jueves, 18 de noviembre de 2010

Modestia aparte

Mientras el grupo socialista en el ayuntamiento santacrucero manifiesta que el consistorio está poco menos que en bancarrota, el inigualable Ignacio González, que ya ofreció, no lo olviden, un puesto preferente a Miguel Zerolo (no se sabe si en Las Teresitas o en cualquier lista electoral), dice que “hemos evitado un estallido social”. Es que la capital tinerfeña (y la mitad de Canarias), desde que este hombre se acogió al plan de choque, ya no es la misma. Ni comparancia. Prohombre (de origen incierto).
“Mi partido no se arriesgaría a poner a una persona que no estime fervientemente ganador en una plaza tan importante como es Santa Cruz”. Y dicho lo cual, José Manuel Bermúdez se marchó a resolver unos asuntos pendientes del Cabildo, única empresa en la que se le conoce (públicamente) generosa nómina mensual y en la que ¿trabaja? desde hace una veintena de años. Y como cree, fervientemente, que lo puede hacer infinitamente mejor que Zerolo, está dispuesto a seguir perdiendo pelo por la noble causa de la ‘res política’. Que ya se sabe, es el arte (porque no me negarán que se necesita tenerlo) de decir una cosa, pensar otra y hacer una tercera, cobrando comisión por ello.
Si feliz está Bermúdez, mucho más deberemos estarlo los pensionistas. Aunque parezca una paradoja, en nosotros está el futuro (de Marte). Los científicos estadounidenses Dirk Schulze-Makuch y Paul Davies se han planteado que visto lo costoso de una misión de ida y vuelta al Planeta Rojo, “una solución sería un viaje solo de ida en lugar de una misión con retorno”. Sería como una excursión de Mundo Senior, pero con una estancia un poco más prolongada. No tiene mala pinta, no. Una residencia geriátrica en un lugar tan exótico podría venderse bien. E iríamos preparando (sin grandes esfuerzos) el terreno para cuando se abaraten los costes y pueda establecerse una colonia de gente más joven. Así que, modestia aparte, no somos, y a la vista está, tan inútiles como quieren pintarnos.
Me cae simpático el diputado Barragán (¿Barrigón? ¡Ah, no sé!). Cuando el PSOE presentó una enmienda a la totalidad, salió corriendo detrás de los periodistas que estaban en Teobaldo Power para señalarles que “no tenía ninguna duda de que el PP ni siquiera se iba a abstener en la votación, porque sería una derrota de sus presupuestos”. José Miguel, José Miguel, me dejas en un majorero mar de dudas. ¿Quién gobierna Canarias? ¿Quién presentó los presupuestos en el parlamento? ¿Son ‘tus’ presupuestos o ‘sus’ presupuestos? No pretendas echarle bigotes a José Manuel porque lo mismo te emborca. Mira que sigue buscando el origen de los 86 millones y todavía no ha encontrado la solución a tan enigmático problema. No presumas, José Miguel (Barragán), no te pongas farruquito. ¿Tú no te acuerdas de las bajas médicas de los maestros para ir a la playa? Me da igual que STEC tan seguro. El que avisa no es traidor.
José Manuel Corrales (Aznar de segundo apellido) sigue arremetiendo contra ¿sus compañeros?, y, modestamente, ha reconocido que “el nerviosismo que existía en el ‘régimen’ se ha esfumado tras la creación de la gestora y la defenestración política de quienes lideraban el proyecto socialista”. ¿Quiénes son los elementos que conformaban el denominado régimen? ¿Con cuál de las variadas acepciones del vocablo en cuestión nos quedamos? ¿Significa ello que los miembros de la comisión gestora no son tan íntegros como los del equipo sustituido? ¿Y por qué un observador ignorante –es mi caso– debe creer a los idos y no a los venidos? Y ya está, no más preguntas. Por cierto, este pasado fin de semana habló también Santiago Pérez. Conclusión: tras ellos, el caos y la corrupción. Sin recatos.
La guinda: “aquí no hay ni un ápice de democracia”, magister dixit. El maestro, of course, Felipe Campos, ese abogado (a lo Garzón) que sabe de todo, que pleitea todo, que se atreve con todo y que lo trafulla todo. Me recuerdas al que interrumpió a Adolfo Suárez (hace la tira) en uno de aquellos primeros mítines de la UCD. ¿No hay democracia? ¿Crees acaso que si no la hubiera podría salir de tu boca tales lindezas? ¿Tendrías, si estimamos tus planteamientos, posibilidades reales de estar del tingo al tango en cuantos medios de comunicación se pongan a tu alcance, disparando (palabras) a mansalva? Yo creo que tu verdadero puesto está en un programa estrella de una de las tantas teles locales del amplísimo y macabro espectro audiovisual. Si fueras jugador de fútbol, habríamos de encasillarte en los denominados marrulleros.
Por hoy, modestia aparte, concluí. Hasta luego.