lunes, 28 de febrero de 2011

Controlar las lenguas

Poco a poco se van confeccionado las listas electorales. Como su propio nombre indica, todas las personas que se incluyen en las mismas son ‘listas’. Tanto que algunas van en dos. No importa color, sesgo o ideología. En todos. No debe, por tanto, extrañarnos el que nos encontremos un diputado nacional que es concejal del ayuntamiento de su pueblo, un senador que es consejero del Cabildo, otro senador que también es diputado en el parlamento de su comunidad autónoma y un sinfín de casuísticas más. Todo ello aparte de los cargos de representación en sociedades, cajas, fundaciones y más ‘congregaciones’ –manda …ones–, por los que, asimismo, percibe generosas dietas que les permiten alcanzar final de mes de una manera más o menos desahogada.
Este pasado fin de semana correspondió al PSC-PSOE elaborar las correspondientes al Parlamento canario. Como no me atañe cortar el bacalao, de los que van o dejan de ir nada que objetar; ellos sabrán. Sí me quedo con una expresión de Jerónimo Saavedra: “hay que arrimar el hombro y controlar las lenguas”. Como sabe más el diablo por viejo que por diablo, coincido plenamente con el alcalde de Las Palmas (de Gran Canaria, y perdón don José), porque un servidor también sabe algo de tal particular en aquellos viejos tiempos en que uno llegó a circular –por la izquierda, peatón que era uno– en el comité regional del partido. Y si por algo se caracterizan los socialistas canarios es en divulgar a los cuatro vientos, antes incluso de que las reuniones hayan concluido, todos los trapos sucios que se dilucidaron en las horas de debate supuestamente interno. Los medios de comunicación te trasladan, con pelos y señales, cuantas cuitas y desavenencias acaecieron en el fragor de la confección del listado de elegidos para aspirar al puesto de rigor. Bien me encantaría que esta afición por ser tan dados a propagar, se cumpliera a rajatabla una vez ocupen sillas, sillones o poltronas. De ahí la expresión de Saavedra, porque él ha tenido la oportunidad de vivir muchas de estas situaciones. Y llega el extremo a tanto que algunos pretenden seguir en la organización después de haber disparado a mansalva. Incluso hacen acto de presencia en eventos de otras formaciones. El mundo al revés. Mera curiosidad: ¿sigues siendo concejal de Tacoronte, Viciana?
Como estamos iniciando la semana, dejaré el afer gomero para otra ocasión. Creo haber escrito lo suficiente de la fiesta colombina y vamos a dejar reposar la disolución (dos políticos introducidos en ácido), que no solución (todos los políticos en idéntico elemento), para que se forme el poso pertinente. Luego analizaremos con detenimiento y decidiremos el procedimiento a seguir. Pero aquí en Tenerife ya observamos cómo se decanta el conglomerado de los ex. Este pasado sábado se juntaron todos en el TEA y compusieron una verdadera obra de arte (como diría un amigo, un puzzle que te cagas). Se conjuraron para acabar con el ‘régimen’ y apostaron por aliarse con cuanto bicho viviente se escindió en algún momento de su vida inmediatamente anterior. Nada importa que se haya pregonado a los cuatro vientos los principios más a la zurda para atraer a ese electorado desencantado, para a continuación recurrir a la necesidad de pactar con quien sea y como sea a cuenta de los topes electorales. Ya Román se les había adelantado en su excursión conejera y en la isla de los volcanes firmó con lava y sal promesa de amor eterno con el clan (grupo de personas que pertenecen a un mismo tronco familiar, que conceden gran importancia a los lazos de parentesco y que están unidas bajo la autoridad de un jefe) de Dimas. Pero ahora, cuando estampemos la rúbrica con Nueva Canarias, quedará sellado igualmente el pacto de Los Hervideros. Es una lástima que el CCN de Nacho, como consecuencia directa de su exitosa campaña en 2007, haya retornado al redil de Coalición Canaria, que si no lo mismo también tendría cabida en este potajito de berros.
Esgrimen los entendidos que esta ley electoral injusta hace perder una importante cantidad de votos, amén del altísimo porcentaje de abstención en los comicios canarios. Por lo que, en aras de que así no ocurra, vale todo. Y ese todo puede concluir en la conjunción de un sinfín de petardos que darán lugar, sí o sí, a unas explosiones tan sonoras como las de los fuegos del 3 de mayo de mi pueblo realejero. Aclaro que son ustedes los que deberán definir la acepción adecuada para el sustantivo petardo mentado hace un fisco. Cuando Santiago compita bajo el paraguas de este tinglado (yo no voto al PSOE, dijo), deberá tragarse mucho sapo. Porque en algún instante creerá oportuno recordar causas de sus estampidas. Por cierto, siempre desde el mismo gallinero. Me pregunto cómo te han aguantado tanto tiempo. De Corrales nada afirmo porque está más que acostumbrado a ser saltimbanqui (persona que realiza saltos y ejercicios de acrobacia, especialmente si lo hace en “espectáculos públicos al aire libre”). El entrecomillado es mío, no del diccionario. Como anillo al dedo, ¿no?
Como ya se me acabaron los adjetivos para calificar estas situaciones preelectorales, me parece conveniente dar por zanjado el presente. Eso sí, rogaría a sus ilustrísimas piensen siempre (enésima vez que lo repito) que todos aquellos que vamos a depositar la papeleta en el próximo mes de mayo podemos ser al menos tan necios e ignorantes como ustedes mismos. No menos, pero tampoco más. Y cantemos juntos aquello de agrupémonos todos en la lucha final…
Chacho, ya que nunca la han tenido, cojan vergüenza y un cacho de papel de lija. ¿Para qué? Para restregarse la lengua. ¿Se acuerdan de las películas del oeste? Sí, se les enciende un fósforo sin rascar demasiado. Hasta después.