domingo, 17 de octubre de 2010

¿Cambiamos?

¿El título?: la poca originalidad de los políticos. En cada cita electoral proponen un cambio. Izquierdas o derechas (centro no hay). Yo suelo seguir los consejos de Tráfico. Peatón: en carretera, circule por la…
Alegan los extranjeros que el español es muy difícil. Y a fe que lo es. Si ‘culpar’ significa atribuir una culpa, y de este sustantivo y verbo, respectivamente, nos hallamos con el adjetivo ‘culpable’ (que tiene culpa o que se le atribuye), me gustaría que mi amigo Humberto me explicara para qué demonios hemos inventado ‘culpabilizar’, porque si vas al diccionario te remite a culpar, con lo que vuelta a empezar, ¿o no? Y me temo que el nuevo verbo surgió por las derivas de la jerga política. Por lo menos, en toda revista, folleto o panfleto siempre hace acto de presencia para poner en solfa lo que no ejecutan los otros, y que ellos, en caso de acceder al puesto de esos otros, tampoco harían, para que, en consecuencia, aquellos se sumen al carro de ‘culpabilizar’ también un fisquito. ¿Lo cogiste?
Como siempre estoy con estas manías para –no sé si vano intento– mejorar los textos, me gustaría que cuando observen cualquier errata en estas entradas, no duden en plasmar el oportuno comentario. No solo no me molestaría, sino que agradecería la deferencia, puesto que se trata de conseguir un uso más correcto del lenguaje escrito. Esa fue mi intención cuando hace unos meses señalaba a un grupo político de Los Realejos que analizara su revista para que no se le colocara un horroroso punto tras el cierre del signo de interrogación. Como no me hicieron el más mínimo caso, hoy ubico la contraportada de la susodicha (nº 7, año 2010), en la que podemos leer: ¿Como pagarlo?. Y el ejemplo me vale como anillo al dedo, porque, además de lo comentado, la falta de tilde en el adverbio supone un pecado algo más que venial.
La aproximación a mayo de 2011 está suponiendo un masivo lanzamiento de propuestas. Tantas que de conseguirse todas ellas los propios proponentes (partidos o formaciones políticas) perderían la escasa credibilidad que les resta. Por dos razones: una, la posible pregunta de qué han hecho de aquí para atrás; la otra, ¿qué hacer de aquí para adelante?
Existe algo, sin embargo, que ha picado mi curiosidad: la ubicación en los parques de Los Realejos de papeleras para excrementos de perros. Hay, efectivamente, una acepción de este artilugio que la define como “recipiente para echar los papeles inútiles y otros desperdicios”. Me imagino que dentro de esos ‘desperdicios’, aunque evacuándole algo de fantasía, podamos englobar ese material que la jeta de los dueños de los animales (no solo perros) permiten que estos depositen allí donde la tripa les aprieta.
Uno quisiera pensar que estamos tratando con animales (racionales) sensatos. Y que se llevará una bolsa para recoger las heces. Que se cerrará debidamente para luego ser colocada en el depósito en cuestión. El problema vendrá dado con aquellos seres vivos de escasa o nula masa cerebral –traduzco: más animales que los que llevan atados con una cuerda–, incapaces de sujetarse a norma alguna, que suelen ser los propietarios de los perros que cagan donde les viene en gana (y nunca mejor dicho).
Habrá que solventar asimismo que la recogida de estos excrementos deberá hacerse con cierta regularidad para que no ocurra lo que con los contenedores normales, cuyo olor se hace insoportable cuando no son sometidos a la limpieza de rigor en los tiempos prudenciales. Y en una plaza o parque estos aspectos higiénico-sanitarios tendrán que ser cuidados al máximo.
No deberíamos olvidar, por lo menos aquí en Los Realejos, que el sendero turístico de la costa se ha convertido en el lugar ideal para que los chuchos evacuen. Ellos no suelen ir solos y por mucho que lo intenten tampoco les es posible recoger el producto de su desahogo. Y como en ese justo momento el dueño estaba mirando cómo rompía la ola allá por El Guindaste (no cagarle en el zapato, maldita sea), el espacio para que tú y yo caminemos se ha trastocado en una linda pista de obstáculos. Sería conveniente, por lo tanto, que en tramos prudenciales se colocasen tales papeleras.
Estimados amigos, me ausento durante unas jornadas. Lo de pertenecer a Mundo Senior tiene estos inconvenientes. Estaré ocho días por tierras peninsulares, por lo que abandono este blog hasta el regreso. Aprovecha y lee lo que tengas atrasado y comenta lo que creas menester. Hasta mientras tanto, disfruta todo lo que puedas. Por lo menos este pesado no te va a dar la lata. Nos vemos a la vuelta.