viernes, 18 de febrero de 2011

Disquisiciones

Ayer manifestábamos que el efecto climático ‘mayero’ comienza a estar cercano al punto de ebullición. Las moléculas (entiéndase, políticos) se hallan muy agitadas. Y en el Partido Popular tenemos un amplio muestrario. Salvo, claro está, la figura de su presidente nacional que permanece impertérrito aunque Camps le adelante por la derecha. Manolo Domínguez, el diputado realejero, elevó una pregunta al director general de la policía y guardia civil para interesarse por la comisaría Puerto de la Cruz-Realejos, que, como su propio nombre indica, cubre con sus servicios las dos poblaciones mencionadas. Todo venía a cuento de la matraquilla de años atrás en que nos hemos empeñado en que el pueblo nuestro, la Villa de Viera, tuviese una para él solito. El director general le contestó que para una población de algo más de setenta mil habitantes, con una va que chuta y que los efectivos son más que suficientes.
Entiendo que el director general es persona bastante educada. Cualquier otro en su lugar la hubiese recordado a Manolo que con la creación de la policía autonómica, lo que pretende tiene todavía menos razón de ser. Máxime cuando el PP en Canarias también apoyó que ‘los rojitos’ hicieran acto de presencia por esos caminos canarios. Bueno, en principio estaba en contra. También eran acérrimos enemigos de la implantación de la nueva tele. Pero ese planteamiento quedó olvidado cuando le dieron su apoyo a Paulino. Ahora que han escenificado una nueva ruptura, se creen libres para volver a los antiguos razonamientos sin percatarse de que algunos tenemos memoria. Y si creen que todo vale, pues no.
Soria, el de los lunes en Madrid (mientras el parlamento de aquí le paga religiosamente) y el del resto de la semana en los juzgados por sus archiconocidas querellas contra todo el mundo, no volverá a darle el voto a Rivero. Eso dice. Pero como no se recata en cambiar de opinión cuando las circunstancias lo aconsejen, a no prestar el más mínimo caso porque hará, no lo duden, todo lo contrario.
Uno, que se considera persona normal y no lumbrera como estas eminencias que comento, piensa que si los susodichos no repasan de vez en cuando, o al menos, cuando se acuestan, meditan unos minutos de todo aquello que dijeron durante el día. Es más, ¿creerán de verdad que no somos capaces de reflexionar antes de ir a depositar la papeleta en la urna? ¿Puede alcanzar su cinismo cotas tan elevadas como para creerse seres superiores? Esas fotos acarameladas de los debates plenarios en Teobaldo Power, ¿nada les señalan?
Pero si currito es uno, no se le queda atrás el otro. Y cuando los puntales no están, aparecen los destacados (A, B o C) para sacar cogote, verbigracia, el majorero Barragán: “nos bastamos solos”. Chúpate esa, José Manuel, que pareces otro yogur caducado (¿o desnatado?). ¿Cómo se está poniendo el patio? Tendremos recreo hasta dentro de tres meses, día arriba, día abajo. Algo que le vendrá de perillas a Milagros para que madres y padres se olviden de estar pidiendo maestros.
Hoy no quería escribir de política y casi estoy acabando la tarea. Antes del punto y final, una de cierto militante díscolo: “Continuaré en el partido, pero no participaré en ninguna lista electoral”. En mis tiempos de ‘congregación’ teníamos que primero esperar que algún superior reclamase nuestros servicios, consultarlo con la almohada (los solteros) o con la parienta (los ‘arrejuntados’) y luego expresar nuestro consentimiento (o no). En la actualidad nos consideramos tan importantes que puedo permitirme el lujo de decir que no voy cuando ni siquiera me lo hayan insinuado.
A este paso lo mismo me llaman un día y me proponen una temporadita de vacaciones bien remuneradas en cualquier silla vacante. Solo pondré una condición: al ayuntamiento no pienso volver, ya me queda muy corto y una persona con mi experiencia (dispongo hasta de blog, como Dulce) no puede conformarse con horizontes de cortas miras y debe aspirar a ocupar puestos de mayor responsabilidad en organismos cuyos objetivos competenciales trasciendan de lo meramente localista. Las mentes privilegiadas estamos para sacrificios de mayor porte y visto que la humildad no es cualidad bien ponderada, he decidido motu proprio cambiar la trayectoria, cometer una travesura y dedicarme al travestismo (político, of course). Y más adelante, cuando adquiera algo de práctica, lo mismo me proponen para la Audiencia de Cuentas. Aunque uno es de letras (no canarias), los números no le bailan demasiado. Los maestros de la antigua hechura semos así. Con estas lluvias, chiquitos enjambres nos esperan cuando la primavera florezca en todo su esplendor (allá por el 22 de mayo). Ni pensarlo quiero.
Y otra vez el fin de semana en puertas. Hasta dentro de un rato.