lunes, 8 de noviembre de 2010

Puerto de la Cruz

El relanzamiento del Norte –verdad de Perogrullo– supone revitalizar Puerto de la Cruz. Algo que se viene comentando desde hace varias décadas. Pero como estamos acostumbrados a ir cada uno por nuestro lado, el arranque está suponiendo una trance mucho más duro que darle a un simple interruptor. Todos los que por aquí vivimos somos culpables de que esta situación no se haya reconducido y con nuestros dimes y diretes hemos sido cómplices del desaguisado. Todos los sectores, también el hotelero, se han dedicado a verlas venir y creímos que el mercado estaba asegurado para siempre jamás, por lo que escondimos la cabeza, cual avestruz al uso, e ignoramos que otros destinos nos pisaban los talones.
La clase política, como no podía ser de otra manera, ha venido contribuyendo de manera sistemática a que la debacle persistiese. Ni siquiera ha sido capaz de bogar en la misma dirección. Han continuado (los políticos) en su inveterada costumbre de mirarse el ombligo y han preferido buscar soluciones para llegar antes al Sur, que preocuparse en poner al día un motor que bien podría absorber mucha parte de ese personal que sigue yendo a Las Américas y Los Cristianos.
Leí el pasado sábado que los alcaldes nacionalistas del Norte de Tenerife acordaron en la noche del jueves, y a puerta cerrada, formar un frente común contra "los abusos de Endesa", por su falta de colaboración con las instituciones, y de apoyo sin fisuras a la financiación del proyectado muelle pesquero del Puerto de la Cruz.
En la reunión, celebrada en un hotel de la ciudad turística, se puso de relieve la necesidad de unir esfuerzos para resolver las carencias y graves problemas que aquejan desde hace décadas a las comarcas de esta zona de la Isla.  "No vamos a parar aquí", indican en el manifiesto. "Hoy, más que nunca, es importante que los 31 alcaldes de Tenerife seamos uno solo y busquemos soluciones para nuestros municipios, porque los problemas que se viven hoy en un ayuntamiento pueden ser los que vivan mañana el municipio vecino", añaden.
Dejo a un lado el asunto de Endesa, que no viene al caso, y me sorprendo por tales declaraciones. Porque ese postrer llamamiento a la unidad debió ser el punto de arranque y no una reunión a puerta cerrada (¿para que no viera nadie si bebían agua o cualquier otro líquido inflamable?). Tarde, como siempre, se percatan de que la unidad debe ser el leitmotiv. ¿Por qué tanto secretismo? ¿Quiénes acudieron y quiénes no? ¿Nada tenían que aportar los alcaldes de La Matanza, La Victoria, Los Silos y Buenavista? ¿No tiene este último municipio, por ejemplo, una campo de golf que puede ser un excelente complemento para el turista que visita Puerto de la Cruz?
Nos cargamos la Mancomunidad del Norte. La del Valle de La Orotava parece que se abonó al atasco. La Fecam, no sabe ni contesta. El Consorcio Daute Isla Baja (presidido por Lorenzo Dorta), a decir de sus integrantes, funciona a las mil maravillas (con cuatro proyectos que pretendía cumplir y que hoy son una realidad: Ecomuseo de El Tanque, el mentado campo de golf, regeneración de la costa silense y el puerto de Garachico)… ¿Tú entiendes algo? Yo estoy obtuso perdido. Debe ser por eso, porque mido más de 90º y necesito estar más agudo.
A todo licenciado en Ciencias de la Información que esté buscando temática para una tesis doctoral le propongo un sugestivo paseo por las hemerotecas. Y que saque a la luz todo el material impreso en estos últimos treinta, cuarenta o cincuenta años cuyo contenido guarde estrecha relación con el reforzamiento de la principal  ‘industria’ en la otrora Ciudad Turística. Desde que era joven (algo ha nevado) y bajaba al Cine Olimpia o Teatro Topham, y a echarnos un vermú en El Dinámico, vengo escuchando opiniones y pareceres. Acompañaban siempre a tales comentarios el consabido consejo de la conveniencia de apostar por el aprendizaje de idiomas (que vendrán los extranjeros y nos quitarán los puestos de trabajo). Más tarde inventamos la FP, pero como éramos todos ricos creímos que esa formación era cosa de pobres. Y preferimos salidas más rápidas y mejor retribuidas. Hoy las piedras ruedan a nuestro encuentro, porque cuando iban hacia allá, simplemente nos dejábamos ir.
Hace unas semanas estuve en Denia (Alicante). La mayoría del personal del comedor del hotel era sudamericano. Ellos vinieron a trabajar en España en lo que saliese. Pero, además, se prepararon. En las calles de nuestro país hallamos aparcacoches y mendigos. Hace bien poco vivían al día. Hoy, malviven, de día y de noche.
Espero y deseo que los alcaldes de los municipios comprendidos entre Tacoronte y Buenavista del Norte se reúnan con el presidente del Cabildo en la Cuesta de la Villa, en el mirador de Humboldt. Y allí, bien fijada la vista en Puerto de la Cruz, adopten los acuerdos que fueren menester. Luego llaman por teléfono a quien dirija la Consejería de Turismo del Gobierno de Canarias y le cantan las cuarenta. Cojan las diferencias y machangadas y pónganlas en remojo junto a los restos del Titlis en Punta Brava. O un fisquito más allá, en la depuradora. Que ya está bien de marear la perdiz. Si ustedes no saben o no se creen capaces, dejen paso que hay gente sobradamente preparada y cargados con esa ilusión… ¿Me entenderán?