miércoles, 9 de junio de 2010

Privilegios


A lo largo de toda mi trayectoria activa (laboral) he dejado bien patente mi parecer acerca del papel de los sindicatos. Que no digo yo que no estén claros y bien definidos sus objetivos, pero del dicho al hecho va muy fuerte trecho. Y como llevan años ‘bien acomodados y mejor surtidos’, la credibilidad alcanza cotas más bajas que los calcetines modernos. Ayer adelantábamos algo al respecto. El que no sean santo de mi devoción, no me ciega para criticar abiertamente a nuestro estimado representante del gremio en el ejecutivo autonómico. Rescato estas perlas de la prensa de ayer:
Hay que respetar el derecho a la huelga, están en su derecho, pero tenemos que hacer todos una reflexión, hay muchos ciudadanos con privilegios importantes, entre ellos yo, porque en esta etapa difícil de la economía tenemos nuestros trabajos, que permiten atender los compromisos, la hipoteca, los créditos y sabemos que no les va a faltar nada a nuestros hijos.
El jefe del Ejecutivo regional pide “pensar en esos 4 millones de personas que no tienen un trabajo” y en aquellos que no pueden encontrarlo o que pueden perderlo. “Para los que tenemos un trabajo estable las cosas son diferentes”, añadió.
Entonces, amigo Paulino, ¿ser funcionario es un privilegio? Cuando dices, “entre ellos, yo”, ¿haces referencia a tu condición de maestro de escuela, cargo que ejerciste unos cuarenta cursos, aproximadamente, o a tu dilatada trayectoria política? ¿Estabas pensando en el 5% de descuento o en la mantilla y peineta de Ángela, también ‘miembra’ del colectivo docente, por cierto? ¿Pensabas enlazar este blog al tuyo para tenerte al corriente de mi congelación o creías ir subido al helicóptero? En confianza, no me jodas, Paulino.
Por privilegio entiendo ser gerente de cualquier empresa pública de las que se hallan regadas por este territorio fragmentado (con sucursal en cada isla) y con sueldos que multiplican por cuatro o cinco el de cualquier docente. Empresas a las que el señor Soria, tan impresentable como otros tantos ‘beneficiados’ gubernamentales, pretende poner coto –cínico que es–, si ‘alguien’ pone el asunto sobre una mesa. “Yo no fui, maestro”.
Ahora, en época de crisis profunda, hemos descubierto la pólvora, nos dimos cuenta de que hay funcionarios rácanos. Y políticos sinvergüenzas, añado yo. Agarrados al machito de tal manera que de allí no los sueltan ni las perlas léxicas de la consejera de Turismo (la última: dice que los canarios somos carnibalescos, manda testículos). Y la mayoría de ellos –los políticos–, vienen a pertenecer al gremio de los funcionarios. Como tú, Paulino, mero ejemplo. Pues predica con el ídem y vuelve a la escuela. Yo te llevo para indicarte por donde se entra. No te preocupes, gracias al diálogo social (después lo detallo) habido en las peñas atlánticas, no hace falta que lleves la tiza de tu casa, no es menester ser tan espartano. Tampoco debes llevar la manzana o el bocadillo, ya hay cafetería. No me insultes, Paulino. Así ya no se ganan votos. Este pueblo, a pesar de sus políticos, se ha ido espabilando y al menos somos todos tan maestros de escuela como tú. Sin privilegios, pero con un fisco de preparación. Merced a la cual somos capaces de discernir para llegar a la conclusión de que tenemos lo que nos merecemos.
En cuanto a la reforma laboral que negocian patronal y sindicatos, pero que saldrá adelante incluso sin acuerdo a través de un decreto del Gobierno de la Nación, Rivero insiste en que es importante “el diálogo”, y que hay que invertir “mucho esfuerzo para llegar a puntos de encuentros”. De hecho, recordó que en Canarias han sido capaces de llegar a acuerdos, en referencia al Pacto Social por la Economía y el Empleo, al que llegaron patronal, sindicatos, Gobierno y agentes sociales.
Gracias, y concluyo, a estos diálogos y acuerdos habidos en estas islas desde hace al menos dos años –previsores que somos–, el porcentaje en el número de parados se halla en el punto más bajo de la geografía nacional (ten cuidado cuando utilices el término ‘nación’, no sea que se enfade quien te propone como líder de la república independiente); Cáritas ha desaparecido pues no tiene nada que hacer; los comedores asistenciales, tres cuartos de lo mismo…
No me insultes, Paulino.