sábado, 22 de enero de 2011

La visita

No me refiero con este titular solo a la realizada por Gallardón al pueblo de Los Realejos. Que también, pero es que, además, me voy a dar una vuelta por si encuentro algo llamativo. Seguro que así será.
Más temblores de los habituales deben existir entre los seguidores de CC y del PP en la Villa de Viera. La recalada del alcalde madrileño parece no haber dado los frutos apetecidos. Salvo para los militantes populares, faltaría más. En el blog que dejo referenciado en la fotografía que inserto, podemos percatarnos de que la masiva afluencia quedó más bien algo diluida. Y en la otra foto que ha circulado, obtenida en la escalinata que da acceso a la sede de las escuelas de música, muchas caras forasteras entre algún rostro conocido de estos contornos. Se han elevado quejas, asimismo, de que salvo la reunión con un sector del empresariado y las consabidas declaraciones a los medios de comunicación afines, no se entiende para qué el viaje. Mayor arropamiento, espetó cierto coalicionero, le hubiese dado una buena manta esperancera.
Lo que si queda bien patente allá por donde te muevas en Los Realejos es el cada vez mayor nerviosismo entre el sector poblacional conservador, aquel que vota a Coalición Canaria o al Partido Popular. Porque se encuentra en un dilema y no sabe para donde ‘tirar’. Y este verbo sitúalo en al menos dos de las acepciones léxicas. Esas alteraciones del sistema nervioso se han contagiado en los políticos de ambas formaciones y nos esperan unos meses bastante entretenidos. El actual equipo gobernante municipal observa atónito que las contestaciones desde diferentes sectores del pueblo son cada vez mayores. Por ello han multiplicado las comparecencias, inauguraciones, ruedas de prensa, memorias de actividades, programas radiofónicos y televisivos (en los que, por cierto, al alcalde se le ve alterado), en el afán de que el descenso electoral quede amortiguado. Y el PP no se conforma con que los electores de la derecha sean los únicos que depositen su papeleta en la urna, sino que pretende arañar y sumar a los descontentos con las formas y procederes de los nacionalistas. Pero tampoco se atisban excesivos entusiasmos. En todo caso, entretenimiento vamos a tener hasta el 20 de mayo. Sí, el 21 reflexionamos y el 22 votamos.
Se están haciendo demasiadas trampas con respecto a estas elecciones municipales de mayo. Y cada cual vende la moto como mejor crea conveniente. Pero manifestar abiertamente que deben ser un castigo a la gestión del gobierno nacional (propuesta de Gallardón en sus entrevistas, justificándola como para tener preparado el terreno a Mariano Rajoy; eso recuerda lo de “así se las ponían a Felipe II”), postura a la que se suma el mismo Paulino Rivero (con el desgobierno al que nos ha tenido sometido en estas ínsulas), es el ejercicio de mayor cinismo que te puedas imaginar. Porque si algo necesitan los municipios es que haya buenos gestores por arriba de ideologías trasnochadas y que no vienen a cuento en la dinámica de la atención directa al vecino más próximo. Y en el haber de CC y PP realejeros se halla, entre otros, ese ‘elegante’ adefesio de la entrada al pueblo por Los Barros, que se cargó una plaza y sembró un mamotreto que ninguna utilidad está ofreciendo y encima se cae a pedazos. Al tiempo, San Agustín languidece, aunque Oswaldo siga vendiendo esa zona comercial abierta como un modelo del bien hacer. Por ahí lo único que se vende de maravilla es la lotería. Lo mismo se ‘premia’ al lotero con alguna aproximación. Tales gratificaciones se llamaban ‘los retornos’ en las antiguas fincas de plataneras. Sí, tiempos pasados.
Bajo un instante al Puerto, por la variante, y procuro enterarme, sin éxito, si en el censo de militantes socialistas existen ‘pesos pesados’. De más cien kilos, has leído bien. Para que en el fragor de la contienda electoral pueda luchar en igualdad de condiciones. Va a ser un combate espectacular de sumo. Y para echar fuera del círculo a Brito y a Ledesma se requiere, como mínimo, a un puntal. Como Cosme, el presidente del C.L. Punta Brava no está dispuesto a prestarle luchadores de su plantilla, mucho tendrán que cavilar desde la agrupación local de PSC-PSOE para no dejar todo al albur y que una de las corrientes de aire de la Punta del Viento haga caer a Sebastián, aún no acostumbrado a ese tipo de ventoleras, porque Marcos ya lo lleva mejor. Se me ocurre una hipotética posibilidad: No gana el PP en Santiago del Teide (cosa bastante probable por el transfuguismo del alcalde –¿pacto, qué pacto, tú sabes algo Cristina?– ), tampoco en el Puerto (y eso lo saben hasta en La Meca), y no en Los Realejos (se las prometen muy felices y del dicho al hecho va el trecho de depositar y contar los votos), ¿dónde hacemos aterrizar a Sebastián?
No la visité, pero me llamó un amigo gomero para indicarme que la cabra seguía colgada en el risco. Y como leí en un periódico de aquellas latitudes (alguno ‘colgó' el comentario de este blog sobre la susodicha) que el lagarto gigante de La Gomera necesita financiación, inmediatamente pensé que la cabra también y por haber recibido una negativa se declaró en huelga de alturas. Nos hemos acostumbrado a las subvenciones, y le añadimos algún cáncamo, esporádico o no, que somos capaces en época de crisis de renunciar a ciertos trabajos porque su aceptación me fastidiaría ciertos privilegios. Es un mundo de locos en el que la cabra no es de las menos cuerdas. Descansen.