lunes, 11 de octubre de 2010

Felicidades, Rafa


Rafael Yanes Mesa es alcalde Güímar. Además es maestro (de los de antes). Y también doctor en Ciencias de la Información (Periodismo). Y nos vemos de vez en cuando. Porque Rafa y un servidor somos compañeros de promoción. Hace unos meses –y las fotos son una buena muestra–, en abril, nos fuimos hasta Lanzarote para felicitar a un conejero (Cándido Armas) en su sexagésimo aniversario.
El pasado sábado me enteré por la prensa que Rafa, con su novela Chacayca, ha alcanzado la final del premio mejor dotado de novela escrita en castellano, el Planeta. Su obra es una de las diez novelas finalistas del Premio Planeta 2010, que se fallará el próximo 15 de octubre en Barcelona, y ha sido escogida entre la cifra récord de 509 novelas presentadas, 89 de los cuales eran de Latinoamérica.
Leemos en la prensa: ‘Chacayca’ es una novela de infortunios, amor y desamor reflejada en la figura de las mujeres que se encuentran con las desigualdades de aquel tiempo. Yanes comenta que hay un relato basado en hechos reales que le ocurrieron a una familia de Güímar a principios del siglo XX. El nombre de la novela es un barrio que está muy cerca de su casa del pueblo del sur de la Isla. "Es mi Macondo particular", reconoce orgulloso el alcalde güimarero.
Afortunadamente Chacaica es real como la vida misma y no el ficticio Macondo de García Márquez cuando en sus Cien años de soledad nos ubica y retrata el drama de la familia Buendía. Por lo que no deberemos recurrir a la consulta popular, como aconteció en su Aracataca natal, para que podamos dar fe del lugar güimarero.
Me invadió la curiosidad y hallé en el BOC número 206, de 16 de octubre de 2007, que “el Sitio Etnológico de Los Molinos y Lavaderos de Chacaica se localiza en el barrio del mismo nombre, en la parte alta del casco histórico de Güímar, en concreto de San Pedro de Arriba. Este enclave poblacional ocupa la ladera izquierda del Barranco del Luchón o del Corral de las Ovejas –conocida como Cuesta de Chacaica– y su origen está relacionado con la expansión del casco urbano original siguiendo el antiguo camino de Las Vistas que, a través de la Caldera de Pedro Gil, conectaba con el Valle de La Orotava. Aun conservando algunos inmuebles antiguos y buenos ejemplos de arquitectura popular, Chacaica muestra en la actualidad una trama urbana un tanto anárquica y carente de ordenación, articulada en torno a la calle Chacaica, con algunos callejones transversales que dan acceso a las viviendas. Se trata de edificaciones autoconstruidas imbricadas con algunas parcelas ocupadas con cultivos tradicionales, especialmente viñedos, lo que indica la vocación agrícola del barrio. Los tres molinos –el de Arriba o Trasmuros, el Medio y el de Abajo– presentan una tipología característica conformada por varios cilindros superpuestos y decrecientes en diámetro, fabricados en mampostería, con una forma semejante a un cono escalonado. El Molino de Arriba se encuentra adosado a una serie de bancales con viñedos y sólo conserva el ‘cubo’ por cuyo interior bajaba el agua, mientras que las dependencias anejas han desaparecido. Los otros dos molinos conservan el cubo, así como una parte de la canalización que conducía el agua hasta el mismo, sostenida por una arquería de medio punto. En el caso del Molino de Abajo, que ha sido restaurado recientemente por su propietario, se conserva una edificación aneja, si bien no se ha podido constatar la existencia de la antigua maquinaria, aunque presumiblemente ha desaparecido en los tres casos”.
Observamos que Rafael prefiere la y a la i. También lo hemos visto en alguna ocasión por estos lares con el lugar de Tigaiga. Y no sé bien el porqué, pero esta descripción de los tres molinos hallada en el Boletín Oficial de Canarias con motivo de la declaración de Bien de Interés Cultural, en su categoría de Sitio Etnológico, me ha transportado a los tres corazones tejineros. Deberán ser las concomitancias que siempre hallamos, o somos capaces de encontrar a veces aun sin venir a cuento.
Aunque se enfaden conmigo los docentes jovencitos, cuando aludía al inicio de esta entrada que Rafa, al igual que una pléyade de cuasi viejitos, es maestro de los de toda la vida, tómenlo, llana y simplemente, como una especial predisposición ¿congénita? para erigirse en acérrimos enemigos de la inactividad. Y resta tiempo para acariciar una guitarra y extraer melodías de cuando éramos jóvenes en la ya vieja Escuela Normal. Sí, me acuerdo, Rafa, de una reciente conversa telefónica con Hermas que sigue con muchos arrestos allá por su Palma querida. Pero no sigo, que se me enfada el resto.
Permíteme, Rafa, que con mi felicitación vaya la de todo el colectivo de la promoción. E incluyo a los que cambiaron de residencia, porque desde allá donde estén, seguro que sí, se encontrarán tanto o más satisfechos que los que por aquí quedamos. Ocurra lo que ocurra el próximo día 15, ya tú puedes mostrar con orgullo la etiqueta de ser de otro “Planeta”.  Por eso:
Un amigo güimarero / de Planeta es finalista, / y si quieres una pista, / y te he de ser sincero, / te diré que es el primero / allá en su Ayuntamiento. / Que sí, que nada me invento, / pues de Rafa estoy hablando, / y en espinela le mando / con un abrazo mi aliento.
Enhorabuena, maestro.