lunes, 13 de diciembre de 2010

Nos PISA La Revoltosa

Pensando en los sufridos controladores estábamos, cuando, de repente, nos sorprendió –es un decir– el informe PISA que, una vez más, nos pisa en el callo que más duele. Y comenzaron los debates y, por ende, los periodos de echar culpas. Si repasas la prensa, nada nuevo bajo el sol. A Milagros le preocupan los repetidores. Vaya descubrimiento. Menos mal que no lo dijo desde Harvard, centro académico modélico al que se trasladó nuestra ilustrísima diputada Dulce Xerach para sorprendernos con una metáfora que, cómo no, colgó en su blog (cuyo enlace no vinculo porque no me da la realísima gana). Lo intentó desde El Tanque, pero los restos de olor a queroseno casi le fastidian la memoria (del ordenador).
Vuelvo con la consejera para señalarle que los docentes saltan sobre una pata sola cuando conocen los alumnos que le corresponderán en su tutoría y descubren que en el listado se hallan siete, ocho, diez o más repetidores. Yo mismo, sin ir más lejos, los he visto corriendo como locos por los pasillos de los centros educativos cada vez que este hecho (reparto de tutorías) se produce inexorablemente cada inicio de curso. Pero algún otro lumbrera va mucho más lejos al afirmar que si este tipo de alumnos no existiera, los resultados serían otros. Y se quedó tan ancho. Ni se puso colorado. No se quedó sin vergüenza porque la perdió un segundo después de acceder al cargo.
Alega doña Dulce que como es la primera vez que Canarias se sube al carro del estudio, no hay elementos para comparar. Primer descubrimiento que merece un puesto de salida en las próximas listas al sillón de Teobaldo Power. Y aprovechando la coyuntura de que en España van peor (ahora, por lo visto y cuando nos interesa, todos seguidores de don José), o lo que es idéntico, que el barranco de Godínez pasa por el Realejo Alto, ve mucho más negra la situación de la torre italiana, que si no la apuntalan lo mismo se va de bruces, que la de la enseñanza en las islas periféricas (sobre todo viéndolas desde Massachusetts). ¿En qué me baso para tal aseveración?:
Me leo el informe y veo –con cierto alivio– que la situación educativa de Canarias en la OCDE según PISA no es tan malo. Se desprende del informe que los resultados no son buenos para España. Tras una serie de consideraciones en las que demuestra de manera fehaciente (busca su blog y lee) que los alumnos canarios nada tienen que envidiar a los de la zona OCDE, concluye con estos dos párrafos:
Es cierto que escribo esto desde Harvard, con todo su rigor y peso académico, y es verdad que eso podría llevarme a realizar una lectura menos positiva de nuestro sistema educativo, pero no puedo, y creo que tampoco debo, creo que toca, en este tema tan delicado y frágil y a la vez importante ver la botella medio llena y empeñarse entre todos, familias, centros y administraciones en llenarla con un poquito más de calidad.
No sé qué opinarán ustedes. Creo que puede que la Torre de Pisa no pueda salvarse por los siglos de los siglos pero la educación es distinta, en cada alumna o alumno hay una oportunidad para comenzar de nuevo, aprender de los errores anteriores y mejorar.
Luego se mandó un barraquito y dio por finiquitada la memoria de fin de curso. Un servidor, que ya observa los toros detrás de la barrera tras unos cuantos cursos ‘lidiando chicos’, contempla atónito cómo se realizan comentarios simplistas de una situación que es mucho más global que el intentar circunscribirla a las cuatro paredes de un aula. Sindicatos, partidos políticos, plataformas y resto de opinadores, cuya inmensa mayoría no ha pisado un aula desde que salió del instituto o facultad universitaria, siguen empecinados en arreglar la imagen en el espejo. Pues que les vaya bonito. Incluso han apostado por una ley específica canaria. Y otra asturiana, y otra murciana, y…, añado yo. La conclusión que extraigo de la “metáfora” de Dulce –insisto, léanla–, en la que alumnos y profesores salen muy bien parados, es que la única culpable deberá ser –intuyo– la propia Consejería. Lo mismo viene a resultar que pretende desbancar a Luis Brito. Claro, como a nadie le amarga un dulce.
Creo que existe una solución que viene de la mano de nuestro entrañable Guillermo García. Quién nos lo iba a decir. En unos días comenzará La Revoltosa. No el sainete lírico con libreto de José López Silva y Carlos Fernández Shaw y música compuesta por el maestro Ruperto Chapí. Es otra Revoltosa (hasta en el título solemos ser originales). Ignoro, asimismo, si habrá una Mari Pepa, un Felipe y un par de chulapas (salvo las de Eloísa, a decir de Josito). Pero como nos la han venido vendiendo hasta en la sopa (informativos, retransmisiones deportivas, anuncios a porrillo, reportajes…), puede que Milagros (lo mismo actúa en un papel secundario) adopte la serie como modelo a seguir. De tal suerte (la misma del denominado Instinto cómico), la comunidad educativa verá distorsionada esa realidad que nos quieren vender ‘desde la torre inclinada’ y, con toda probabilidad, pasaremos a ocupar puestos relevantes y, por fin, comprenderemos y calcularemos con fundamento. En unos años apenas, no habrá Pisa que nos pise. Lo ha dicho La Revoltosa. El escenario es de lo más sugerente: una antigua casa canaria situada en una carísima zona residencial del Archipiélago. Algo así como Harvard a lo gofio en polvo. Descansen.