viernes, 24 de diciembre de 2010

Cuatrocientas

Ahí vamos. Poco a poco. Despacio pero sin pausa. A mi manera. Con una entrada diaria. Mía. Sin añadidos ni colorantes. Opiniones sujetas al dictado de los lectores. Que hablan de lo divino y de lo humano. Basadas en hechos reales. De los que acontecen aquí y acullá. Que extrapoladas a colaboraciones periodísticas hubiese supuesto varios años de toma y daca. Mucho más de daca que de toma. La experiencia de años pretéritos queda ahí a la vuelta de la esquina. Aquí, en Pepillo y Juanillo, grano a grano han ido formando granero.
Así inicié la entrada trescientas. Que se colgó el 7 de septiembre de este mismo año (martes). Y ahora hemos alcanzado la número cuatrocientas. O cuatrocientos artículos. He dado, por lo tanto, la primera vuelta al estadio olímpico, mis primeros cuatrocientos metros lisos, mejor, vallas. Y he saltado los diez obstáculos sin demasiados rasguños. Aparentemente. Ha habido de todo, como en botica, al igual que en aquellas ventas de antaño donde te despachaban desde medio kilo de azúcar hasta unas lonas blancas para ir a la escuela (las azules eran para las chicas).
Como recordarán muchos de ustedes, el mayor revés (susto) me lo llevé cuando el 11 de este mes (sábado), al ir a colocar la entrada matutina, observé que el blog había desaparecido. Hubo sobresalto, consultas, consejos (gracias miles a un tocayo que me apoyó con sabias orientaciones) y, sobre todo, dos días y medio (hasta el lunes por la tarde) de pesadumbre. Oye, que le coge uno cariño, qué quieres que te diga. Por descontado que en esos dos días (11 y 12) hubo apagón total, cero informático. Los ojeadores no pudieron traspasar el umbral de la puerta, no alcanzaron siquiera el timbre. La gráfica bajó al suelo y se arrastró miserablemente por el eje de abscisas. No atisbó el de ordenadas ni por el forro. Quedó horizontal perdido.
Ayer, cuando redactaba estas líneas, 19,30 horas de la tarde-noche, y estábamos en la 399, el contador marcaba las 19.903 visitas que contabilizan las habidas desde que inicié esta aventura (hace algo así como quince meses). Pero como ya les señalé en anteriores ocasiones, mi amigo Google Analytics, que principió a sumar el 31 de marzo del año en curso (algo menos de nueve meses), me señalaba, entre otras, las siguientes curiosidades:
El día en que mayor cantidad de ‘fisgoneadores’ se asomó a este blog fue el 26 de septiembre (domingo), con 168 visitas (la entrada: “Una vez más, gracias”). También se alcanzó el centenar de visitas los días 24 de septiembre (viernes): 131 (“Potajito de cuentos”), 11 de octubre (lunes): 143 (“Felicidades, Rafa”), 10 y 30 de noviembre (miércoles y martes): 130 y 103, respectivamente (“Lo importante” y “La Gomera en el recuerdo-2”), 2 de diciembre (jueves): 120 (“Del tingo al tango”), 4 de diciembre (sábado): 117 (“Bermúdez”), 5 de diciembre (domingo): 123 (“La Gomera en el recuerdo-4”), 8 de diciembre (miércoles): 100 (“Pedro Izquierdo”), 9 de diciembre (jueves): 100 (“Lumbreras”), 19 de diciembre (domingo): 114 (“Plaga de langosta-1”) ¡Ah!, y el día en que menos, el 10 de julio (sábado), con solo 10, pues se hallaba uno de vacaciones y no había entradas que echarse a los ojos.
Ha habido (desde ese 31 de marzo) un total de 14.873 visitas, provenientes desde 46 países. Después de España nos hallamos con México (76, desde 33 ciudades: Mexico City, León, Nuevo Laredo, La Paz, Monterrey…), Argentina (52, 15 ciudades: Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Mendoza, Isidro Casanova…), Venezuela (50, 9 ciudades: Caracas, Ciudad Guayana, Maturín, Maracaibo…), Alemania (44, 15 ciudades: Stuttgart, Traunstein, Berlín, Duisburg…), United States (44, 9 estados: California, Florida, New York, Texas, Columbia…), Colombia (40, 9 ciudades: Bogotá, Medellín, Cartagena, Bucaramanga…), Chile (38, 15 ciudades: Providencia, Macul, Valdivia, Santiago, San Miguel…), Perú (37, 6 ciudades: La Victoria, Cuzco, Arequipa, Lima…), Costa Rica (35, 4 ciudades: San José, Liberia, Uruca, Cartago), Italia (32, ver detalle en otro párrafo), Francia (28, 12 ciudades: Nimes, Bellegarde, Perpignan, Heillecourt, París…), United Kingdom (25, 3 ciudades: London, Bromborough, Salisbury), Ecuador (15, 3 ciudades: Quito, Guayaquil, Cuenca), Portugal (9, 3 ciudades: Lisboa, Braga, Guimaraes)… Y así hasta ese total de 46, entre los que hallamos lugares distantes como Japón, India, Filipinas, Nueva Zelanda…
Y, obviamente, España se destaca con 14.264 visitas procedentes de 97 ciudades, de las que podemos reseñar: La Laguna: 9.452, Madrid: 1.912, Arona: 808, Las Palmas: 693, Santa Cruz de Tenerife: 227, Barcelona: 175, Oviedo: 71, Sevilla: 66, Valencia: 49, Murcia: 43, Zaragoza: 38, Málaga: 35, Granada: 23, Tarragona: 21, Onda: 20, Córdoba: 19, Ripollet: 18, Mérida: 18…
De las islas menores, lo comentado en la anterior ocasión: estimo que las de La Palma, Gomera y Hierro deben estar englobadas en las de Arona. Y de la otra provincia hallamos 11 de Teguise (Lanzarote) y 8 de Morro Jable (Fuerteventura). O se esconden en las 227 de not set o en las de Las Palmas, porque una amiga conejera de San Bartolomé me asegura que fisgonea cada día.
Se nota que uno tiene más de un conocido por esos mundos de dios: mi prima Fátima en Madrid, Esteban Lima (allá en tierras de lengua quechua), Eduardo (que pasa frío en Alemania), Juan Manuel Benavides (a quien no conozco personalmente, pero sé que se asoma desde Costa Rica), Gregorio (que añora estas islas desde su tierra murciana)… Muchos más, por supuesto. Y si alguno piensa que no me acuerdo de él, o de ella, que inserte un comentario y me ponga a caer de un burro.
Capítulo importante, además, tiene las que yo denomino ‘no localizadas’ (not set), que se producen tanto en las nacionales (227), como en las internacionales (4), dándose el caso curioso de que de las procedentes de Italia (32) solo 4 están localizadas en Roma, Palermo, Cosenza y Catania. Lo mismo me tiene ‘localizado’ Berlusconi y no quiere competencias con sus poderosos medios (¡qué ilusión!).
Bueno, ahora corresponde citarnos para la número quinientas. Y, si no me señalan lo contrario, haremos otro resumen con el que seguiremos aprendiendo detalles geográficos, porque, como me indicaba mi abuela, el saber no ocupa lugar. Mientras, persistiremos en las manías diarias, salvo en los días que me halle en otras tierras, puesto que el ordenador se queda en casa. Y hasta que no sea parlamentario autonómico, no pienso tener portátil.
Hasta mañana. ¡Chacho!, descansa por Navidad. Deja ver.