miércoles, 10 de noviembre de 2010

Lo importante

Puede que los periodistas seamos unos pelotas, puede que esté por arriba la faceta comercial (ventas) que la informativa, puede que nos sean bien simpáticos los políticos, puede que nos preparemos por si cae algo… Poder, lo que se dice poder está muy bien para la emisión de opiniones, para el comentario, pero los hechos son los hechos. Y la información está cayendo en el pozo de las lamentaciones. Porque cuando el periodismo (el periodista) parece estar al acecho para venderse al mejor postor, flaco favor estamos haciendo a una profesión en la que se debe ser notario de una realidad sin añadidos ni componendas.
Este pasado fin de semana se celebró la vigésima edición de la Media Maratón de Santa Cruz de Tenerife. Casi setecientos participantes. Y los periódicos (no digamos nada de la tele pues se trata de un afer de juzgado de guardia) consideraron en los días siguientes que el triunfo de los atletas Nacho Martín (1:13:43) y Aroa Merino (1:21:28) no era lo verdaderamente importante. Lo sublime, el no va más, el súmmum lo constituyó la participación de Paulino Rivero, a quien dejaron siempre cinco metros a la redonda para que destacara en los veintiún kilómetros del recorrido. Se alcanza el despropósito de titular “Paulino Rivero corre la Medio Maratón santacrucera”. Los sacrificados atletas tienen el insalvable añadido de no dedicarse a la ‘cosa pública’. Los 2:16:42 (casi el último) del que fuera alcalde de El Sauzal era lo trascendente. Menos mal que no le salió sangre por la nariz, si no lo hubiésemos calificado de esforzado mártir dispuesto a dar la última gota…
¿Y los reportajes fotográficos? Paulino de frente, Paulino de perfil, Paulino sonriente, Paulino cabizbajo, Paulino con la pata izquierda en el aire, Paulino con la pata derecha semiapoyada, Paulino de espaldas, Paulino inclinado, Paulino erguido… Se da la circunstancia de que la ganadora en la categoría femenina, la conejera Aroa Merino, venía de ganar otra Medio Maratón (Dunas de Fuerteventura) la pasada semana (ver foto que adjunto a la presente entrada). Pero Aroa y Nacho deben ser simplemente deportistas. Probablemente solo dediquen muchas horas de su tiempo a correr por esos parajes insulares. Sin guardaespaldas ni escoltas. Con equipamientos que pudieron salir de sus ahorros y con planificaciones de entrenamientos puestas en metas que trascienden las fronteras insulares.
Rivero se fue a duchar porque debía salir hacia Londres. La World Travel Market requería su presencia. Nacho y Aroa se fueron a duchar pensando que al día siguiente deberían seguir entrenando sin saber si los recortes presupuestarios iban a cercenar las escasas posibilidades de competir en otros lares. Solo aspiran a que Paulino no les robe el protagonismo y que en justa correspondencia ante innumerables horas de soledad, los medios de comunicación no sean tan ingratos.
Gustavo Matos, joven aspirante socialista a la alcaldía lagunera, manifestó que no se resigna a los modos de gobernar actuales y que aspira a poder demostrar que existen otras formas, otras maneras. Me alegro por tales aseveraciones. Y lo haría aún más si se pudiesen llevar a la práctica. Porque en la carrera en cuestión, en esa en la que el protagonismo lo acaparó nuestro presidente, también participaron varios atletas pertenecientes a la Asociación Deportiva para Personas con discapacidad (ADEMI). Pero cojan toda la prensa que puedan del pasado lunes y háganme el correspondiente resumen. O comentario de texto, estilo PAU. Lamentable. A lo peor resulta que ir en silla de ruedas es una ventaja. Nacionalidad.
¿Creen ustedes que con estos mimbres podré algún día llegar a ser periodista? ¿Y político? Estoy condenado a ser un jubileta inconformista al que le callan la boca con algún viaje de Mundo Senior. En los que suele abundar la comida (vino incluido) y escaso ejercicio físico. Te envidio Paulino. Ojalá dispusiera yo de tu tiempo libre para ir a correr todas las mañanas desde San Andrés a Presidencia o darme unos garbeos por el Paseo de las Canteras. Estoy pensando seriamente hacer mis primeros pinitos en el María Auxiliadora. Así, si me canso, ella me auxiliará y lo mismo me manda el helicóptero. El nuevo, claro. ¡Ah!, después subiré a Teror y ya no serán ‘pinitos’, sino Pino, con mayúscula.
Descansen algo. Yo acabé rendido. Mañana estaré hecho un asquito con las agujetas.