miércoles, 1 de septiembre de 2010

Comienzo de curso


No sólo el académico, que también. Aunque me lluevan dardos envenenados de los docentes en activo. Como si yo tuviera la culpa de que Milagros no me quiera en el gremio y me haya enviado a casa para que me entretenga con este blog.
Estoy hoy, día 1 de septiembre, con un síndrome postvacacional tremendo. Tanto que cuando cuelgue esta entrada (y me aproximo a las trescientas), voy a echar una ojeada a la web de Mundo Senior para ir planificando el primer viaje de la temporada 2010-2011. Son los inconvenientes de estar jubilado en esta era Zapatero y sus vaivenes políticos. Y ahora que Trini aspira a ser presidenta madrileña, estamos con el alma en vilo. Menos mal que nos queda la opción de Mariano. Que también inicia otro curso con idéntica cantinela: unas propuestas de lo más izquierdosas, mientras allá donde gobiernan ponen en práctica todo lo contrario.
Debe ser la táctica del cambio. La que le funcionó al PSOE en 1982. Pero tal vez no caen en que aquella UCD estaba muerta y bien descompuesta. Y en la actualidad no se dan, ni por asomo, las mismas circunstancias. Aunque en las filas socialistas, cuando hay marea revuelta, siempre surgen voces discordantes que afinan sus instrumentos en los templetes de las plazas públicas y afilan sus cuchillos por las esquinas en las que más sople el viento. Pero de eso algo comentamos ayer.
Este mes de septiembre es inicio, pues, de muchos cursos. Como el verano está siendo altamente caluroso, es probable que el próximo invierno sea generoso en lluvias. Me encantaría, para poder comprobar, como ya les he indicado en anteriores ocasiones, el curso de agua que discurra por determinadas vías. Y en el transcurso del aguacero poder obtener bastantes instantáneas gráficas. Lo recuerdo cada vez que paso por la calle Godínez, donde llevan trabajando varias semanas para que el agua vaya para el barranco. Y no sé por qué, intuyo que en los alrededores de la depuradora de Punta Brava (que, por cierto, sigue despidiendo unos pufos asaz agradables al sentido del olfato) va a ocurrir tres cuartos de lo mismo, pero elevados al cubo.
Se inicia el curso con menos palmerales en Tazo, porque el calor lo hizo posible. Las pobres, entre los incendios, intencionados o no, y la explotación masiva para la extracción del guarapo y la elaboración de la miel, no van a levantar cabeza. Es una pena.
De lo que sí me alegré fue del 75º aniversario de la creación de la ermita de El Cedro (Nuestra Señora de Lourdes), que se erigió allá por 1935 merced al impulso de doña Florencia, una señora inglesa que fue institutriz de los hijos de don Mario Novaro Parodi, un italiano propietario de una fábrica de conservas en Alajeró.
Las fiestas que se celebran el último domingo de agosto adquirieron gran realce, hasta que en 1984, y como consecuencia del terrible incendio acaecido en la isla, fueron suspendidas por la peligrosidad ante la avalancha de varios centenares de visitantes. Como uno tuvo la oportunidad de ser ‘inquilino’ del viejo campamento de El Cedro, ubicado en las cercanías de Las Mimbreras, recuerda que en aquel lejano 1962 acudía todas las tardes a la ermita a modo de paseo, cual tropa en formación sendero abajo y orillando el arroyo que, con su peculiar sinfonía de sonidos en sus saltos de agua, brindaba el compás adecuado para la marcha de la banda de infantes.
Otro curso está aquí. Se presenta, como todos, caliente. Después de un verano sudoroso, la verdad es que uno desea fervientemente que los analistas se equivoquen. Y que sea, como mínimo, tibio. Todo va a depender, me temo, de la dichosa economía. Aunque puede que asimismo de las posturas sindicalistas. Algunos miembros estuvieron haciendo prácticas por tierras del desierto. Ojalá que no lleven tales destrezas a los terrenos de la enseñanza, que está necesitada de menos algaradas y más compromisos.
Tengan, estimados lectores (y estimadas lectoras, que diría mi concejala de ‘igualdad’), un feliz retorno, un buen arranque y un discurrir (curso) lo más placentero posible. Todos, yo también, estamos por la labor. Que así sea.