miércoles, 29 de septiembre de 2010

Yo no voy

No, yo no voy a incidir en lo que pienso acerca de la falta de docentes en un considerable número de centros (colegios e IES) de  Canarias. Y me apena el comprobar que madres y padres hacen guerras por su cuenta, sin percatarse de que eso ni siquiera alcanza la categoría de grano molesto para la Consejería. Pero me pregunto con insistencia dónde demonios están las Ampas, qué hacen, para qué las quieren. Aunque debemos reconocer que algunas cumplen a duras penas con los cometidos estatutarios. Lo malo es que se quedan ahí y deben apuntar más arriba. Porque existen federaciones que fueron fundadas en años de muchas más necesidades para aunar esfuerzos y reivindicar mejoras en el sistema educativo. Parece que vamos marcha atrás y sin frenos, por no decir de culo. Los responsables, es un decir, de la educación en estos peñascos están ‘privados’ porque las reclamaciones lleguen a cuentagotas. Las comunidades educativas deben percatarse de que estos intentos solitarios a nada conducen. Teníamos meridianamente claro hace unas décadas que la unión hacía la fuerza, y bajo esa premisa nacieron Godínez, Fitapa, Benahoare, Fimapa, Galdós… Les recuerdo lo que suele ocurrir en el fútbol. Mejor, pregúntenselo a Arconada o Antonio Álvarez.
No, yo no voy a votar por Belén Esteban, ni por Hugo Chávez, ni siquiera por Santiago Pérez. Tampoco voy a estar presente en manifestación alguna ni pienso sumarme a la huelga. Hoy iré, como cada día, a buscar a mi nieta. En noviembre de 2002 yo fui uno de los muchos miles que acudimos a Santa Cruz para protestar por el tendido eléctrico. Y la verdad es que hice acto de presencia sin demasiada información previa. Por mi culpa, por supuesto. Por no leer convenientemente todo lo que se había publicado. Y salí de allí ‘manifestando’ lo de “a mí no me trincan más”. En ello estoy. Me parece inoportuna esta huelga general, que nació como un intento sindical de justificarse ante la sociedad. Y se les fue de las manos. La comodidad y el apoltronamiento de los dirigentes (cruceros incluidos) pretenden lavarse con la algarabía del obrero. Ilusos los que crean atisbar soluciones a esta crisis desde España. Si la exigencia de Méndez y Toxo es echar un pulso, el éxito está garantizado, pues un día de vacaciones añadido es una exquisita golosina para la cultura latina. Lo triste es que al día siguiente seguiremos dependiendo de demasiados factores externos que ni siquiera nuestra singular Rita podrá solventar. Hay crisis: cierto. Hay paro: cierto. Hay ineptos en la dirigencia política y sindical: cierto. Hay gandules, vagos y aprovechados: muy cierto.
No, yo no voy a quedarme quieto. Porque no me da la realísima gana. Y mientras haya entretenimientos, esperanzas, ánimo y condiciones físicas adecuadas, seguiré traquinando sin importarme el que estemos a 29 de septiembre. Como se acaba de publicar la normativa que regula el proceso de renovación de los consejos escolares (aunque hay secretarios o secretarias que se lo piensan pasar por cierto sitio, porque –dicen– hay que cumplir muchos plazos, rellenar papeles, hacer reuniones, actos públicos de sorteos, votaciones…), y estoy empeñado en fundar una AAA (asociación de abuelos de alumnos), lo mismo presento mi candidatura. Ahora bien, las sesiones se harán en horario de tarde, como está estipulado y escrito. Nada de subterfugios ni componendas para que se efectúen en la mañana. Las cosas claras y el chocolate espeso. Sindicalistas, que son unos sindicalistas. Solo les falta solicitar el que le lleven el sueldo a casa. Promoveré la implantación de algunas asociaciones más. No quiero abuelos ociosos. A los huesos hay que darle movimiento. Sin aspavientos, pero jamás quietos. Cuando existan dos o tres AAA, crearemos una Federación, la FAAT o FAAN, según mentemos Tenerife o Nivaria. Y más adelante –no importa que el nieto haya finalizado sus estudios, puesto que nuestros cargos pasarán a ser vitalicios– alcanzaremos la tan ansiada Confederación, que nos dará derecho a celebrar las reuniones en La Graciosa…
No, yo no voy. Si tú has ido, me parecerá bien. ¿Y por qué no entiendes tú el que yo no me haya inmovilizado? Ese es el problema: si opinas como yo, amigos para siempre; si no… ¡Ay, demócratas!
Fíjense en el cartel. ¿Dónde ubicarían al Cándido y al Ignacio? Eso mismo, con la mandarria.