jueves, 11 de noviembre de 2010

Santa Úrsula


“Nos resulta muy difícil seguir dirigiendo el partido en nuestro municipio, cuando desde la dirección regional se impone el pensamiento único frente al tradicional debate interno entre socialistas de ideas y estrategias”. Eso mismo han manifestado los dimitidos componentes de la comisión ejecutiva local de Santa Úrsula. Y a renglón seguido se marcharon a casa para seguir meditando. Entregaron las llaves de la agrupación y alegaron solidaridad con la insular y agradecieron a Viciana todo el apoyo brindado. Remitieron el pertinente correo a todos los medios de comunicación y se cubrieron de gloria una vez más. Y en esto aprovechó Corrales para anunciar, urbi et orbi, lo de la cascada de dimisiones y la alegría de Zerolo (porque los ‘otros’ socialistas son unos timoratos).
Debate interno, esgrimieron. Interno deberá ser en el interior de la organización. Algo así dice mi diccionario. Y si de algo puede presumir el partido socialista tinerfeño es de haber rescatado del ostracismo cuanto lavadero público abundó en tiempos pretéritos en los que las carencias de abasto domiciliario de agua potable eran bien notorias. Desde Radio Arena a Radio San Borondón, desde Mírame TV a La Nuestra, desde cualquier periódico editado en estas ínsulas a las denominadas redes sociales se airearon componendas y se restregaron trapos sucios. Esta decisión de los socialistas santaursaleros se conoció en Los Realejos, y alrededores, al menos dos semanas antes. Porque en una de las tantas tertulias en la mentada Radio Arena, un tal Paco (así lo presentan) se encargó, muy disciplinadamente, de anunciar la buena nueva. Y por barrancos y quebradas se propagaron los ecos, ayes y lamentos. El guanche de El Lance enmudeció por un momento y puso la oreja atenta. Casi se arroja de nuevo al vacío. Si hubiese estado en la Cuesta de la Villa, a buen seguro que ahora estaría todo escachurrado allá abajo en El Rincón, ahogando sus penas en El Bollullo.
Santa Úrsula, ejemplo modélico del socialismo canario, ha dado un paso importante. Ignoro si la ejecutiva de su agrupación cabe en un Seat Panda o les basta con un triciclo. Pero a más de uno del pueblo (el de ellos, no el mío) no le ha parecido mal la salida. Porque no conciben cómo es posible que los resultados de las elecciones municipales hayan sido siempre un auténtico desastre. Donde las peleas (nunca internas) han hecho que el electorado les haya dado la espalda en cada contienda (electoral). No tengo a mano los datos de 1979 y 1983. Ni siquiera sé si el PSOE hizo acto de presencia en esos comicios. Recuerdo el episodio de una escisión cuando Rogelio Eloy Luis León se alió con el entonces alcalde Fernando (también Luis), y más tarde creó su propio partido (UDIS). Y otras reseñas me indican lo siguiente: 1987, 637 votos, 14,19%, 2 concejales; 1991, 488 votos, 10,26%, 1 concejal; 1995, 381 votos, 7,2%, 1 concejal; 1999, 1019 votos, 17,34%, 2 concejales; 2003, 358 votos, 5,39%, 1 concejal; 2007, 521 votos, 7,13%, 1 concejal. Son unos números como para sentirse altamente satisfechos. Con unas oscilaciones que para un profano como yo, solo indican que la labor realizada desde la agrupación no es, precisamente, un dechado de virtudes. Tanto como los alcanzados en la capital tinerfeña (donde han subido el 10% desde 1999). En uno y otro caso deberán alcanzar el porcentaje suficiente como para poder gobernar alrededor del año 3500 de la siguiente era (17 y 27, respectivamente).
Aquello de predicar con el ejemplo ha pasado a mejor vida. Olvidamos con pasmosa facilidad que cuando entro en una organización regida por unos estatutos, deberé sujetarme a los mismos. Y cuando en el cónclave se congregan miles y miles, lógico será pensar que aparecerán opiniones, disparates y criterios diferentes. Que deberán limarse en el seno del órgano en cuestión. Te pongo un ejemplo: cuando entras en una Asociación de Madres y Padres de Alumnos sabes que existe un artículo que indica que para ser socio deberás tener al menos un hijo en edad escolar, matriculado en el centro que se trate. Cuando tú observas que tal requisito no es cumplido por todos y que, incluso, se te puede premiar con cargos directivos, te preguntas con cierta ingenuidad qué no va a ocurrir en un partido político donde las sensibilidades están a flor de piel porque no se trata simplemente de militar sin más, sino que existen, legítimas o no, aspiraciones para ocupar concejalías, consejerías y otras muchas ‘profesiones’ o ‘boberías’. Máxime si están debidamente remuneradas.
Continúen con los espectáculos. A la hora de buscar culpables, dirijan su mirada a este blog y hacia otros medios que se hacen eco de alguna que otra boutade (avance de la vigésima tercera edición del DRAE). Hasta mañana.