miércoles, 5 de enero de 2011

Me preocupa

Que un medio de comunicación plantee la existencia de matones a sueldo, de sicarios que van por ahí apartando gente de la circulación, que echan los cadáveres a perros hambrientos, que la policía lo sabe y encubre tal tipo de acciones y otras guindas por el estilo (macabro). Y no ocurren tales cosas allende los mares. No, aquí mismo. A decir del medio, en el Sur de la isla picuda, la más grande, la primera y la más verde y hermosa. Y me planteo, ingenuamente, cómo es posible que esto se publique y santas pascuas. ¿Acaso soy yo el único que ha leído tal lindeza? De no ser así, y tiene que serlo porque el planteamiento contrario es completamente imposible, ¿nadie actúa, nadie alza la voz, nadie mete en cintura al periodista o, en su defecto, al cuerpo policial? Salgan ustedes mismos de dudas y sumérjanse en esta perla ¿informativa? y juzguen acerca de su contenido: http://www.eldigitaldecanarias.net/noticia42832.php
Que salga tan barato el conducir un vehículo sin haber obtenido el permiso correspondiente. Porque tal y como están las matrículas en las autoescuelas, a lo que debemos añadirle el ingente gasto en las prácticas, algunos deben estarse planteando el pedirle el coche al alcalde, mero ejemplo, y echar unos cuantos kilómetros. Si no me trincan, se dirá, miel sobre hojuelas. Que me cogen infraganti, escapo con una multa mucho más barata que el pastón que debía haberme gastado. No, hombre, a la cárcel no, que es feo, pero unos meses de trabajo para la comunidad (barriendo calles, por ejemplo), sería una buena y ejemplarizante medida.
Que haya abogados que con tal de ganar cuatro perras sean capaces de defender a tipejos impresentables que solo merecen el mayor de los repudios. A quienes, encima, se jactan de sus heroicidades, fundamentalmente verbales. Como dentro de los cauces de las normas de convivencia es lícito el manifestar opiniones, estimo que tales letrados son aún más indecentes que el sujeto objeto de su amparo. Es tan rico el refranero existente en nuestro idioma –el español, hasta que seamos independientes y proclamemos el áfrico (¿o esta era la moneda?) como lengua vernácula– que difícilmente no hallarás, estimado lector, un ejemplo para clarificar la situación. Hasta puede que en tu entorno sabrás de ejemplares faunísticos que concuerden con las características argumentadas en el presente párrafo.
Que el ayuntamiento de mi pueblo (Los Realejos) tenga una página web inoperativa. Y me pregunto que si un viejo como yo es capaz de mantener este blog, ¿cómo no va a haber nadie que cobre de aquella santa casa ubicada en la Avenida de Canarias que sea capaz de desatascarla? Hace unos meses se armó media pelotera en una sesión plenaria a costa, y a cuenta, del blog de Radio Realejos. Allí estuvieron los tres grupos políticos descubriendo la pólvora y a día de hoy, a peor la mejoría. Y me temo que a cuatro meses de las elecciones, las preocupaciones son otras. No entro en la supresión de La Voz de Los Realejos porque, sencillamente, no me cuadran las cuentas.
Que la denominada clase política siga creyendo que el resto de los mortales  –aquellos que estamos a un escalón más abajo en inteligencia y otros factores de mayor o menor enjundia– es un conglomerado al que considera tonto de remate. Menos agudeza y talento que ellos, sí, pero idiotas del todo, no. Se acabó 2010 y doña María Australia Navarro jugó a lo de estar en la antípodas, como su propio nombre indica. Hace escasamente unos meses –y la vi en los propios resúmenes de la televisión de Willy– ensalzaba a Paulino hasta extremos que rayaban la babosería. Ahora mismo viene a resultar que Paulino tiene unos discursos –no sé si aludía al de Lanzarote, al más puro estilo campesino– demasiado parecidos a los de Zapatero. Hay que echarle cascos al asunto.
Que ya la fiesta del Día de Reyes no sea como las de antes. Y no tan antes, porque si te remontas muy atrás cuando la escasez era tónica dominante (por eso me río cuando tan alegremente se habla de la crisis actual), te deprimes que es un disgusto. Al menos retroceder hasta la época en la que las calles se llenaban de chiquillos desde los claros de la mañana para demostrar sus habilidades con una pistola de mixto (¿te acuerdas?), un trompo de colores o una pelota de goma (que se picaba a las primeras de cambio). No, hoy todo es eléctrico y las pilas causan furor en cualquier tipo de juguete. Las muñecas hacen pis mientras el ánodo y el cátodo hagan circular electrones (corríjanme los entendidos), pues cuando el flujo se paralice también lo hará el otro flujo. Y el coche teledirigido se ejercitará como un poseso por esos parques y plazas, mientras el conductor permanece cómodamente sentado en el banco. Son los inconvenientes de los adelantos. También ocurre en el periodismo, como muy bien señalaba ayer el amigo Salvador García en su blog.
Que se pueda defender a un energúmeno que comete una infracción alegando que fue solo un fisquito. Por lo visto el resultado no es el mismo si la matas de una puñalada en lugar de hacerlo con dieciocho. A partir de mañana, cuando salga del garaje de mi casa lo haré por dirección prohibida porque solo son cinco metros hasta la esquina. Ahora bien, como tranque al vecino, que vive por lo menos a trece (metros), lo denuncio. Sí, los dos tenemos permiso para conducir, pero no existe comparación. Lo mío es ‘un fisquito’. ¡Ah!, procuren que Los Reyes les dejen siquiera unos euros en el bolsillo. ¿O ya no hay cuesta de enero?