jueves, 9 de septiembre de 2010


No estoy de acuerdo en que se le haya concedido el Príncipe de Asturias del Deporte a la “Roja”. En este país nos guiamos por los impulsos y entiendo que no es buen proceder. El que la selección española de fútbol haya quedado campeona del mundo es un hecho meramente coyuntural, fruto de una serie de circunstancias muy aleatorias. La repercusión mediática puso el resto. Mientras, deportes –y deportistas– que no corren con igual suerte porque no ‘venden’, están condenados al ostracismo más cruel. Y no es justo, sin menospreciar ni restar méritos a la hazaña. Hecho que, además, supuso nombramientos de hijos predilectos y otras zarandajas varias. Como si en los pueblos no hubiese nada más allá de ese horizonte futbolero. Estuvo bien que Argentina bajara a más de uno de las nubes. Y Serbia hizo lo propio con la otra “Roja”. Es que Gasol… A llorar a la plaza.
No estoy de acuerdo con la convocatoria de huelga general para el 29 de este mismo mes. Entiendo que nada conseguirá. Ni siquiera elevar el alicaído prestigio de unos sindicatos apoltronados. Si dirigentes y liberados estiman que les puede levantar la moral, aviados vamos. Tendrá éxito, como casi siempre, porque muchos empresarios, ante el temor de mucho ‘piquete informativo’, cerrará sus puertas. Y vayan sumando. Del vídeo de la UGT, mejor no escribir una línea. Como si la vergüenza eurovisiva no hubiese sido más que suficiente. ¿Crees, Cándido, que así puedes justificar subvenciones? Conmigo no cuentes, yo no voy a ejercer el derecho que me asiste.
No estoy de acuerdo –nunca lo estuve– con la Policía Canaria. Ahora es juguete, junto a la televisión autonómica, de José Manuel Soria. ¡Quién te ha visto y quién te ve! Por si no fuera poco el montante económico que nos ha costado la broma, ahora debemos subirles el sueldo antes de que sea un cuerpo desmembrado. Quisieron salir pitando de los ayuntamientos y se han encontrado con el restrictivo Ruano y cantan lo de volver, volver, volver.
No estoy de acuerdo con el desgaste al que están sometiendo a Paulino. Le va a dar algo. Ya tuvo un medio amago, pero de no cuidarse me temo que un día de estos nos dé un serio disgusto. No hay cuerpo humano que resista la romería de El Socorro (de la mano de mi entrañable amigo Rafael Yanes). Luego se reúne con la patronal para apretarle las clavijas a las navieras ante su pretendida, e injustificada, subida del precio de los fletes. Y concluye con una subida a Teror, treinta y cuatro entrevistas, una oración a la Virgen (para contrarrestar el artículo del vicepresidente)… Cuídate, muchacho, y haz un hueco en la agenda porque el 24 de este mes tienes que venir para La Perdoma. Recuerda que presento “Potajito de cuentos”. No, los personajes no son los consejeros tuyos, pero bien podrían. En Turismo se puede hacer buena selección.
No estoy de acuerdo con los experimentos de Rita Martín. Voto de confianza, sí; pero ensayos en un sector consolidado, que requiere, como mínimo, experiencia previa en la gestión, va a ser que no. Con todos mis respetos por la nueva Directora General de Ordenación y Promoción Turística. Que dice estar encantada con el cargo. Obvio, ¿no? Sigan con las cuotas insulares y cárguense la parcela que nos está dando de comer. Lumbreras. Por cierto, persisten en desvestir las ya semidesnudas jefaturas locales de policía.
No estoy de acuerdo con los que titulan “Evacúan a familias…”, porque según mi diccionario, el muy chivato, ninguna forma verbal de evacuar lleva tilde en la u. Jamás. Como adecuar. Y dichos titulares aparecen en periódicos de toda la vida. No en un mísero blog como este Pepillo y Juanillo. Deben ser los periodistas que escriben de lo mal que escriben los políticos. Tal para cual.
No estoy de acuerdo en los reiterados errores que podemos seguir encontrando en el BOC (Boletín Oficial de Canarias). Raro el día, tú, en el que no se publique  una Resolución para corregir los errores detectados en otra Resolución que corregía, a su vez, los errores de una Orden en la que existían algunos errores de un Decreto y…
Sí estoy de acuerdo… ¡Ah!, eso será mañana.