jueves, 1 de julio de 2010

Memorias


En las reuniones claustrales de final de curso (30 de junio) hay unos puntos de obligado cumplimiento, a saber, justificación de gastos del semestre que concluye y la lectura de la memoria de actividades del año académico. Y como el tema educativo es tan recurrente, amén del ‘entretenimiento’ añadido de las pruebas de cuarto de primaria, los recortes, la congelación de sueldo, las propuestas de la Consejería, me dediqué nuevamente a revolver papeles y extraje unas notas al respecto de comienzos del pasado siglo XX:
Eran cumplimentadas (las memorias) por los maestros en virtud de lo preceptuado en el artículo 22 del Real Decreto de 7 de febrero de 1908. En las mismas debían recogerse una relación de los trabajos realizados durante el curso escolar, resultados obtenidos y los obstáculos que hubiesen podido entorpecer la labor educativa.
La memoria leída por D. Pablo Marrero, maestro de la escuela pública de niños del distrito del Este de Puerto de la Cruz, el 11 de julio de 1908, en el acto de los exámenes de la escuela que regenta, es publicada por Diario del Norte (15-julio-1908, año I, número 158, página 1), periódico portuense dirigido por el maestro titular de la escuela de niños del distrito del Oeste, D. Esteban Hernández Baños. La obligación de la reciente disposición legal para elaborarla cada final de curso, le conduce a una serena reflexión acerca de su amor a la profesión, al pueblo que lo vio nacer y el agradecimiento a las autoridades municipales, en especial, el Teniente de Alcalde, D. Pedro Cruzat y Espinosa, por las mejoras llevadas a cabo en la escuela, adquisición de material científico y reparaciones en el local, por un importe global de quinientas cuarenta pesetas.
Y el lamento a la escasa colaboración de los padres, la asistencia irregular y la falta de puntualidad. Para estímulo de los demás, hago constar que los que más asistencia tienen y que más temprano entran son José Pérez, Manuel Díaz, Félix García, Francisco y Silvano Acosta y Santiago Reyes. El sentimiento de no haber hecho cuanto hubiese deseado y el anhelo de seguir luchando para conseguir alcanzar un pueblo culto y próspero, para que pueda competir con los primeros de la provincia. Y esto se conseguirá, generalizando la cultura de sus habitantes.
Sin embargo, no eran todo parabienes. Copia El Teide (Puerto de la Cruz, 17-noviembre-1909, año I, número 126, página 2) de El Defensor del Magisterio la disposición de la Junta Central de primera enseñanza para que se ponga una nota en las hojas de servicio de los maestros que hayan reincidido en la falta de redactar la memoria, no pudiendo ingresar en escalafón, ni ascender, hasta que la presenten en años sucesivos. Comenta el periódico que si se sostiene el sistema de redacción, lo decoroso para la clase sería que todos los Maestros sensatos merecieran la indicada nota. ¡Cuidado que lo legislado es el ridículo de los ridículos! Y lo más peregrino del caso es que por la propia Real orden se ha reconocido que la mayoría de las memorias presentadas en 1908 no fueron escritas por los autores que las firmaban.
Estas memorias eran calificadas provisionalmente por la Comisión técnica de la Junta provincial de Instrucción pública, para pasar luego a la consideración de la Junta Central que establecía la calificación definitiva. El periódico portuense Arautápala (23-noviembre-1909, página 1) incluía esta relación:
MAESTROS (Sobresalientes): D. Isidro Brito y Henríquez, D. Benito Navarro Rodríguez, D. José María Hernández, D. Juan Vallina Martínez, D. Juan Suárez y Sánchez, D. Pedro S. Mederos, D. Antonio Guerra Bejarano y D. Francisco Álvarez Farraiz. (Notables): D. Pablo Batllori y Lorenzo, D. Nicolás Díaz Dorta y D. Inocencio Mascareño. (Buenos): D. Buenaventura Bonnet Reverón, D. Manuel Cambreleng y Uque y D. José Cabrera López. (Aprobados): D. Pedro J. de las Casas, D. Esteban Hernández Baños, D. Antonio Cabrera de las Casas y D. Francisco Cabrera Rodríguez.
MAESTRAS (Sobresalientes): Dª. María I. Martel, Dª. Sofía de Medina, Dª. María A. Lorenzo Díaz, Dª. Juana Herrera Pombrol, Dª. Josefa Serrano Perozo, Dª. Rita Pérez González, Dª. Concepción Medina Rosales, Dª. Francisca Guillén Morales y Dª. María del Pino Henríquez. (Notable): Dª. Concepción Domínguez. (Bueno): Dª. María Dolores Algarrada. (Aprobado): Dª. Dolores Sánchez.
El mentado Esteban Hernández Baños, en la memoria del curso 1911-1912, destaca: Conocedor de la vida y costumbres del vecindario en que ejerzo, reproduzco, con venia, la solicitud que hice en la Memoria del curso anterior, relativa á que se me autorice para establecer la clase única, fijando como horas lectivas de las 9 á las 15 en los meses de Noviembre, Diciembre, Enero y Febrero y en los restantes del año de las 8 á las 14, con lo que los alumnos recibirían uniformemente la explicación diaria de las diversas asignaturas del programa, subsanándose el desequilibrio de unos que concurren por la mañana y dejan de asistir por la tarde.
Eso, pinceladas de años idos, amagos de jornada continua, poca colaboración de los padres, asistencia irregular… ¿Les dice algo? Volveremos otro día con estas ‘cosas de antaño’.