martes, 22 de marzo de 2011

Cómo que no se hace nada

Somos muy dados a pensar que las personas que ostentan algún cargo público no hacen absolutamente nada, y eso es completamente falso. Y te lo voy a demostrar científicamente, como –ya creo habértelo dicho con anterioridad–, me  espetó un alumno cierta vez en el instituto, cuando intentó convencerme de que la culpa no era de él sino del profe que no lo entendía (nihil novum sub sole).
Desde que Paulino Rivero manifestó que “en España aún es de noche pero en Canarias está amaneciendo”, no hago más que darle vueltas a la cabeza. Acabo medio mareado, pero he incrementado por lo menos un 50% mi capacidad de reflexión. Y es de bien nacido el ser agradecido, por lo que estoy pensando seriamente botar al otrora alcalde sauzalero el próximo 22 de mayo.
Vamos a ver, estimado presidente. Si a la España que tú te refieres (algo que habrá contentado a José Rodríguez, Antonio Cubillo y Manuel Reyes por el matiz diferenciador con estas ínsulas atlánticas) es la del territorio peninsular, más Baleares, por mucho que llene la luna y se acerque a este globo azul que nos alberga, me parece imposible que salga el sol en Canarias, estando más al oeste (repase eso de la longitud terrestre) que en cualquier punto de eso que usted denomina España. Estuve curioseando y hallé que Corcubión (La Coruña) se encuentra a 9º 12’ Oeste y Arrecife (Lanzarote) a 13º 34’ también Oeste. Por lo tanto, si el Sol, eso me han enseñado, sale por el Este, y aún siendo esa población gallega de lo más occidental que puedas echarte a la cara, amanece antes allí que aquí. No digamos nada si comparamos alguna población de Menorca con otra de El Hierro.
Yo creo que sufre, señor Rivero, un exceso de trabajo. Aunque soy consciente de que tal aseveración me puede causar más de un disgusto con quienes piensan que ustedes no hacen nada. Son tantas las visitas e inauguraciones que señala su apretadísima agenda, que las incursiones por los túneles que recorrió en su reciente gira a las obras del Anillo Insular, en su tramo Icod-El Tanque, lo tienen algo confundido. Y esos profundos cambios de luminosidad entre las entradas y salidas, le han hecho que se ‘escandile’ (del verbo ‘escandilar’, palabra autóctona de mi zona que sustituye a encandilar) demasiado. Menos mal que con el auxilio del helicóptero no tiene que atravesar todos (túneles) los que se encuentra para llegar a Hermigua, que si no más contrastes (de luz y de pareceres).
Comentaba mi amigo Salvador García hace unos días que nos entró tal fiebre inauguradora que lo mismo lo hacemos con un semáforo que con un ascensor. Y eso que él no contó las repeticiones, como ya indiqué con la escuela de Las Abiertas (Icod de los Vinos). ¿Recuerda la expresión ‘darse tono’? Pues en ello estamos. Esos medios de transporte tienen que estar casi al rojo vivo, alcanzando la zona peligrosa de las revoluciones. Después del acompañamiento multitudinario a Elena en la zona baja de La Guancha (creo que fue el 12 de los corrientes), ha tenido tiempo, entre otras nimiedades, de participar en El Larguero (donde habló de las excelencias del representativo), acudir a la apertura del II encuentro de gestores de la Innovación en Canarias (Nova Day), la consabida inauguración de Las Abiertas, una entrevista que le hicieron en TVE los alumnos del colegio Británico de las Palmas, el arropamiento a Bermúdez en el santacrucero Cine Víctor, visita a la sede central del grupo Harinalia en Santa Cruz de Tenerife, inauguración del Centro de Interpretación y Servicios del Parque Nacional del Teide en La Orotava, la visita antes mencionada a las obras del cierre del Anillo Insular, inauguración del Centro Cívico de La Camella (Arona), inauguración de la ampliación del CEIP Adamancasis en El Paso (La Palma), inauguración de la Escuela de Infantil Municipal y ampliación del CEO en Tijarafe (La Palma), visita a las obras de la travesía de Hermigua (La Gomera)…
Con todos mis respectos: ¿usted no mea, señor Presidente? Y entrena todos los días. Y atiende personalmente su bitácora, contesta a sus millares de amigos en Tuenti, Twitter, Facebook y resto de intrincadas redes sociales. Y hace vida familiar. Y juega su partidita de dominó con los vecinos. Y ordeña una cabra. Y coloca una primera (y segunda, y tercera) piedra. Y ara con un burro majorero…
Ese helicóptero tiene que estar echando chispas. Mírenle los niveles de aceite de vez en cuando, no sea que vaya a coger un calentón en los rotores. Por cierto, usted debe hacer lo mismo que cierto alcalde portuense dijo una vez acerca del coche oficial (un Mercedes, creo recordar). Ofreció el vehículo a sus ciudadanos. A ver si se le ve un detalle y me da una vueltita a lo Fernando Delgado.
Como lo aprecio demasiado no puedo permitir que le pueda dar algo a causa del ajetreo. Por lo tanto, me reitero, como vale más ser prevenido que curar los posibles desaguisados, lo botaré en esta inminente cita electoral. Y brindaré, como no puede ser de otra manera, por su salud. Se lo merece sobradamente. Y para que no se resienta, rogaré a las amistades que también lo boten.
Suyo afectísimo.