miércoles, 8 de septiembre de 2010

Exámenes (2)


Y del anuncio de la convocatoria de exámenes (El Valle de Orotava, La Orotava, 22-julio-1888, año I, número 42, página 3: La Junta local de primera enseñanza de esta Villa ha designado los días que se señalan á continuación para los exámenes semestrales de las escuelas públicas de la misma. Día 26 del mes corriente: Escuela de niños del barrio de la Concepción. Día 27, Escuela de niñas del mismo barrio. Día 28, Escuela de niños del barrio de San Juan. Día 30, Escuela de niñas del mismo barrio. Día 31, Escuela de niños del pago de la Perdoma. Día 26, Escuela de adultos del barrio de la Concepción. Día 27, Escuela de adultos del barrio de San Juan. Los exámenes de las cinco escuelas primeramente citadas, darán comienzo á las diez de la mañana, y en las dos últimas á las ocho de la noche)  y de la llamada a valorar su importancia, a la reseña conjunta de los actos, revistiendo tales verdadera importancia, tanto por las personas que á los mismos concurrieron, cuanto por el interés que estas mismas tomaron en que dichos exámenes no fueran un vano simulacro (El Valle de Orotava, La Orotava, 6-agosto-1888, año I, número 44, página 2).
Los asistentes, miembros de la Junta, encabezados por el alcalde, D. Fernando Monteverde, invitados –entre ellos, D. Francisco Torrens–, y cura párroco de la Villa, tras indagar acerca del método de explicación del maestro, las materias impartidas y las enseñanzas explicadas, eran los encargados de realizar las preguntas, siendo el maestro mero espectador.
Lamento por no haber existido invitación a la Junta por parte de las escuelas privadas y enésimo llamamiento a los padres para que acudan a presenciar los exámenes, indicándoles que la educación de un hijo vale más que muchos quintales de papas, dado el esmero que se demuestra por las labores del campo en detrimento de la asistencia a la escuela.
Un año más tarde, el mismo periódico de intereses generales (El Valle de Orotava, La Orotava, 7-agosto-1889, año II, número 84, página 1) se ocupa de lo acontecido en los exámenes del mes de julio. Comenzaron en la escuela de niños del barrio de la Concepción, regentada por D. Francisco Álvarez Farraiz. Pocos miembros de la Junta y pocos examinandos, aunque se notó un ligero incremento respecto al pasado año. También en el resultado. Programa bastante extenso, tanto de gramática como aritmética elementales.
Siguió el turno a la de niñas del mismo barrio que dirige Dª. Carolina Afonso. Las alumnas demostraron aprovechamiento en el círculo en que se mueven dichas enseñanzas, limitadas en extensión y número.
Se examinó después la escuela de niñas del barrio de San Juan, que se halla a cargo de Dª.  Francisca Pérez de Torrens y la impresión general fue realmente favorable. Programas extensos a disposición de la Junta. Las asignaturas de escritura al dictado, geometría y dibujo rebasan el campo de una escuela elemental. Empero, si mal no recordamos, hubo más brillantez en los exámenes verificados en dicha escuela el año último que en los del corriente.
Al día siguiente, escuela de niños del mismo barrio, a cargo de D. Diego García de la Vega. Los alumnos sobresalían en aritmética, sin estar mal en las demás. Aunque no vimos programas, los resultados de este año fueron más brillantes que los del año pasado.
La escuela nocturna de San Juan se halla en regular estado, aunque inferior a 1888, debido a la ausencia del maestro, D. Juan Salar, que estuvo varios meses en Madrid.
Disgusto de la Junta con el resultado de los exámenes de la nocturna de La Concepción e incompleta de La Perdoma. El periódico defiende al maestro que se ve imposibilitado para lograr que los alumnos asistan a clase.
¿Y las escuelas privadas? Son cinco ó seis y no hemos recibido invitación para concurrir á ningún examen que se haya verificado en ellas. En esos establecimientos ó no hay exámenes ó se celebran entre amigos. Y sin embargo, los padres de familia tan contentos...
Idénticos planteamientos esgrime el periódico (El Valle de Orotava, La Orotava, 11-julio-1890, año III, núm. 116 (pone, por error, 611), página 1) en la obligada reseña informativa de los exámenes finales, próximos a celebrar, de julio de 1890. Importancia de los exámenes como piedra de toque en que se revela la competencia y método del maestro y la aplicación y aprovechamiento del discípulo. Pero que no sean un simulacro donde el alumno conteste como una cotorra. Que no sea, pues, el maestro, el que realice las cuestiones.
Nueva pregunta de por qué no asisten los padres a los exámenes de sus hijos. Recuerdo a la Junta local para que ponga de su parte aquello que los padres niegan. Primero, la obligación de asistir a esos actos; segundo, el interés de sus ocupaciones laborales, por ejemplo, labores agrícolas.
Doña Carolina Afonso, maestra titular de la escuela pública de niñas del barrio orotavense de La Concepción, presenta a la Junta local de instrucción pública el programa de conocimientos de las diferentes materias, que constituye el temario que se somete al examen de sus alumnas (Archivo Municipal Orotava, Sobre exámenes en las escuelas públicas de esta Villa. Instrucción Pública. 1893). Con una caligrafía digna del mayor encomio, detalla las lecciones que reproduciremos  en la tercera entrada de estos “exámenes” para la conveniente composición de lugar. La abundancia de epígrafes religiosos puede conducirnos al dilema del alto índice de analfabetismo existente.
Disyuntiva que, transcurrido un siglo, sigue de actualidad en un sistema educativo cuyo principal valor parece ser la conveniencia de la escolarización. A toda costa. Quizás, de la guardería. Y de la promoción sin apenas condicionamientos. Por mor de acabar con el nunca bien definido fracaso escolar. Cuando la Academia de la Lengua aboga por más saber leer y escribir y menos distracciones superfluas. Hagamos, pues, la reseña completa del programa de aquellos exámenes generales de 1893 y establezcamos las comparaciones que hubiere lugar…
(continuaremos)