sábado, 17 de julio de 2010

GRAN Canaria


Como ayer viernes fui a comer con unas buenas amigas, tuvimos la oportunidad de hablar largo y tendido. De este blog y del libro que le da título, de las vacaciones, del lugar que nos muestra la fotografía de la entrada del día 8 de julio… Y de la educación: de los premios que Milagros piensa otorgar a los centros en función de los resultados académicos (aprobado general para todos), del cálculo de plantillas y del Baile de los Enanos (al que acudió, no podía ser de otra manera, nuestro estimado Presidente), del camarero que gentilmente nos atendía (alumno que fue del IES Mencey Bencomo) y de mil y un revoltillos más.
Esta semana de ausencia he vuelto a estar “perdido” por la isla de Gran Canaria. Me di unos remojones en Las Canteras, paseé por Vegueta e hice kilómetros por la arena dorada de la precitada playa. Me acerqué a Firgas y estuve un buen rato hablando con la vaca (antes de que lo hicieran mis sobrinos Fabián e Irene: ver fotografía), porque el guayero (así le mentábamos al que cuidaba el ganado cuando éramos jóvenes en La Gorvorana) guarda cierto parecido con mi abuelo Antonio. Y disparé una vez más (debo tener varias decenas de instantáneas) mi Canon por los alrededores de la Plaza de San Roque. También pasé por Teror, donde un grupo folclórico hacía el acompañamiento musical en un oficio religioso, y recordé tiempos, por ahora idos, allá en tierras de la perdomera Higa. Visité San Mateo, compré queso en Valsequillo y me zampé unos gueldes en La Garita.
Fui a la alcaldía y me recibió con suma amabilidad un joven llamado Magec, porque Salvador se hallaba ausente en ese momento. Luego me enteré que es hijo de Paco Montesdeoca (el del tiempo, el del pregón carnavalero) y eso son palabras mayores en el buen hacer y mejor estar. Lo de tal palo, tal astilla, no admite discusión al respecto. Me pareció más controlado el “problema” de las palomas. Sí, ya sé que son animalitos de Dios, que algunas llevan mensajes y que otras recorren enormes distancias. Pero cagan, vaya si cagan. Y dejan todo hecho un asquito. En la vida salvaje es la propia naturaleza la que impone leyes y equilibrios. En estos lares más cercanos, los cotos deberán señalarse siguiendo otros derroteros. Pero ese es otro cantar a interpretar en nuevo momento.
A Salvador debo agradecerle el que se haya brindado a escribirme el prólogo de un próximo ‘Potajito de cuentos’. Y restándole tiempo al tiempo, ha hecho posible que el susodicho ya se halle en la editorial. Aunque las gracias ya fueron por la vía interna del ‘emilio’, vaya ahora mi público reconocimiento a través de este blog. Esperemos que por septiembre u octubre se produzca el parto con toda la naturalidad posible. A buen seguro que García Llanos estará allí para presentarlo en sociedad.
También ayer viernes tuve que pasar por el ayuntamiento de mi pueblo para recoger un programa de las Fiestas de Julio. En el que se recogen actos que conmemoran el 25º aniversario del nombramiento de la Virgen del Carmen como Alcaldesa Honoraria y Perpetua. Porque uno, aunque algo tuvo que ver con el hecho, está sujeto a las restricciones económicas que atraviesa la hacienda local y, aparte de  no haber un céntimo para plasmar una negativa en un papel ante un requerimiento ciudadano, puede recibir, no obstante, una invitación, en sobre debidamente franqueado, para asistir a la inauguración del Parque San Agustín (viene Ricardo Melchior y como es a las once de la mañana hace falta personal para salir en la tele), pero no es digno acreedor a que ‘el protocolo’ remita el mentado Programa festivo. Debe ser la nefasta pérdida de tiempo durante los gobiernos socialistas, en los que, según expresó el primer teniente de alcalde, en este pueblo no se hizo absolutamente nada. Algún día, aquellos que ‘perdimos dinero, tiempo y salud’ por dedicarnos a ese noble oficio de la política que ahora ustedes denigran, le haremos llegar una relación de lo que se realizó, por ejemplo, en “su área”, comenzando por el propio edificio donde usted deposita diariamente su posaderas. Debe ser, además, otra desventaja para el veto impuesto en una propuesta elevada en la Comisión Informativa de Educación y Cultura, cuyo responsable es, qué casualidad, el citado primer teniente de alcalde. Al que, quizás, puedan no gustarle las opiniones vertidas en “Pepillo y Juanillo”. ¿Cómo, que no las lee sino que se las leen? Eso se denomina reparto equitativo de los dineros.
Mi gratitud a los responsables de la confección del Programa por la inclusión del Bando de la Alcaldía de 22 de julio de 1985, y que ya propagó un “ilustre hermano mío” en una de sus publicaciones. Por cierto, revolviendo en los pocos papeles que dejé en casa, en el original que conservo, no se colaron esas horrorosas tildes que impactan sobremanera. Lo siento, deformación profesional.