miércoles, 7 de julio de 2010

Destellos


¿Lo pasaste bien en Telde, Sebastián? ¿Estabas distraído cuando Rita ‘pegó’ el discurso? Sí, hombre, el de la Casa de la Sal. Paulino pondrá la Casa del Vino. Y nosotros, los realejeros, la Casa de la Papa. Yo llevo los tomates. Chiquito tenderete vamos a armar. Me imagino que Los Sabandeños no nos van a cobrar la actuación. ¿O no es verdad, Elfidio? Nos mandaremos unos chochos para ir entrando. Ya, carajo, me lo estoy imaginando. Y cuando todo haya finiquitado exclamaremos aquello de qué bien lo pasemos, coño.
No, está meridianamente claro. Aquí no hay vergüenza. Tenemos un gobierno que se agarró a la teta de manera tal que la pobre ubre va a quedar más desvarada que los elásticos de las guindaderas de antes. Y como el ordeñador mayor −¿no lo viste haciendo prácticas en La Aldea de San Nicolás?− no quiere que nadie lo supere, ha sabido rodearse de un equipo de ineptos y supinos ignorantes políticos. Y me pregunto yo que si de su área de gestión, nada de nada, ¿qué puedo esperar de estos sujetos en lo que antiguamente se llamaba cultura general?
Los destellos de Rita son de rizar el rizo. Leí un trabajo titulado “La casona de los Sall”, de doña Dolores Millares Sall, profesora que fue de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria e investigadora. Magnífico relato. Me enteré que hasta el Cabildo de Tenerife fue propietario de una parte de dicha mansión. Hoy en estado ruinoso, pero que sus restos serán convertidos en sal. Porque el portento de Rita Martín trastocó la lectura y se convirtió, ella misma, en hermosa estatua de sal, como la mujer de Lot cuando miró hacia atrás en la huída de Sodoma. Me la imagino. Como para colocarla en el patio central. O en las Salinas de Janubio, para que se quede en su tierra conejera.
Pues sí, ya creo ver a Rivero y Soria contándose la ‘anécdota’. Y reírse, ambos dos, de todos nosotros a mandíbula batiente. Porque en cualquier otro lugar un fisco más serio que el nuestro, esta señora estaría ahora mismo disfrutando de unas merecidas vacaciones. En Islandia, con el oso. La casa de la sal, la casa de la sal… Lo dijo al menos dos veces la susodicha. Y la de los jaramagos, no me jeringues. Chacho, Manolo, llama a José Manuel y quiten a esta mujer de ahí. Que los canarios todos merecemos un respeto. Lo dejo ya, que luego me dicen que la tengo cogida con ella. Cruz, perro maldito.
Vamos con otro juguete: la policía autonómica. Ese cuerpo uniformado al que le estamos buscando cometidos como locos. Esto me recuerda el Día de Reyes. Cuando le compramos un juguete al niño sin saber para qué sirve, que ya él le encontrará una finalidad. Normalmente, la basura o el abandono. Por lo pronto ha valido para que Ruano y Rivero recuperen su espíritu militar. Fue una delicia contemplarlos ante la tropa. Ese paso marcial, esa cabeza erguida, pecho fuera, barriga adentro, ese braceo acompasado…
Unos la quieren para que escolten al presidente, otras para que vigilen a las mujeres maltratadas, aquellos para que se den unos pasitos con un minué, estos para que al menos un número recorra cien o doscientos centros docentes a la hora de la salida… ¿Tú también leíste que ya estamos pidiendo más dinero? Es que no servimos para otra cosa. Nos pasamos cuatro años mendigando ante Madrid. Demostramos día a día lo inútiles que somos. Y luego pretendemos independizarnos.
Lo dejo por hoy. Ya me cansé. 7 de julio, San Fermín. ¿Y si encerramos aquí a…?