miércoles, 8 de diciembre de 2010

Pedro Izquierdo

Hace años, cuando se editó por vez primera “Pepillo y Juanillo” (1998), un maestro del colegio público San Sebastián (Los Realejos) consiguió unos cuantos ejemplares del mencionado libro (me imagino que a través del ayuntamiento; en aquellos momentos era concejal de cultura el amigo Vicente Quintero) y con los alumnos de su tutoría procedió a su lectura colectiva. Pasado un tiempo me invitó para que fuera a charlar un rato con los chicos. Estaba uno, obviamente, en activo en aquella época (ahora también, pero en otros menesteres) e impartía asimismo docencia en el colegio público Toscal-Longuera, realejero igualmente. Y a ciencia cierta que pasé unos instantes agradables con las preguntas de aquellos escolares. Posteriormente, una vez trasladado al IES Mencey Bencomo, volví a ese centro de Realejo Bajo (adscrito al IES referenciado) en varias ocasiones, pero por otros asuntos bien diferentes. Aquel maestro era, y es, Venancio, quien continúa en la brega educativa.
Se preguntarán ustedes qué demonios tiene que ver todo este rollo del párrafo inicial con el título de la entrada del día de hoy. Pues mucho, porque Venancio es el padre de Pedro Izquierdo. Y a la vista está que el hijo ha heredado la exquisita labor docente del progenitor. No sé si también la elegancia en la fotografía, porque Venancio tiene, sobre todo, unas preciosas puestas de sol desde su Matanza. Y cuando Pedro me comunicó lo de la presentación de su segundo CD, aunque saben ustedes que no soy muy dado a este tipo de entradas, me dije que era de justicia darlo a conocer. Quizás no sea este vehículo el más idóneo, pero algún ‘fisgoneador’ habrá que le pueda el maravilloso sonido de ese instrumento musical pequeñito (currito, lo denomino yo) que se erige en protagonista por mor de destacados virtuosos, entre los que se encuentra, por supuesto, Pedro.
Me chivó la Wikipedia que Pedro Izquierdo empieza a tocar el timple a la temprana edad de seis años, estudia guitarra clásica en la escuela de Música y Danza “Villa de La Orotava” y en el conservatorio Superior de Música de Canarias. Ha realizado cursos de especialización de guitarra con maestros como David Russell, Zoran Dukit, Nacho Rodes, de composición de Jazz con Perico Sambeat… En junio de 1996 da su primer concierto como solista de timple, y a partir de entonces ha recorrido todas las islas Canarias, así como Berlín, Frankfurt, Bruselas, Sevilla, Caracas, Maracay. Ha colaborado en más de una veintena de discos, tanto como solista, como de timple acompañante. Su primer trabajo discográfico fue editado en el año 2000 bajo el título, “Primeras lluvias”. En el 2009 edita un libro de partituras para timple.
Y muchas más cosas. Pero ahora nos congrega el que Pedro va a presentar su segundo Cd en la Sala Teobaldo Power de La Orotava. Será ello el próximo 18 (sábado) de este mes navideño, a las 20,30 horas. Habrá una novedad digna de mención: no se cobra entrada, sólo se pedirá la voluntad en el momento de salir. Sí, para que vuelvas a casa con la miel en los ‘oídos’ y puedas escuchar, mejor, deleitarte, con los magníficos temas que se ha estimado oportuno incluir en la grabación. Se ha aprovechado, asimismo, la ocasión, para presentar en sociedad el segundo libro de partituras para timple, que cuenta con la novedad de haberse acompañado con las tablaturas correspondientes. Y confieso un secreto: este rebenque de la platanera, que no tiene sino orejas, que a duras penas extraía algún sonido de su viejo (como el dueño) laúd cuando transitaba (musicalmente hablando) por las cuestas perdomeras, tuvo que acudir al auxilio pertinente para salir del mar de dudas en el que se hallaba inmerso. ¿Tablaturas? Como en el diccionario no estaba, me volvió a soplar la Wikipedia que el término tablatura se utiliza para definir formas de escritura musical especiales para ciertos instrumentos y que, a diferencia de la notación musical corriente, presentan únicamente las posiciones y colocaciones en el instrumento para la interpretación de una pieza, y no las alturas ni las duraciones de los tonos. Debido a que no es necesario tener un conocimiento musical especial, las tablaturas son relativamente fáciles de leer y de entender. Pregunta al canto: ¿tiene algo que ver con lo que se denomina método cifrado? Por si acaso algún día me da por volver, aunque en estos momentos lo más lógico sería apuntarme en “la tercera edad”.
Te deseo, Pedro, lo mejor. A buen seguro que el éxito lo tienes garantizado, porque La Villa sabe que tú eres uno más del pueblo, bueno, tu segundo hogar. No te puedo prometer que acuda porque una situación familiar grave nos tiene ‘amarrados’, pero desde ya conmino a cuantos tuvieren ocasión de visitar esta entrada en este otro “Pepillo y Juanillo”, para que anoten en su agenda que el SÁBADO, 18 DE DICIEMBRE DE 2010, A LAS 20,30 HORAS, tienen una cita obligada en el AUDITORIO TEOBALDO POWER (LA OROTAVA).
Que los ecos del concierto, en esa casi víspera navideña, se eleven al infinito: Si mi Niño se durmiera / le regalaba algo simple, / las notas de un arrorró / con las cuerdas de mi timple. Y como ya nos hemos atrevido, finiquito en verso, pero con la peculiar manía de utilizar la cuarteta en su estilo más puro, a saber, 8 (a-b-a-b): Siete notas musicales / en tan pequeño instrumento, / aromas de mar y sales / que se esparcen con el viento. Porque estoy convencido de que en esa noche ocurrirá lo siguiente: Las cuerdas del timple suenan / con singular maestría, / acordes que al cielo vuelan / en malagueña o folía.
Mi más cordial enhorabuena por esos nuevos trabajos que nos brindas para que los degustemos con fruición. Suerte inmensa.