miércoles, 30 de junio de 2010

Emocionada


El buen amigo, y mejor músico, Jesús Agomar me remitió un enlace para que escuchara la grabación de la entrevista que realizó Isidro Pérez a los alumnos del IES Mencey Bencomo premiados en el concurso organizado por el Instituto Canario de Estadística, y del que hemos dado cuenta en entradas anteriores. Lo hice con suma atención y me congratulé de la soltura que demostraron en sus respuestas y planteamientos. Fueron 25 minutos muy interesantes en los que Isidro supo desbrozar ese intrincado campo de las ciencias exactas, porque los de “letras” estamos para otros menesteres. Por ejemplo, este blog en el que me hallo inmerso. Cuántas veces habremos oído a los escolares reacios a la asignatura de matemáticas manifestar aquello de “no me entran”.
Los alumnos que acudieron a Radio Realejos fueron capaces de hacernos ver que con ilusión y ganas muchos objetivos se pueden alcanzar. Y que si es menester echar horas por la tarde, se hace, porque hay cosas que se realizan, llana y simplemente, por satisfacción personal, sin solicitar nada a cambio. Como Isidro aludió a La Pizarra, lo que le agradezco profundamente, quisiera reiterarle que su desaparición –espero que momentánea– ocurrió, entre otras razones que por ahora me callo, porque no se está dispuesto a ‘perder horas’. Y cuando ese ‘cumplir a reglamento’ se ejerce fielmente desde los que ‘deben predicar con el ejemplo’, malo, malo. Un centro docente es –debe ser– algo más, mucho más que un lugar donde se recogen chicos y chicas a una hora predeterminada y se sueltan a otra, y si te vi, no me acuerdo. Peor, mucho peor, cuando los propios equipos directivos son los primeros en abandonar el barco cuando el timbre señaló que se acabó lo que se daba. Hasta mañana y adiós esteee….
Hoy, 30 de junio, finaliza el curso y comenzamos el periodo vacacional veraniego. Pero el titular nos indica que corresponde hablar –escribir– de Lali. La ‘profa’, como la conocen los chicos. Y que estuvo presente en la visita a la radio municipal. Porque en un momento determinado, y ante una pregunta de Isidro, se emocionó. Hombre, uno no estaba presente, pero el sentimiento se capta en las inflexiones de la voz. Situación, por cierto, en la que un servidor se ha visto involucrado en más de una ocasión. Me alegro que seamos más los que todavía somos capaces de ponernos como un flan. No te rías, Carlos, porque tú te salvaste y te quedaste en “El Verde”, que si no, ya veríamos (también tengo fotos con Soria).
Cuando comentaba su labor docente y reconoció que sin el apoyo de este alumnado involucrado difícilmente se podrían alcanzar metas como la conseguida en este concurso, Lali se hacía eco de los buenos maestros que existen. Que perdidos, tal vez, entre la maraña de papeles y trámites burocráticos a los que nos somete la Consejería, quedan sumergidos en el peor de los anonimatos. Y aunque suelen ser los docentes menos dados a los halagos y carantoñas, las medallas de Milagros Luis no van más allá de su reducido círculo de amistades, por lo que la injusticia marca huella indeleble una vez más.
No crean que el sentimiento de Lali se produjo, por lo que podemos observar en la fotografía que ilustra este comentario, ante la presencia del Vicepresidente. Al que, según comentaba una de las alumnas entrevistadas, debieron explicarle mal la lección y se ‘armó un rollo’ con los trabajos premiados en el discurso habido en la entrega de distinciones. No, ni mucho menos. En el contexto radiofónico, aunque se intuya bastante lejano al posible receptor de mis palabras, y por muy fuerte que pretenda ser mi aspecto externo, allá adentro, bien profundo, ese poso (sí, con ese, déjalo quieto) emotivo es capaz de ‘explotar’ en cualquier instante.
Me alegra, además, que estas situaciones se produzcan en presencia de los destinatarios de la labor docente. Para que se percaten de que la inmensa mayoría del profesorado no está jamás ‘frente a’, sino ‘al lado de’. Con la misma carga emocional que puede tener él cuando se enfrenta a una dura prueba en cualquier materia. Y que la mano –y mucho más– siempre estará dispuesta para tenderla ‘en son de paz’. Por eso, y porque mañana es 1 de julio, felicidades Lali.
Felices vacaciones a todos. Recarguen pilas. Y sigamos creyendo que otro mundo es posible. Aun sin “milagros”.