sábado, 4 de diciembre de 2010

Bermúdez

Quiero imaginarme que José Manuel Bermúdez cobra un importante sueldo del Cabildo Insular tinerfeño: para eso es vicepresidente. Ignoro si tiene derecho a días (semanas y meses) por asuntos propios, porque se le ve últimamente de un novelero perdido. Dicho más abiertamente, debe estar abandonando sus quehaceres institucionales y dedicándose a labores partidistas. Su candidatura a la alcaldía santacrucera le está absorbiendo casi todo su tiempo. Y a un servidor le molesta que siga percibiendo suculentos emolumentos de mi bolsillo, mientras él anda de rueda en rueda de prensa dando a conocer lo bonito que va a quedar Santa Cruz y lo mal que lo ha hecho Zerolo en estos últimos dieciséis años. Yo no sé lo que tú piensas, pero a mí ese proceder no me parece de lo más correcto, puesto que habrá miles de candidatos a las próximas elecciones de mayo de 2011 que ya ostentan en la actualidad un cargo. Por lo tanto, si todos ellos acaban jugando como el aspirante ‘canario’, este partido nos va a salir demasiado caro a los contribuyentes.
Alcanzado este punto, uno podría emular a Manuel Fernández, número dos del PP en estas ínsulas, íntimo amigo de Eligio Hernández, procedentes ambos del municipio número 88 de Canarias, y manifestar que en política hay mucho sinvergüenza. Porque si él, sin tapujos ni cortapisas, sin anestesia ni pastillas para la tensión, suelta que en el Poder Judicial los hay, qué menos que yo piense de idéntica manera con respecto al poder político.
Pues sí, José Manuel entró en campaña a lo bestia. Traduzcan, de manera rápida, con apuros y aspavientos, lanzando propuestas (¿cómo no se le ocurrieron a Miguel?) por doquier y recorriendo medios de comunicación como un descosido. Eso sí, modestamente. Un botón: “Espero que PP y PSOE presenten a los mejores, para que Santa Cruz valore”. Coalición Canaria, por lo que se ve, no lo ha dudado ni un instante. Él no pasaba por allí, él estaba allí. ¿Se acuerdan de lo de si encuentran algo mejor? Juegan con las cartas marcadas y nos toman por estúpidos. En la capital tinerfeña va a votar menos de la mitad de la población. Salvo los incondicionales de algunos partidos (bastante fraccionados), el resto –más o menos el veinticinco o treinta por ciento– del electorado repartirá su voto entre CC y PP, más al primero que al segundo porque siempre suele jugar con ventaja el que ha ejercido la alcaldía. Como los ‘sancionados’ de la agrupación socialista siguen enfrascados en sus particulares guerras, como el bueno de Julio Pérez no sea capaz de arrastrar al cómodo que se va para Las Teresitas, se queda en casa o se manda a mudar para el Norte a echarse un pescadito, el pastel se distribuirá de manera similar a citas precedentes.
Hemos sido muchos los que ponemos el grito en el cielo cuando se nos indica el número de asesores que tienen los ayuntamientos. De cualquier signo. Y Santa Cruz es paradigma en el enchufe. Pues agarrémonos que vienen curvas. Bermúdez quiere colocar nada más y nada menos que cinco mil. Idéntico número, obviamente, al que descenderá el paro capitalino. No existe otra posibilidad, pues si conoce el truco para quitar esos cinco millares de las colas, ¿por qué no le ha pasado la receta a Zerolo? ¿O acaso se cree un Aznar cualquiera que retornará cuando todo esté ya con la proa p´al marisco? En toda Canarias el paro desciende, pese a los ímprobos esfuerzos del consejero de Turismo, de tal manera que para alcanzar cinco mil puestos más nos cuesta un ojo de la cara y la mitad del otro. Y el aspirante (por cierto, también lleva turismo en el Cabildo), de golpe y porrazo… Me voy a echar un higo para que se me pase el jilorio.
Finalizo con otro cantar. El actor Willy Toledo, que debe estar también en el paro, gritaba desde el furgón policial que lo llevaban detenido por ejercer el derecho a la libertad de expresión. Recuerden que fue uno de los protagonistas de los recientes incidentes en el Congreso de los diputados. Pues va a ser que no, Willy (hay otro tocayo tuyo que te puede dar muchas lecciones). Libertad de expresión no es abrir la boca donde me dé la gana y soltar lo que crea conveniente. El que Bono se haya puesto o no nervioso no justifica ciertas actuaciones. El artículo 20 de la Constitución no es una carta en blanco. Y el 72 estipula que las Cámaras establecerán sus propios reglamentos. Y el 77 señala que podrán recibir peticiones, individuales o colectivas, siempre por escrito, quedando prohibida la presentación directa por manifestaciones ciudadanas. Yo cuando voy a un recinto religioso me encuentro con un cartel de silencio. Y lo respeto. Resumo: chilla como un energúmeno en la calle, si te apetece, pero no lo hagas a cualquier hora porque puede haber colisión con otros derechos. Esto es como todo en la vida, solo me interesan los renglones que me convengan. Se trataría, entiendo, de realizar lo mismo que en tu trabajo, Willy: si hay un papel que no te convence, no lo interpretes.