martes, 7 de diciembre de 2010

Sigamos recapitulando

Hay otras memorias que se guardan de manera especial:
Conservo todavía una bicicleta en la que mi padre iba desde La Victoria al Puerto de la Cruz, pues trabajaba de albañil con Manuel Martín, y me viene a la memoria el verlo con muchos sudores cuando llegaba en el verano subiendo la Cuesta de la Villa, así año tras año. Por eso es bueno recordar a estas generaciones que han venido luego, que no todo fue tan bonito como ahora. (Mi moto. 19-08-10)
Cuando se felicita a alguien (escasas son las ocasiones) por labores preñadas en la soledad más recóndita, puede que tenga lugar situaciones como esta:
Gracias por tu generosidad, Jesús. Sabes mejor que nadie que esta labor es paciente y sufrida, y que hay demasiados factores que condicionan que la creación tenga trascendencia. Por eso, que haya un reconocimiento público ayuda a asomar un poco la cabeza para enseñar lo que uno gesta en la soledad más puñetera. (Felicidades, Juanjo. 16-11-10)
Si algún gomero estudió contigo en la vieja Escuela Normal lagunera y tú visitas su isla con alguna frecuencia:
Entre La Corona, La Perdoma, La Gorvorana y otros muchos lugares de Tenerife y los muchos parajes de la Junonia Menor (que tantas veces has visitado), ¡cuántos recuerdos!, ¿verdad? Estos asuntos que rescatas hoy –valiosos e históricos– me quedan un poco atrás en el tiempo. En otra ocasión seguramente escribirás sobre asuntos más cercanos. (La Gomera en el recuerdo-1. 27-11-10)
A veces colocas una fotografía, sin mayores pretensiones salvo la de alegrar la parte escrita, y te llevas sorpresas y alegrías como las siguientes. Son comentarios que aluden también a la entrada citada anteriormente:
Jesús, la Enriqueta Chacón de tu escrito, es la tía de Luis. (Luis es su marido, aclaro yo). Se casó en Las Palmas con Eulogio Hernández, gerente de Entrecanales en Canarias. Era de una buena familia de Fuerteventura. Murió el año pasado con noventa y pico de años. Era muy elegante, aun siendo mayor. (La Gomera en el recuerdo-1. 27-11-10)
Qué ilusión me ha hecho ver a mi abuela Enriqueta Chacón en este artículo y que murió el año pasado siendo elegante a pesar de su avanzada edad. (La Gomera en el recuerdo-1. 27-11-10)
Soy la hija de Enriqueta y Ana es mi hija que vive en China. No tengo palabras para expresar lo que he sentido cuando la he visto. Tengo esa foto colgada con muchas más en mi casa para verla todos los días. Mi madre era especial, muy, muy especial. (La Gomera en el recuerdo-1. 27-11-10)
Esta secuencia que vengo llevando a cabo de la isla de La Gomera, ha dado lugar a bastantes comentarios. Incluso del IES Pedro García Cabrera, de Vallehermoso, me remitieron a la web de la Asociación Cultural “Chácaras y Tambores de Guadá”, en la que se recoge unas preciosas décimas alusivas al temporal que yo relaté (extraído de las hemerotecas de La Vanguardia y ABC) y que los gomeros conocen como la “Arrastrada del 41”:
Me ha gustado este artículo sobre mi isla de La Gomera. De pequeño mis abuelos y tíos me contaban como sucedieron estos tristes acontecimientos. Me alegro de verlo publicado en su blog. (La Gomera en el recuerdo-3. 02-12-10)
Por mi parte, agradecer el que sigan asomándose a esta ventana. Aquí continuaremos haciendo pinitos y matando el gusanillo, siquiera sea por llevarle la contraria a muchos que ‘odian’ esto de ‘los ordenadores’, sobre todo si se hallan en avanzado estado de “edad”. Pues ya podían haberlos inventado antes. En unos días alcanzaremos, si Zapatero no me llama de nuevo a filas, la entrada número cuatrocientas. Cuando repaso las colaboraciones que a un servidor le publicaron en diferentes medios escritos y hago la comparación oportuna, me entra una risa. Pero se me quita enseguida. Gracias por aguantarme (incluyo las avalanchas de ‘emilios’ con las que los sorprendo de ‘cuando en vez’). Hasta mañana.