martes, 1 de marzo de 2011

Dos correos

“En mi opinión no creo que con mi sueldo se solucione la crisis”.
“El CCN no tiene ningún pacto con CC”.
“Lamentablemente CC es incorregible”.
“El CCN seguirá apostando por la unidad nacionalista hasta el último momento, pero con la actual dirección de CC es imposible por ahora, a la vista de lo de Tegueste. Las relaciones con las demás fuerzas nacionalistas PNC, NC y PIL son inmejorables”.
Frases antológicas de Ignacio González (junior), quien entró en esto de la política de la mano de Ignacio González (senior), y llegó a ser secretario general del PP, diputado regional y consejero de la Presidencia del gobierno canario. Después de unos pulsos a Bravo de Laguna y otras componendas varias, es defenestrado por Manuel Hermoso y Lorenzo Olarte (a la sazón presidente y vicepresidente, respectivamente, del  ejecutivo autonómico). No pasó mucho tiempo para reaparecer, cual un Guadiana cualquiera, resucitando el CCN (de Olarte) y al poco suscribe una alianza con CC (de Hermoso). Tras darle ATI una patada en cierto sitio, inicia otra travesía en solitario, (como concejal santacrucero –ya come con los pobres–, se las ‘cobra’ al pobrecito de Ángel Llanos, casi tan defenestrado como él) y en el transcurso de la misma declara las cuatro guindas que al principio reseñé (hace menos de diez meses; sí, tres trimestres y algunos días).
Y ahora, visto (como decía ayer) el rotundo éxito de su millonaria campaña en 2007, vuelta al redil: “Hoy es un día histórico para el devenir del nacionalismo canario pues se trata de un acuerdo muy trabajado que supone un éxito”.
“Hace tiempo llegó la paz nacionalista de Canarias al dejar de tirarnos los trastos a la cabeza en beneficio de los partidos de ámbito nacional”.
“Algunos miembros de mi partido preferían un acuerdo con Nueva Canarias (NC), pero, aseguró, la decisión de firmar con CC ha sido por unanimidad”.
Comparen y no me negarán el que se trata de un recauchutado a lo Vultesa en toda regla. Y en esto llegó Claudina Morales para indicar que “el acuerdo con el CCN también ha sido decidido por unanimidad del Consejo Político Nacional de CC y estoy convencida de que se avanzará en la unidad nacionalista ya que están asimismo avanzadas las negociaciones con el Partido Nacionalista Canario”. También se mostró convencida de que cuando se sepan "quitar los problemas personales" habrá unidad nacionalista de manera definitiva. Ignoro si pensaba en Román, en Dimas, en el propio Rivero o en sus propios militantes en San Sebastián de La Gomera.
Y como me desvié del verdadero titular, y aprovechando que menté al señor presidente (no me defraudes a don José), adalid del empuje turístico que va a traer a las islas tantos guiris que lo mismo no caben, pero los alojaremos sin consumir un metro de suelo (¿metes tantos en el helicóptero, Paulino?), me envía una amiga un correo electrónico en el que me plantea esta situación que le ocurrió ayer mismo. Sale a desayunar fuera (no al jardín), pues le estaban haciendo un arreglo en su cocina. Fue a una conocida cafetería próxima a su casa. Para los del Norte, y para que se ubiquen, por ahí donde dicen San Nicolás, a caballo entre Puerto de la Cruz y La Orotava. El camarero ni se acercaba por la mesa. Pensaría, quizás, que estaba esperando al ‘ligue’. Se levanta, arranca el coche y se va a una cafetería-pizzería cercana al Jardín Botánico. Otra vez a sentarse, respira profundamente, se relaja y pide al camarero un café con leche y un sándwich a la plancha.  Su gozo en un pozo, pues el susodicho le contesta que no puede ser porque la plancha no está caliente. Nueva operación ‘levantada’ y a recalar en otra (cafetería), donde solicita idéntica consumición. Esta vez sí tuvo suerte. Cuando pide la cuenta se le indica que son tres euros. Le entrega un billete de cinco y hete aquí que si no acude a la barra a demandar el cambio (la vuelta), lo mismo estaría ahora muertita de frío sentada en la silla. Un desayuno (una odisea) de más de una hora. Un camarero que parece olvidarse de sus quehaceres. Un atendimiento que echa por tierra las buenas intenciones de la recuperación turística.
Ya sé que tú no me lees, Paulino. Pero alguno de tus correligionarios sí. Y como presumes de estar en todo y tener la cabeza mejor amueblada de estas ínsulas periféricas, lo mismo sería oportuno que te pasaran esta queja. Porque gastar dinero en campañas que promocionen la amabilidad y las buenas maneras hacia quienes sostienen, mayoritariamente, nuestra economía, y luego encontrarte desgraciados hechos como el que dejo relatado, no parece lo más conveniente. Deja ver si tengo suerte y Oswaldo, Marcos o Isaac, que tanto quieren al Puerto, se hacen eco. O lo mismo mi amigo Antonio te deja el recado en tu casa de El Sauzal.
El segundo correo, que hace referencia al ahorro energético de la propuesta de  apagón de hace unas semanas, no lo tengo tan claro. Mejor, lo tengo bastante oscuro. Tanto como la que yo elevé a la consideración de mis amigos en el sentido de no utilizar el móvil durante un día. Y lo manifiesto declarando solemnemente que yo bajé el ICP (interruptor del control de potencia), subí a la azotea a cepillarme los dientes, como cada noche, y miré en todas las direcciones y me dio la impresión de estar haciendo el primo. Y opté por lo de la mayoría: bajé, subí la palanquita y me puse a ver la tele. Ya sé que no está bien, pero me relaja un mogollón las repeticiones de la ‘dos’ de la canaria. En serio.
Hasta mañana, si a bien lo tienen.