miércoles, 1 de diciembre de 2010

La Gomera en el recuerdo (3)

ABC, 5 de noviembre de 1941 (miércoles), página 8: Nuevos datos de las inundaciones en la isla de la Gomera (título).
“Santa Cruz de Tenerife 4, 9 noche. En las inundaciones que el gran temporal de lluvias provocó en la isla de Gomera la madrugada del viernes pasado, las aguas alcanzaron dos metros de altura en algunos pueblos, arrastrando la impetuosa corriente que bajó de los barrancos los cultivos, plataneras, muebles, enseres, etc. La inundación asoló por completo los pueblos de Hermigua y San Sebastián, capital de la isla, donde el torrente de agua, que llegó a la altura de los primeros pisos de las casas, derribó centenares de edificios que se desplomaron a consecuencia de la impetuosidad de la corriente.
La primera noticia que tuvo la población de la isla de Gomera del peligro de las aguas desbordadas fueron los disparos de fusil de los soldados que hacían guardia en puestos altos y los silbidos típicos de otros vecinos gomeros, que, advertidos de lo que ocurría, comunicaban el riesgo de inundación a largas distancias.
Han sufrido considerables daños, además de Hermigua y San Sebastián, los pueblos de Rajita, Vallehermoso y otros. En todos ellos la rapidez de la corriente de agua obligó a los habitantes a abandonar sus domicilios a medio vestir. Grandes zonas de terreno aparecen desoladas y en ruinas. En los primeros momentos, las autoridades militares y civiles adoptaron medidas para enviar urgentes socorros a la isla de Gomera. De Santa Cruz de Tenerife salió un barco con fuerzas militares de Intendencia, Sanidad e Ingenieros, enviadas por el general Serrador, así como una expedición de Auxilio Social con víveres y ropa de abrigo, en la que iba el camarada Saldaña como delegado provincial de Auxilio Social. El general Serrador y el gobernador civil se informan constantemente de la situación y ayuda que se presta a la isla”.
ABC, 6 de noviembre de 1941 (jueves), página 9: Se reproduce en la isla de la Gomera el temporal de lluvias y viento (título). Por fortuna es de menos intensidad que el del viernes pasado (subtítulo).
“Santa Cruz de Tenerife, 5, 2 tarde. Se reciben noticias de la isla de la Gomera en las que se da cuenta de que el temporal de lluvias y viento ha vuelto a reproducirse, ocasionándose de nuevo el desbordamiento de barrancos. Desde luego, el temporal es de menos intensidad que el que se produjo en la noche del viernes último. El gobernador ha podido confirmar la triste situación en que ha quedado el vecindario de los pueblos damnificados y recorre las localidades de la isla, en solicitud de  ropas de vestir y de cama, utensilios, etcétera, ayuda que es preciso repartir con urgencia. Continúan incomunicados los pueblos de Vallehermoso, Valle Granrey y la playa de Santiago. En la isla de Hierro ha llovido también en abundancia. Hay esperanzas de que las abundantes lluvias, que en estos momentos caen sobre la isla de Tenerife, resulten beneficiosas para las cosechas, especialmente en la región Sur”.
En el catalán La Vanguardia (6 de noviembre de 1941, página 5) se inserta también esta información con el título “Se reproduce, aunque menos intenso, el temporal de la isla de la Gomera”.
ABC, 7 de noviembre de 1941 (viernes), página 12: Cesan los temporales en la isla de la Gomera (título). Tenerife acude a las necesidades del momento con entusiasta generosidad (subtítulo).
“Santa Cruz de Tenerife 6, 4 tarde. En los trabajos de salvamento de las víctimas, que se llevaron  a cabo con extraordinaria abnegación y heroísmo, se elogia grandemente la labor de la Guardia Civil, para quien se ha hecho una propuesta de concesión de la cruz de Beneficencia.
El jefe provincial del Movimiento y gobernador civil prosigue con gran tesón las gestiones de ayuda a aquella isla. Para socorrer a sus vecinos ha sido abierta en el Gobierno civil una suscripción que en el primer día alcanzó la cantidad de 30.000 pesetas. El cabildo insular de Tenerife prepara el envío de gran cantidad de enseres, entre los que figuran camas, ropa de abrigo, etcétera. Numerosos particulares han entregado en el Gobierno civil camas, colchones, mantas y otros objetos. Esta noche ofrecerá una representación en el Teatro Guimerá la Sociedad Escuela de Arte, cuyos ingresos serán destinados íntegramente a los damnificados. Las últimas noticias recibidas de la Gomera afirman que ha mejorado el tiempo y que por lo tanto están cesando los temporales”.
ABC, 9 de noviembre de 1941 (domingo), página 16: De los grandes temporales en la isla de la Gomera (título). Las autoridades realizan toda clase de esfuerzos para reorganizar la vida agrícola y económica de la isla damnificada (subtítulo).
“Santa Cruz de Tenerife 8, 4 tarde. Han regresado de la isla de la Gomera, donde han podido apreciar personalmente los daños ocasionados por el temporal, el gobernador civil de la provincia y los delegados provinciales de Auxilio Social y Transportes. De momento, según manifestaciones del gobernador, han quedado cubiertas las más perentorias necesidades. Los vecindarios de los pueblos dañados demostraron a la primera autoridad civil su gratitud por los envíos efectuados. El gobernador ha añadido que el espectáculo que ofrecen los pueblos azotados por el temporal es tristísimo. En Rajita, por ejemplo, más de veinticinco casas fueron destruidas, no quedando en muchas de ellas ni la menor señal de su antigua existencia. En Hermigua, San Sebastián, Vallehermoso, etc., grandes extensiones de terreno de cultivo quedaron arrasados, ocasionándose una pérdida de varios millones de pesetas. Con toda urgencia han comenzado los trabajos, a fin de organizar en aquella isla la vida agrícola y económica.
Suscripciones a favor de los necesitados: Las Palmas 8, 6 tarde. A 10.335 pesetas asciende la suscripción abierta en esta capital con destino a los damnificados de la isla de la Gomera. También se ha recaudado gran cantidad de ropa interior y de abrigo”.
Uno finaliza, echando la vista al año 1968, también en noviembre (que sí nos correspondió vivir), y del que hicimos referencia hace ahora un año en este mismo blog, preguntándose si, tal vez, nos hemos cubierto de cierto barniz impermeable a estos sucesos y hemos convertido la costumbre en resabio.