lunes, 21 de febrero de 2011

Desembarcos

Aclaro previamente que la fotografía es de La Gomera. Pensaba incluir un paisaje de Valle Gran Rey, o una instantánea de una de las rampas (inoperativa) del muelle de La Villa, o del pescante de Hermigua, o de La Encantadora. Pero al final me decidí por esta rara composición (se me parece a un vídeo que circula por la Red en el que se hacen dibujos con la nata en una taza de café) en la que podemos observar unos patos por Los Chejelipes ‘hablando’ tranquilamente de los últimos acontecimientos (políticos) de la isla.
No sé si la rampa de Fred Olsen antes aludida se rompió a causa de tanto desembarco. De ser así, mucho habrán de cuidarse los buenos amigos gomeros porque la convocatoria electoral del próximo mayo está provocando unos cismas increíbles en la isla. Y no hay partido político que se escape de la quema. De todos ellos, el partido popular parece ser el que más está pescando en este río revuelto. Da la impresión de estar poniendo en práctica la teoría del triple ordeño que una granja de Agüimes ha experimentado con cierto éxito. Nada novedoso, por cierto, porque desde que Paulino ordeñó la cabra en La Aldea se dio cuenta de que se podían obtener unos litros más con tal procedimiento. Si está bueno Rivero para ver salidas a los túneles. Y como el PP nada quiere saber de sus antiguos socios y pretenden obtener una nueva mayoría suficiente, no se recata en copiar ideas y andar al acecho por si alguno quiere embarcar.
Por aquí bien cerca han subido al lanchón a Juanito Gorrín. Y aprovechando el atraque en Los Gigantes, se montó asimismo Sebastián Ledesma. Tras un largo paseo por la costa norte de la isla, lo bajaron en el muelle pesquero portuense y, a día de hoy, todavía se le ve paseando por La Ranilla y alrededores con Meca y Luis Miguel. Parece que asimila bastante y ya es capaz de diferenciar una lapa de una almeja. Hace tres noches se le escuchaba entonar, como al pobre José Ravelo en la playa realejera de Los Roques, el reclamo (canto y silbo) para atraer alguna morena. A saber, entrena con avidez para adquirir lo más pronto posible el funcionamiento adecuado del lazo.
Pero volvamos a La Gomera. En Gran Rey se cumplieron los vaticinios y la tropa de Esteban Bethencourt ha sido rescatada. No, por Salvamento Marítimo no. Eso fue a don Pablo Jiménez que sólo estuvo algo más de un día a la deriva. En nuestro caso el salvador fue Jesús David Ramos, presidente de los populares gomeros, quien acudió –algo que no entiendo– a una convocatoria de asamblea de CC. En la que se dijo que los convocados ya no eran de CC, y allí mismo propusieron a Esteban como candidato a la alcaldía, pero por el PP. Por supuesto, se proclamó a babor y a estribor que de lecciones de ética, nada de nada. Acabó, pues, la incertidumbre del naufragio de Bethencourt tras sus idas y venidas por los juzgados. Tras haber hecho y deshecho a su antojo cuanto le vino en gana durante muchísimos años, ahora el culpable es Víctor Chinea.
Tras la moción de censura –válida cuando nos interesa y reprochable cuando no– “ese tipo que está en el ayuntamiento ha arruinado Valle Gran Rey”. Él por lo visto no lo hizo cuando cobraba de dos fuentes (menos mal que no utilizó todos los chorros de Epina). Que su particular caso haya llegado hasta el Supremo es mera anécdota, éticamente intachable. Habla Esteban de la “traición que nos hizo uno de los nuestros”. Lo suyo es incalificable. Pero como, eso dice, tiene el terreno bien abonado (vuelve a las antiguas andadas), la apuesta deberá salir a pedir de boca. Aquí (en el PP) no se pregunta de dónde se viene sino a donde se va. Puse las tildes en los ‘dondes’ de tal guisa para significar que el pasado es oscuro, incógnito, mientras el futuro es nítido, diáfano.
Sí, se ha dado el pistoletazo de salida en la bella población gomera. El ‘traidor’ (a decir de los antiguos coalicioneros, ahora populares de toda la vida) repite también, pero en esta ocasión de la mano del PSOE. Y aun con estas componendas cierta encuesta –Canarias 7– (que cada vez me creo menos) da unas expectativas increíbles a CC (¿a quién presentan ahora en Valle Gran Rey?). Algo que no entra en los cálculos del más optimista. Porque, por ejemplo, al candidato de Vallehermoso no lo he visto jamás en La Gomera. En Tenerife sí. Lo mismo me promociono y me nombran a mí.
Pues así está el patio colombino. Bastante entretenido. Porque algún histórico del PSOE también se ha ido de excursión. Ahora son socialistas por La Gomera. Y antes lo eran por la Cochinchina. Román, tras su pacto con el PIL conejero, quiere desembarcar asimismo, cual un Juan Rejón cualquiera, para intentar pescar ‘más que sea’ un pulpito…
Ayer domingo me prometí al levantarme que no iba a leer los periódicos. Y mira el resultado. Con lo feliz que yo estaba con mi “Gomera en el recuerdo” (reiterar las gracias a los digitales que los reproducen allá), debo recurrir a estas ‘enfermedades políticas’. Claro, entre la homilía de Wladimiro (tengo unas ganas que cambie de guion –¿le pongo o no la tilde? –; las manifestaciones de Santiago Pérez (¿está o no en el PSOE?, que alguien me aclare, por favor, lo que significa ser militante, porque otro de Las Palmas, que se firma como tal, habla, sin tapujos de “desprecio a la militancia”: me lo imagino por Las Canteras con megáfono); la insistencia de no participar en las listas de Pedro Anatael; la escondida de Jonay; las visitas de Oswaldo a las obras (ya se puso casco, me hizo caso, y Tomás también)… Me voy. Qué manera de comenzar una semana. Creo que seguiré los pasos de mi estimado presidente, luchador nato y fajador como ninguno, y me apuntaré a lo del triple ordeño. Sigo admitiendo propuestas, porque para tal requisito es menester, por lo que puedo observar, ‘practicar la política’. Hasta luego.