lunes, 22 de noviembre de 2010

Demagogos, sin más

ANPE, sindicato independiente del sector público de la enseñanza, manifiesta que el 75% de los docentes canarios no consigue impartir sus clases por faltas de respeto y atención. Eso leí hace unos días en eldigitaldecanarias.net. Y demagogias, o titulares atractivos para justificar, pues no. Y vamos por partes.
Uno estuvo hasta el otro día metido en un aula. Y le correspondió vivir (y sobrellevar) la tremenda transformación (social) que se ha producido en este país (también Canarias, pésele a quien le pese). Y aclaro lo de social porque cada sector está empeñado en que ha sido el único sufridor. En ese sentido, los sindicatos docentes han demostrado ser muy dados a cargar las tintas en que es la escuela la única que ha tenido que soportar los avatares y servidumbres que el mal denominado progreso ha marcado. Y no, porque en el recinto escolar se reproducen miméticamente los tics que la sociedad ha ido pariendo en las últimas décadas. Por lo que los centros se convierten en espejos de una realidad externa que los condiciona.
Estamos empeñados en hacer cambiar el rol de los alumnos, cuando yo estimo que a lo que hay que darle la vuelta es al papel del profesor. Sobre todo de aquellos que se engloban en ese porcentaje que no puede dar una clase con fundamento. Que no es, ni por asomo, ese índice tan elevado que señala el sindicato, no sé si con el vano afán de que la Consejería inunde de maestros los pasillos y resto de dependencias. Extrapolar los noventa casos que ha atendido el servicio del defensor del profesor, para concluir que siete de cada diez no pueden llevar adelante su labor por los conflictos, faltas de respeto y atención, me parece que es un insulto a la inteligencia de los miles y miles que acuden a impartir su labor, día tras día, sin mayores contratiempos.
Seguimos empecinados en legislar, en poner normas para que se reconozca la autoridad del docente. Y eso no se impone sino se gana. Al igual que el respeto. Dice (el sindicato) que en otras Comunidades se ha bajado desde ese 75% al 28% porque se han dictado normativas a favor del profesorado. No sean ingenuos, por favor. Va un ejemplo: a indeterminado profesor se le arma un alboroto de no te menees en el día de hoy y abandona la clase con el rabo entre las patas (mis disculpas por ser tan explícito). Mañana el parlamento canario aprueba una ley con muchos artículos en los que se indica que el profe es una autoridad y como tal esta investido para bla, bla, y bla. Pasado mañana entra a clase. Se vuelve a formar la de Dios. Se pone a chillar como un energúmeno diciendo que es una autoridad y que deben respetarlo por los siglos de los siglos. Y…¡milagro! No y no.
Lo que ocurre es que una minoría de profesores piensan que pueden reproducir en un instituto las lecciones magistrales de la universidad. Que sueltan la perorata mientras los chicos toman apuntes disciplinadamente hasta que toca el timbre y mañana, vuelta a empezar. No y no. Hay que cambiar las estrategias. O la profesión. Así de claro.
Transcribo un párrafo de la información: Para la asesora jurídica de ANPE-Canarias, María Eugenia Castro Gutiérrez, parte de la solución pasa por “recuperar la autoridad moral intrínseca a la tarea del docente”, lo que no se podrá conseguir, al menos en Canarias, si no se modifica este “protocolo de actuación ante agresiones inoperante” y no se aplica un decreto de convivencia “que funciona ya en el resto del Estado”. Otra vez, no y no. La autoridad moral no se consigue con un decreto. Lo que habría que hacer es preguntarse por qué en muchos centros la vida escolar transcurre dentro de los parámetros de la normalidad y qué ‘protocolos’ tienen establecidos para los que se echan fuera del tiesto. Y no solo les funciona sino que se enorgullecen de ello. Y lo publican para todo aquel que quiera, ‘copie’ lo que considere adecuado. Además, con Internet no hay barreras ni excusas. Sé de centros que han ‘imitado’, y bien, experiencias de Andalucía, mero ejemplo. ¡Ah!, un consejo, con toda mi consideración a la asesora jurídica de ANPE: métase usted en el aula y predique con el ejemplo.
Insisto, si el profesor actual piensa que todo se reduce a dar una clase al estilo de cuando él estaba en la escuela, que abandone y se dedique a otro noble menester. Llámame anticuado, si te place, pero tú eres el espejo en el que él se mira todos los días. Piensa que las ventajas que te brinda la sociedad para un mejor vivir, las aprendió tu alumno antes. Tu misión es hacerle ver que no todo es un camino de rosas. Lo malo es cuando él se percata de que tú estás más pendiente de las vacaciones o tu próximo permiso de 15 días para viajar a una isla desierta donde rascarte con plenitud y gozo el ombligo. No, en manera alguna estoy generalizando, pero tú, docente, sabes que es verdad. Lo malo, y en ese pecado caen todos los sindicatos, es cuando mezclamos churros con merinas, porque si vas al enlace que te dejé (vinculado) al principio, comprobarás que la noticia concluye con el desastre del plan de sustituciones. Y en eso (en la calamidad del plan) sí estoy completamente de acuerdo.
Y finalizo con una pregunta: ¿Por qué los claustros no han exigido responsabilidades a los equipos directivos que conocían las normativa desde antes del inicio del curso y no se movieron? ¿Estaban aún en la playa?