domingo, 19 de diciembre de 2010

Plaga de langosta (1)

En este recorrido que estamos haciendo por la década de los cincuenta, haremos ahora el correspondiente alto en un hecho que afectó gravemente la agricultura isleña. Corría el mes de octubre de 1954. El rojo alado invasor africano hizo acto de presencia en Canarias. Algo relaté, más en plan literario que histórico, en el libro Pepillo y Juanillo, en el capítulo titulado ‘Los cigarrones y el pajarillo’. Porque en aquel entonces fueron cigarrones y no langostas. Un servidor casi alcanzaba los seis años. Y guarda la imagen de las nubes (de cigarrones) que ocultaban el sol y de cómo los ‘lindos bichitos’ se tragaron una huerta de papas en un pispás. Y nos ceñimos, como siempre, a las consabidas hemerotecas y estableceremos el pertinente orden cronológico:
La Vanguardia Española, 17 de octubre de 1954 (domingo), página 8:
Plaga de langosta sobre Tenerife. Santa Cruz de Tenerife, 16. Desde primeras horas de la mañana la isla ha sido invadida por nubes de langosta, procedente de la costa de África, siendo la zona más afectada la de Granadilla, San Miguel, Arona y Adeje, donde se la está combatiendo. La plaga llega a las islas menores de Palma, Gomera y Hierro. A últimas horas de la tarde apareció la plaga en la región costera y en la zona Norte. Lo que puede denominarse grueso de la plaga, de varios kilómetros de longitud y unos 500 metros de anchura, se encuentra avanzando hacia estas islas, según noticias facilitadas por barcos pesqueros. El jefe del distrito agronómico en unión de los técnicos del mismo ha marchado al interior de la isla y ha ordenado el envío de material para organizar los trabajos de extinción de la plaga. Asimismo se han puesto en contacto los alcaldes de las localidades afectadas para unificar la acción combativa. La noticia ha producido gran preocupación por las elevadas pérdidas que estas plagas causan a la agricultura.
ABC, 20 de octubre de 1954 (miércoles), páginas 43 y 44:
Plaga de langosta en Canarias. Han sido enviadas avionetas y aviones militares, con equipos de fumigación. La Sección de plagas del campo y de Fitopatología del ministerio de Agricultura está en constante comunicación con las jefaturas agronómicas de Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas, con objeto de arbitrar medios para hacer frente a la invasión de la plaga de langosta desencadenada desde hace cuarenta y ocho horas.
Según los informes recibidos, la plaga se ha presentado con enorme densidad, pero los daños son desproporcionados con la alarma producida, puesto que la langosta se halla en la última fase de su vida y come poco, si bien hace estragos donde logra posarse. En la isla de Gran Canaria, por ejemplo, el tomate atacado ha sufrido daños en unas 30 hectáreas, cuando las plantaciones pasan de 1500.
Es el anterior un párrafo (transcrito literalmente) que te deja algo descolocado. Deben ser los duendes tipográficos que jugaron alguna mala pasada, pues acabas su lectura con la sensación de no saber si fueron muchos o pocos y si comían menos y/o tragaban más.
La gente de las islas lucha denodadamente contra la langosta a base de ahuyentarla con procedimientos tales como las fogaratas y nubes de humo, y solamente al atardecer, ya rendida la langosta, la dejan posar en sitio donde las vegetaciones son menos tiernas.
Con objeto de hacer frente a esta plaga, se han dado órdenes para que sean transportados por el servicio de Aviación ordinario cuatro espolvoreadores y 14 lanzallamas completos. El ministerio de Agricultura, en contacto con el del Aire, ha decidido el envío de ocho trimotores de la Aviación militar con 10.000 kilos de insecticidas, 20 lanzallamas y 6 espolvoreadores, que se distribuirán convenientemente entre las zonas de Las Palmas y Tenerife, y actuarán sobre las demarcaciones afectadas.
Cuatro avionetas, equipadas con modernos aparatos de fumigación, salieron anoche para Tenerife y Las Palmas. También de Getafe salieron seis aviones militares, con insecticidas adecuados para cooperar en las labores de extinción de la plaga. Se anuncia asimismo para hoy el envío de los restantes aviones de fumigación.
La plaga sigue avanzando y el periódico lo reseña con esta información datada en Santa Cruz de Tenerife, el día 19 (no olvidemos, octubre de 1954):
Continúa en algunas zonas de la isla la plaga de langosta. Hoy ha irrumpido en las localidades de Tacoronte, El Sauzal y La Victoria. La villa de Güímar es la más afectada por la plaga, que se encuentra también sobre los pueblos de Los Silos y Buenavista. Del valle de La Orotava ya ha desaparecido ante las grandes hogueras formadas, que las ahuyentaron por completo.
Desde la cuatro de la tarde, y por espacio de una hora aproximadamente, esta capital se ha visto invadida por grandes cantidades de langosta que procedían del Sur, debido al fuerte viento que se levantó a mediodía. Algunas masas de insectos fueron empujadas hacia la capital desde lugares meridionales de Tenerife, donde han permanecido hasta ahora tras los primeros días de invasión. La Jefatura Agronómica informó a última hora de la tarde que un barco que navegaba por aguas de las islas menores de esta provincia comunicó la aparición sobre la isla de Gomera de una densa nube de langostas que se abatía sobre la población de San Sebastián y otras localidades. En Tenerife los pueblos más afectados hoy por la plaga han sido los de Tacoronte y Santa Úrsula.
Tras indicar que la langosta también había aparecido en la capital portuguesa, amén de la Costa del Sol, con insectos de envergaduras entre ocho y diez centímetros (recogiendo información de la agencia Efe, y no de Cifra como toda la anterior), inserta una bella crónica firmada por Francisco Rodríguez Batllori, que no me resisto a transcribir a pesar de que ABC ha digitalizado sus páginas en formato pdf que únicamente permite su impresión pero no copia. Por lo tanto, a teclear:
(continuaremos)