, el acto finaliza con la entrega del inventario al nuevo maestro.
Espero no haberte cansado con estos retazos de años idos. Pero la historia es cíclica, se repite machaconamente cada ‘equis’ tiempo. Cuando me jubile, y tenga minutos libres, intentaré –me gustaría– publicar alguna recopilación de un tocho que constituyó en su día una tesis doctoral. Lo mismo en Ediciones Idea me leen estas entradas.