domingo, 18 de julio de 2010

Más memorias (1)


En la primera entrada de este mes de julio plasmaba unos recortes de las memorias de fin de curso. Pero de hace bastantes décadas. Asomo a esta ventana, en otras dos entregas, más pinceladas de aquellos años, que dedico con sumo cariño a los equipos directivos actuales que creen cumplida su misión con la elaboración del archiconocido en el mundillo docente como CALPLAN (Cálculo de Plantillas), que es un mero programa informático “que te lo da todo prácticamente hecho”. En fin, vamos allá:
Para la confección de la memoria y la exposición de trabajos del curso 1912-1913 debían sujetarse los maestros al Real Decreto de 5 de mayo de 1913, que se publicó en la Gaceta del 13, por lo que se quejaron los profesionales de no tener tiempo suficiente para la preparación, máxime cuando el periódico oficial llegaba a las islas con el consiguiente retraso que las comunicaciones imponían. La Región Canaria (La Laguna, 11-julio-1913, año X, número 697, página 2),  por ejemplo, en “Ecos del Magisterio”, informaba de la comunicación que el director general de primera enseñanza había telegrafiado a las autoridades del ramo, indicándoles la supresión habida en los exámenes.
El maestro portuense D. Esteban Hernández Baños añadía la celebración de los festejos en honor del Gran Poder de Dios, por lo que, además, tuvo que adelantar el final de curso. Y reitera lo manifestado en la memoria del curso anterior con las siguientes líneas:
La Escuela que regento ofrece al Maestro un problema difícil de resolver. Está enclavada en el Barrio del trabajo que lo forman el núcleo de vecinos que dan vida y movimiento al creciente tráfico marítimo. Estos laboriosos trabajadores dedican todas las horas del día y muchas de la noche á sus faenas propias y al llegar precipitadamente al domicilio disponen tan solo de cortísimo tiempo para alimentarse no pudiendo prestar la debida atención á la conducta escolar de sus hijos, y es indudable que el niño sin vigilancia directa y constante del padre, desvía sus pasos del recto camino que debe seguir para ilustrarse; esta es la causa de que la asistencia á esta escuela sea tan anormal.
Deseando cooperar a la gestión del Iltmo. Ayuntamiento (...), en 20 de Julio de 1910, oficio núm. 29, solicité de la Junta local me autorizara para establecer la clase única de las 8 á las 14, no obtuve respuesta, pero, á su juicio, es la forma de regularizar la concurrencia de alumnos. (Archivo Municipal Puerto de la Cruz; Cuaderno compuesto de documentos…, 1912 a 1915; Legajo I (2), número 77; Instrucción pública y Bellas Artes)
Fiestas portuenses del mes de julio, el muelle, la pesca, padres que no prestan atención –o no pueden– a la marcha escolar, asistencia irregular, solicitud de la jornada continua… ¿Hemos cambiado mucho?
Las inadecuadas condiciones higiénicas del inodoro, que obligaba a los niños ir a  sus casas a hacer sus necesidades, según lo que el maestro expresa en su memoria, me recuerda que aún a principios de la década de los sesenta existían salones en idéntica situación. Pero con el inconveniente añadido de que las casas de estos alumnos no estaban tan cerca como para llegar hasta ellas. Mucho de lo que traslado a estas líneas sabía una vieja pared de zahorra, salpicada de ingente cantidad de agujeros por mor de la erosión de tanto chorro continuado allá por el antiguo núcleo de La Longuera. Donde se ubicaba la escuela de los chicos. Lo aclaro por lo del chorro.
Eleva también queja la maestra de la escuela nacional de niñas de Puerto de la Cruz, Doña María de las Nieves Galván, por la tardanza en llegar a la provincia el articulado del Real Decreto ya aludido y el poco tiempo para preparar la exposición de trabajos. Destaca en su memoria (Curso 1912-1913, 8 de julio de 1913) la alta matrícula de su escuela, 104 alumnas, con una asistencia diaria, por término medio, de 85, por lo que reclama se le dote de auxiliar, puesto que es casi imposible ese elevado número para una sola maestra…
(mañana más)