jueves, 13 de enero de 2011

Bibliotecas

Saben los estimados ojeadores de Pepillo y Juanillo que no suelo reproducir aquellos comunicados que me remiten algunos amigos en los que vierten opiniones acerca de cualquier tema de actualidad. Porque para eso existen otros blogs y/o periódicos digitales. He manifestado, por activa y por pasiva, que aquí inserto diariamente mi parecer, tras el recorrido –pateo– pertinente o después de la lectura de la prensa. Porque siempre surge algo. Pienso, sinceramente, que la casuística es tan dispar que si fuese colaborador de cualquier periódico ‘tradicional’, no habría inconveniente en que me incluyesen en la nómina de columnistas diarios. Sin necesidad de recurrir –práctica habitual en encumbrados plumíferos– a descalificaciones, insultos y groserías.
Me llama poderosamente la atención el que haya infiltrados en este gremio que no se percatan de que mean para arriba. Y tal circunstancia puede ocasionarte una lluvia indeseada. Escuchar cómo se pone en solfa la labor política en determinados ayuntamientos por utilizar el boletín municipal para dar a conocer las realizaciones del equipo de gobierno de los respectivos consistorios, normalmente socialistas, me provoca cierta hilaridad. Porque me gustaría saber en qué lugar, de cualquier signo político, se hace lo contrario y el papel protagonista lo pasan a tener los concejales de la oposición. De haberlo en el portuense, seguro que al grupo socialista dispondría de al menos la mitad más una de las páginas. Y Coello el resto. Cuando se cae en la obcecación se raya el esperpento. Y para mí –insisto, para mí– que algunos van bebidos a estas tertulias del tres al cuarto. Cada vez estoy más convencido.
Los medios de comunicación –también los boletines municipales aludidos– se hacen eco con reiterada frecuencia de acuerdos para solicitar ayudas a otros organismos de ámbito superior. Entre ellos, los convenios que permiten contratar trabajadores en paro para cumplir ciertas funciones. Por ejemplo, auxiliares para poner al frente de las bibliotecas que en la mayoría de pueblos y ciudades de Canarias se han ubicado en diferentes barrios para facilitar el acercamiento de los estudiantes. La dispersa geografía de los municipios imposibilita –por muchas causas– el que los alumnos puedan acudir al centro de la población o casco (núcleo) más importante. Sobre todo en el sector de los más pequeños.
Esta descentralización de los servicios municipales se ha llevado a cabo en Los Realejos de manera ejemplar desde hace bastantes años. El principal impulsor fue Álvaro García Domínguez, quien desde los lejanos ochenta, y con un mucho de imaginación y un presupuesto ridículo, fue capaz de llevar todo tipo de actividades a los lugares más alejados de la villa. Labor continuada por Vicente Quintero, quien fue aglutinando un formidable equipo de excelentes profesionales, hoy radicados en la Casa Municipal de la Cultura, que persisten en esa tarea encomiable.
Pero toda orquesta, por muy buenos solistas que existan al frente del manejo instrumental, requiere un director acorde con las exigencias convenientes. De nada vale al realejero el que se le comunique que la biblioteca (principal) Viera y Clavijo se vaya a integrar en la red Bica (Bibliotecas de Canarias), de que se instala (se dio a conocer hace muchos meses) una red de fibra óptica que permitirá la conexión con el resto de las dependencias municipales, de que la biblioteca de Toscal-Longuera dispone de una nueva ubicación, si los vecinos de Palo Blanco, La Ferruja y Las Llanadas, a modo de regalo de Reyes, han visto cerradas las puertas de las suyas respectivas.
Finalización del contrato es la razón esgrimida en el cartel de rigor que pueden apreciar en la fotografía. Mientras, como contrapartida, al equipo de gobierno realejero le interesaba sobremanera salvar los muebles en La Cruz Santa, lugar de procedencia del concejal de Cultura. Precisamente quien sentenció que sus predecesores no habían hecho nada. El refranero es sabio: por la boca muere el pez. Los que han visto cercenadas las posibilidades de poder disponer de una sala de consultas, lecturas o estudio, viven más hacia el sur, en casi las lindes con el monte.
Me sumo, pues, a la queja que eleva el portavoz, y candidato a la alcaldía, del partido socialista, Miguel Ángel Regalado. Es en los tiempos de crisis –y no es la primera vez que lo manifiesto– cuando se demuestra la valía del político y su capacidad para gestionar los recursos. Lo malo es cuando no existen baremos para priorizar. Y peor cuando parece que se pueden detraer euros del educación y cultura para el pago de asesores (enchufados). Y cuantos más haya, mayor el porcentaje de incapacidad política o de gestión. Como me desenvolví hasta el otro día, aparte de seguir teniendo excelentes amigos y compañeros, en el gremio educativo, lo que he venido escuchando en estos últimos casi ocho años es que hay cargos y responsabilidades que vienen demasiado grandes. Y ya son abundantes las voces que se elevan al socaire del Macizo de Tigaiga en el sentido de pedir un cambio. Porque no es solo la concejalía que puede verse retratada en este comentario la que está en entredicho. Hace unos días era el PP quien ponía en tela de juicio la campaña comercial navideña. Pero hay quejas en amplios sectores de Realejo Bajo, y en la faceta deportiva, y en la urbanística, y en la de hacienda, y en la de régimen interior…
No solamente no creo inventarme nada, sino que no atisbo más que dos posibles salidas al atasco: o votamos al PSOE (sería menester rescatar a mucho desencantado e inyectar profundas dosis de ilusión; es perfectamente factible pues precedentes los hay) o el PP recogerá (ya lo hizo en Santiago del Teide, está a punto en Valle Gran Rey, habrá nuevo descenso de parapente en Puerto de la Cruz…), por inercia, lo que CC ha ido echando por la borda.
Mañana, si nada se tercia, escribiremos de la candidatura santacrucera de Cristina Tavío. Tan segura está de sus posibilidades que ha debido propagar a los cuatro vientos el nombre del que será su numero dos. ¿Por qué?