miércoles, 2 de febrero de 2011

Bueno, me largo

El título lo tomo en calidad de préstamo de un libro de idéntico enunciado, obra de Hape Kerkeling, humorista y presentador de televisión en Alemania (la fotografía ya fue utilizada en otra entrada, cuando aún SxT no existía), al que un buen día se le ocurrió dejarlo todo y hacer el Camino de Santiago. Algo que aconsejo humildemente a un puñado de viajeros disgustados con su anterior medio de transporte. Reflexión en soledad, contacto con la naturaleza, esfuerzo y meditación, sufrimiento ante las inclemencias, examen de conciencia, dolores, agujetas, hospedajes en albergues (con ronquidos incluidos en el precio de la estancia), impertinencias, jaquecas, y más dolores… En suma, penitencia.
Ahora lo progre es ser ex militante. De lo que sea, da lo mismo. Lo importante es alegar que estuve y me marché porque todos los demás estaban equivocados. Así, sin ambages. Como el borracho que circulaba por la autopista en sentido inverso. Hablan, dicen, comentan, escriben y o no se les ha ocurrido repasar como haría cualquier buen estudiante antes del examen, o van de sobrados. Y como a un servidor le encanta meditar, también lee, observa y discierne. Concluyo que se cae en incongruencias de una manera pasmosa.
Algunos no se han percatado de que hay discursos que ya no se sostienen. Menos cuando desciendes la escalerilla de un barco y en lugar de sentarte un rato en el primer noray que halles a tu paso para cavilar un fisco, te subes a la lancha que a él está sujeta sin ni siquiera mirar si hace aguas. Total, con demandar auxilios y sostenes tendremos –se dirán– para bogar otro ratito. Y así se entretienen.
Se aproximan las elecciones y las lluvias generosas de este invierno harán brotar en primavera un sinfín de siglas para general deleite del electorado indeciso. Logos y nombres que tienden a generar confusión para las ganancias en ríos revueltos. Arengas vacuas y peroratas sin sentido. Los ex, que habrán pasado a formar parte de un nuevo gremio, insistirán en el manido recurso de que el enemigo lo teníamos en casa, donde por mor de intrigas palaciegas se abandonó la lucha contra el régimen influenciados por la más rancia oligarquía dominante. Qué raro, abandonan ‘su hogar de siempre’ y olvidan que es precisamente el reproche, arma que manejan a la perfección, lo que no admiten en su contra. Tú mismo, Juanfer, has perdido la autoridad moral cuando emigraste a Europa en busca de esos nuevos horizontes que en estas islas no podías alcanzar. Alguno de los que no llegaron a desembarcar pues simplemente cambiaron de falúa en el mismo muelle, pero que siguen siendo lo que siempre fueron, no solo no han perdido (vergüenza, dignidad, respeto…) sino que se han adueñado (y aparte de tenerlo bien asumido, no se recatan en propagarlo) de los sublimes conceptos que esgrimen para su marcha (sectarismo, fanatismo, intransigencia). ¿La ciudadanía? El populacho no está para pensar. ¿El Partido: un medio o el fin en sí mismo?
Merece especial repaso una oración, puede que simple pero no simple oración, que al respecto he tenido la oportunidad de leer: …provocada por el machuco y limpia que desde los cuarteles regionales se nos ha infringido a los militantes de Tenerife. Si mi consultor sentimental me señala que infringir significa quebrantar leyes, órdenes, y que infligir es imponer un castigo, entiendo que muy difícil le supone a una ejecutiva regional ‘infringir’ algo, porque serían otros los que desobedecieron o no cumplieron y que, por consiguiente, quedaban sujetos a que les impusieran, aplicaran o causaran una pena o castigo. Primera cuestión léxica. Y de otra: conozco a infinidad de militantes socialistas de Tenerife. Y ninguno de ellos ha sufrido el más mínimo rasguño cuando se suspendió la ejecutiva insular. Por lo que entiendo que no le han aplicado el ‘machuca y limpia’, traducción canaria del ‘borrón y cuenta nueva’, algo que cualquier observador neutral (es mi caso) vislumbra perfectamente desde el mirador de Vistabella. Salvo que Saramago haya hecho aclaración superior a mis humildes entendederas en su ‘Ensayo sobre la ceguera’. Claro, como mi mirador es La Corona, lo mismo me declaran de cortas miras, amén de monárquico.
En suma, coincido plenamente con cierto analista, y socialista de pro, cuando manifiesta que las organizaciones maduran en tanto en cuanto lo hacen las personas que las conforman. Y tacha de conducta no consecuente el abandonar un partido, denunciándolo a los tribunales y recalando en otro sin al menos esperar el resultado. Un servidor, que lo ha venido sosteniendo desde que comenzó la vendetta, cree a pie juntillas que por los hechos se están calificando unos cuantos, a los que mejor convendría guardaran silencio si pretenden vender algún producto de su nuevo chiringuito. Me alegro enormemente haber hecho mutis por el foro en eso de feisbuc. Ya no aguantaba más el comprobar día tras día hasta qué extremo de imbecilidad (las excepciones confirman la regla) pueden llegar los atrevidos. Y si sus retratos nos conducen al álbum de la organización de la que dicen formar parte (mejor, pata adentro, pata afuera), flaco favor a siglas e historia.
Bueno, me largo (por hoy). Mañana volveremos con otra bobería. Pero las mías no tienen mayor trascendencia. Otras puede que sí, sobre todo cuando las airean demasiado. Si reprobable es la acción de escupir, al menos cuando te veas obligado a hacerla procura no realizarla en sentido vertical, so pena de chingarte todito.