martes, 15 de febrero de 2011

Que cunda el ejemplo


Me entero por otros blogs (no les perdono la omisión a Jose, Ana y Mari, así como al equipo docente del centro) que en el Colegio de Educación Infantil y Primaria ‘San Sebastián’ (Los Realejos) sigue existiendo algo que tanto se echa en falta en la actualidad como es la colaboración, mejor, la implicación de madres y padres en el proceso educativo. Porque con tanto baile de siglas en el entramado legislativo, hemos relegado al olvido que la educación es un proceso integrador en el que todos somos –debemos ser– actores. Y de la correcta interpretación del papel encomendado obtendremos el resultado apetecido.
Aquellos que me conocen, y saben de mis inquietudes, podrán recordar las veces que he insistido a lo largo de mi vida en tener movimientos asociativos involucrados. Porque no podemos negar que aquel espíritu de colaboración, de entrega y de sacrificio que afloró a finales de la década de los setenta del siglo pasado se ha ido diluyendo hasta alcanzar extremos de inacción bastante significativos. Que traslado, obviamente, a las organizaciones vecinales, que en manera alguna, salvo las honrosas excepciones, hacen el uso debido de unas instalaciones que costaron sudores, penas y lágrimas en épocas pretéritas cuando los dineros eran escasos.
Cuando escucho, por ejemplo, que el (¿o la?) AMPA del CEIP Toscal-Longuera, paradigma del buen hacer en un pasado no tan lejano, languidece y apenas hay gentes dispuestas a formar parte de las juntas de gobierno, me apena enormemente. Por ello, noticias como que la que hoy comentamos son un buen motivo para levantar esos alicaídos ánimos. Habrá, pues, que felicitar muy efusivamente a los promotores de la iniciativa, porque con hechos se demuestra que la Programación General Anual no es un mero documento escrito que se archiva en la Secretaría del colegio una vez haya sido aprobado por el Consejo Escolar. Al que allá por febrero sacamos del estante, lo sacudimos y nos convencemos de que todo va bien.
Leo que la actividad se desarrolló en las aulas de infantil de Barroso y consistió  en el pintado de diferentes personajes infantiles en las paredes del  patio de dichas instalaciones, así como una serie de talleres lúdico-educativos para los pequeños que allí se dieron cita. La Asociación de Madres y Padres de alumnos recalca: “Con este tipo de actividades se consigue la cohesión y convivencia de toda la comunidad educativa, buscando desarrollar iniciativas que permitan integrar a los padres y al alumnado en el propio crecimiento del Centro, tanto en actividades a desarrollar como en el respeto y la adecuación de las instalaciones del mismo”.
A los buenos amigos de otro blog realejero les pido disculpas por el ‘robo’ intencionado del material gráfico que incluyo en la cabecera de esta entrada de hoy martes. Pero como interesa promocionar este tipo de iniciativas, a buen seguro que el pecado me será perdonado. Además, uno que lidió alumnos hasta hace dos días y que recibió en el IES a los procedentes del San Sebastián, algún conocimiento de causa debe tener de la situación, máxime cuando alguna de estas mismas madres también forman parte activa de otros órganos en el Mencey Bencomo. Si lo sabré yo. Permítanme ahora aclarar que como me di de baja de eso llamado feisbuc, no puedo ‘regoler’ ya en muros ajenos. Lo manifiesto para un amigo que me sopló que hay algunas fotografías de este particular colgadas en esas paredes.
Debo confesarles que la visión de estas instantáneas me hizo recordar viejas andanzas. Y me alegró sobremanera el que sigan existiendo personas dispuestas a bregar duro por el bienestar de sus hijos. En todos los sentidos. Más que nunca procede aquello de que nunca las mañas pierdan. Estas acciones irán calando y forjando el pensamiento de los críos de ahora mismo, pero que a la vuelta de la esquina tendrán en sus manos los destinos de nuestra sociedad. Y lo que se aprende, y aprehende, en los círculos familiar y escolar, será la base de su posterior andadura. Y cuanto más sólida sea, mayores posibilidades de éxito en el sinuoso camino que les aguarda.
Mis más sinceras felicitaciones a todos los que componen la comunidad educativa del colegio. Y si son capaces de extrapolar estos entusiasmos a otros lugares, miel sobre hojuelas. Porque da la impresión de que a medida que se avanza en el escalón educativo, vamos perdiendo fuelle. Luego, parece, que con quejarnos hemos resuelto la papeleta. Reitero la enhorabuena.
Hasta dentro de un rato.