lunes, 6 de septiembre de 2010

Carta abierta


Este pasado fin de semana el Comité regional del PSOE avaló por unanimidad a José Miguel Pérez como candidato a la presidencia del Gobierno de Canarias. Como antes lo había hecho la Comisión Ejecutiva. Pero Santiago, erre que erre, le dirigió (a José Miguel) una carta abierta. Y bien abierta. Tras su lectura sosegada, un posible votante (yo mismo, sin ir más lejos; cero a la ‘izquierda’ y sin cargo alguno), la retocó una miaja (la carta) y se la reenvía (a Santiago), eso sí, algo menos abierta, solo en este blog.
Estimado Santiago:
Te dirijo la presente carta para comunicarte mi voluntad de no promover una candidatura alternativa a la tuya (ni a la de José Miguel), de cara a la elección de candidato del PSC-PSOE a la Presidencia del Gobierno de Canarias.
A la vista de tus pronunciamientos públicos en favor de la celebración de elecciones primarias, no te pido formalmente que avales mi candidatura, (he dado “instrucciones precisas” a mis partidarios en tal sentido), sino que intentaría buscarme la vida, o séase, los créditos, en el supuesto de ansiar embarcarme en berenjenales de tal porte. Parece lógico, ¿no?, Santiago; con tu experiencia, chupado.
He expresado en anteriores comentarios que no concibo el proceso de primarias como un mecanismo para dilucidar meramente una lucha por el liderazgo electoral en todos los medios de comunicación habidos y por haber, sino como un proceso interno en el que los militantes definan la propuesta política de los socialistas a la sociedad canaria y elijan a la persona que crean pueda ponerla en práctica.
Esta es exactamente la justificación de mi no candidatura, pues considero imprescindible no relanzar la propuesta política que contribuyó a despertar la ilusión de los ciudadanos y a convertirnos en la primera fuerza parlamentaria, para luego dar una rajada mandando a tomar por el saco todo lo que se dijo durante la campaña. De nada vale una propuesta de perfiles y compromisos vigorosos, defendida con energía ante la sociedad por candidatos que crean sinceramente en la misma, si la credibilidad para hacerlo quedó hecha añicos con la espantada de López Aguilar y las intransigencias que tú pretendes reproducir y que están condenadas al mayor de los fracasos por algo tan simple y elemental que se traduce en el “hablando se entiende la gente”.
Como considero que el PSC dispone del elenco de dirigentes procedente para defender las opciones programáticas y estratégicas que propongamos a los canarios, y estimando que no todos somos idóneos ni convincentes para defenderlas, me atrevo a sugerirte que hagas lo que yo.
Para cambiar la política canaria hay que “gobernar”. Y para ello es imprescindible alcanzar la máxima fuerza electoral. Y como nosotros también somos culpables de la actual ley electoral habrá que alcanzar pactos de gobierno, parlamentarios, o de la índole que se estime adecuada. Nuestros adversarios a día de hoy son Coalición Canaria y el Partido Popular. No hay otra cosa en el arco parlamentario. Tras las elecciones de 2011, ya veremos.
No quisiera terminar sin una consideración final. Como no es una ambición personal lo que me motiva, sino la ilusión de un cambio de política en la que creo y que he defendido durante más años que tú (ver fecha de nacimiento),  y como fruto de mi experiencia y de una actividad al servicio de la sociedad canaria, desarrollada en diferentes ámbitos, me echo a un lado.
Como tampoco se trata de un movimiento táctico para afianzar mi continuidad como jubilado, como insinúan algunos que están probablemente acostumbrados a ese tipo de manejos (tú sabrás el porqué de tales conjeturas), mi rol se defiende por sí mismo. A los hechos me remito. Mi motivación para seguirlo desempeñando, exclusivamente vinculada –a estas alturas de mi vida y de mi trayectoria, que me hace plenamente consciente y convencido de mis principios y de lo que represento– a mi identificación con las políticas de igualdad, respeto y “tolerancia”.
Y para que conste, me hago responsable de la presente, en Los Realejos y fecha “ut supra”.
Un cordial saludo con un cántico postrero: agrupémonos todos en la lucha final…
Un servidor de usted que no pertenece a agrupación socialista alguna.
Y mañana, la entrada número 300. Esto es progresar adecuadamente.