domingo, 21 de noviembre de 2010

La bodega de Julián

Estuve en tres ocasiones en La bodega de Julián. La primera para dar a conocer el libro que la A.F. de Higa editó con motivo de su 25º aniversario. La segunda como mero espectador, pues actuaba la Parranda La Trilla, grupo de tocadores y cantadores de Los Realejos y que se formó (algo tuvo que ver un servidor) para participar en el Festival de la copla de la A.F. Guanapay, allá en La Villa de Lanzarote. Y en la tercera ya me vestí de largo –perdón, de mago– y rasqué las cuerdas durante un agradable, y frío, rato con el grupo perdomero antes citado, y del que uno formó parte hasta el otro día.
Ha pasado un tiempo y las aguas bajan ahora revueltas. Willy (no lo llamo Guillermo porque no me da la realísima gana) le ha mandado tremendo cango a Alfredo Ayala, se ha olvidado de sus orígenes, ha condenado al ostracismo a la única razón de ser que le veo a una televisión autonómica y ha apostado por el recurso fácil y por el despilfarro continuado de los dineros públicos. Lo que prima es repetir (hasta la saciedad) el helicóptero de Fernando Delgado, los échese a la calle de Calero, las retransmisiones deportivas que puedes ver por otros canales y los muchos seriales de las telenovelas. Contamos, además, con los ya muermos personajes de Instinto cómico (que por si no fuera ya bastante, los reinventamos en plan ‘revoltosa’) y una ‘gala’ en la que se mezcla una chillona de presentadora con el humorista cansino del ‘más nunca’, y por la que desfila un conglomerado de “artistas” que aburren al más pintado; eso sí, todo ello, sazonado por unas bailongas mamachichos, que lo mismo se marcan un tango que unas folías en playback. A este selecto elenco que conforma la parrilla de La Nuestra, súmenle el inefable Pepe Benavente y su cohorte de seguidores, imitadores y resto de fauna del paulinato. Estas muestras constituyen los 40 principales del singular Willy García, licenciado en la universidad de la Avenida de Anaga y doctorado en ciencias ocultas en la punta del muelle de Rivera a la luz de la vieja farola.
Aquellos atrevidos que han sido capaces de seguir mi trayectoria en este blog, saben, por anteriores entradas, de mis debilidades autonómicas y de mi parecer acerca del funcionamiento de la televisión del ramo. Hoy, si me lo permiten, dejo de lado, las excelencias de los informativos, excúsenme, de las crónicas de sucesos. Me gustaría, no obstante, que hicieran el sacrificio de comprobar cuál es la programación del segundo canal de la tele canaria. Da la impresión de que si no teníamos bastante con un bodrio, toma otra taza.
Cuando Rivero –y su séquito– nos habla del hecho diferencial canario, del sentimiento hacia una tierra singular, me pregunto en qué demonios estará pensando. Porque él también verá la tele de vez en cuando. Y no creo que sea un forofo –a lo peor sí– de Gran Hermano. Y comerá gofio y pescado salado. ¡Ah!, ya sé. Cierta vez lo pusieron en un aprieto por tierras peninsulares cuando en una emisora de radio le insinuaron que cantara, o silbara, o tarareara algo ‘canario’, aunque fuera el Virgen de Candelaria, la morenita, la más morena. Y no hubo forma.
No le des más vueltas, Alfredo, se está vengando por la vergüenza que le hicieron pasar. Está abriendo las puertas a la cultura internacional. Por muy bien que haya salido la(s) parranda(s) (macro) del día de ayer (sábado), no va a cambiar de postura. Esa cualidad debemos reconocerle: terco como una mula.
Y a todas estas me planteo dónde deberemos aparcar lo de ‘lucha, canario’, ‘al canario le partieron’, ‘qué tenderete, ay mería, se armó’ y otros localismos léxicos. Parece, asimismo, que nada manifiestan aquellos que bien han vendido estos sublimes conceptos, que siguen (al menos en la Navidad) revolviendo en el baúl de los recuerdos para la avalancha de cedés y que bien se aprovecharon de coyunturas favorables (ahora la propia cresta de la ola les hace navegar por aguas placenteras). Eso mismo, mientras “El colorao” se moja en sus declaraciones ante la nefasta gestión política-cultural-etnográfica, ¿dónde se esconden los demás encumbrados? Yo no nombré, mero ejemplo, a Elfidio Alonso, pero si tú lo pensaste, yo también. A estas morenas no interesa echarle el lazo. Nacionalistas del tres al cuarto.
Mis disculpas a Juan Carlos Sierra por el ‘robo’ de la ilustración. En un libro editado en 2006 y titulado “Entropía”, alguien escribía: Mis coplas vienen y van, / son mecidas por el viento, / y por los aires están / pregonando lo que siento. Y, con especial dedicatoria a Paulino Rivero y Willy García (amigos para siempre), por la repentina (o tal vez no tanto) pérdida de memoria histórica: Si acaso pierdes el tino / y tus ideas se van, / las soluciones están / en los vasitos de vino / de la Bodega Julián. Buen provecho.