jueves, 25 de noviembre de 2010

Narcisista

Estuve leyendo una entrevista a Elfidio Alonso en un periódico editado en Tenerife. Eso digo yo. Otro señor, también relacionado con el periodismo y mucho más provecto que un servidor, añadiría que de marcada tendencia canariona. Me refiero a La Opinión y no al director de Los Sabandeños. Y reconoce (Elfidio) que ha llegado tarde a esto de las nuevas tecnologías y que solo sabe enviar un escrito por correo electrónico porque se lo enseñaron sus hijos. Y, agárrense que vienen curvas, a todos los que tenemos un blog nos ha llamado narcisistas. Sí, ha dicho: no soy tan narcisista como para tener un blog personal, no me llama la atención. Me ha cogido demasiado viejo ya.
Así que profes jubilados, como el menda, a todos los que a pesar de los años hemos sido capaces de subirnos a este maravilloso carro de la Internet, que es capaz de trasladarte a velocidad vertiginosa por todos los vericuetos del saber, sin necesidad de levantar el culo de la silla, somos unos narcisos. Hasta me ilusiona, tú. Porque según el diccionario (consultor sentimental, entre otros menesteres):
Narcisista: adj. Perteneciente o relativo al narcisismo.
Narcisismo: 1. m. Manía propia del narciso. 2. m. Excesiva complacencia en la consideración de las propias facultades u obras.
Narciso: (Por alus. a Narciso, personaje mitológico) m. Hombre que cuida demasiado de su adorno y compostura, o se precia de galán y hermoso, como enamorado de sí mismo.
Gracias, Elfidio, por animarme a seguir con esta manía. Hoy me has dado tremenda alegría y me he sentido mucho más joven. No tengo palabras para expresarte mi gratitud. He sido capaz en estos instantes de placer íntimo de olvidarme de todo lo que manifestaste acerca de Los Sabandeños, de la escasez de sus ingresos por derechos de autor (creo que un elevado porcentaje de los mismos va a una cuenta con nombre y apellidos), de las ínfimas aportaciones de ciertos organismos para los viajes, de los hermanamientos (que se iniciaron en tu época de alcalde por CC), y más, y más (lean ustedes también la entrevista).
Si CC es una bendición para ti, tus respuestas lo han sido para mí y para otro montón de viejitos que nos hemos atrevido a ‘montar’ nuestro propio blog, porque como no somos tan conocidos como tú (aunque mucho más narcisistas), y no tenemos amigos en las redacciones de los medios de comunicación impresos, y nos apetece dar a conocer nuestras opiniones, hemos visto una posibilidad (y gratis), y aquí estamos narcisos perdidos. Te lo juro: me dio un gustito. Llamaré, o les mandaré un ‘emilio’, a otros coleguis por si quieren declarar públicamente cuántos orgasmos han alcanzado con sus entradas (post, traducido al español como ‘mensaje’, en el contexto de los foros o blogs en Internet). Lo aclaro para que nadie vaya a pensar en otro tipo de entradas, que los años pesan como una losa, y estos (los pesos) suelen ubicarse en las partes bajas. Y entrar, lo que se dice entrar, por muy narciso que uno sea… Ya se sabe, la cosa dura mientras dura dura.
Vas a votar por Fernando Clavijo. Si yo viviera en La Laguna lo haría por Gustavo Matos. Pero habito en Los Realejos. Y he tenido hasta ahora un alcalde, desde 2003, también de CC, que vive un poco más arriba (hacia el Sur) de mi casa. Y como no soy muy dado a los cambios sin más ni más, y como quiero tener un alcalde que sea más próximo (en todos los sentidos; el actual se está distanciando demasiado; debe ser la guagüita), voy a votar por otro candidato (del mismo partido que Gustavo) que vive algo más cerca (próximo) de mi casa (en la calle contigua) y que ‘comulga’ con mis planteamientos ideológicos (próximo, otra vez). Este, estimado Elfidio, se llama Miguel Ángel, y somos muchos los realejeros que esperamos que ‘esculpa y pinte’ otro pueblo diferente.
Pero me desvié, mas tú tuviste la culpa. Yo no creo que CC haya sido una bendición, más bien una maldición, un invento al que se sumó mucho gorrón.
Hasta mañana, en que habrá nueva ocasión. No obstante, muchísimas gracias, Elfidio. Me has quitado un enorme lastre de encima, estoy que floto. Espero no caerme (al agua, por si me convierto en flor).