jueves, 17 de marzo de 2011

Estamos bonitos

Estoy asombrado. Me fisgonean. El primer paso –la lectura– está dado. Y siendo ello importante, no hay que conformarse. Mucho menos, relajarse. Porque el segundo –la comprensión; harto difícil para unos escasos, afortunadamente–, vendrá por añadidura. Compruebo que los duros de mollera cada vez son menos. Por todo lo cual, sigo. Si Google Analytics me indica que en los dos primeros días de esta semana he recibo la nada despreciable cantidad de 390 visitas, deberé mostrarme francamente satisfecho y agradecido. Máxime cuando en el blog solo vierto meros comentarios de asuntos que considero de interés.
Ha hecho bastante frío en estos últimos días. Pero ni la nieve ha sido capaz de apagar mucho incendio incontrolado. A pesar de la crisis, las sedes de los partidos políticos guardan cierto parecido con Los Hervideros (mejor, el Islote de Hilario), en Lanzarote, o, salvando las distancias, con los reactores de las centrales nucleares japonesas. Y es más, se abren nuevos locales ávidos por albergar a cuanto escindido se tercie por la geografía insular. Se ha dicho siempre que ‘pueblo chico, infierno grande’, pero el aserto, en este particular, no es demasiado fiable puesto que se están generalizando los trasvases. El grupo municipal socialista de Arico se ha hecho añicos porque a algunos no les ha sentado bien que una joven sea cabeza de lista en el próximo mayo. En unos días tendrán acomodo en otro aposento (iba a poner pesebre, en su acepción coloquial, pero desistí). Algo más allá (para los del Norte), en Adeje, otro concejal abandona a Fraga para ir de la mano de Paulino. El afer de La Gomera, déjalo estar; es de tal enjundia que va para tesis doctoral, por lo que se excede del contenido de una mísera bitácora y de los exiguos destellos de su ¿responsable? (a decir de algún lumbrera, según me silban).
En un periódico de ayer pude leer dos artículos con estos titulares: ‘Julio Pérez, el mejor alcalde para Santa Cruz’ y ‘Otra razón para no votar a Julio Pérez’. Sí, ya sé que las opiniones son libres y los hechos son sagrados, pero tal disparidad demuestra que la movida va a seguir muy activa (claro, de no ser así, no la habría). Y me temo que después del 22 de mayo sigamos otra temporada con las batallitas de los pactos, puesto que se me antoja que las mayorías se pagan muy caras. Guarden recortes de prensa, audios y vídeos para que comprueben que nuestros representantes poseen fuertes convicciones (y muy frágil memoria). Bueno, sin ir más lejos, a Cristina Tavío ni siquiera le hace falta esperar tanto. Raro es el día en que no mete la pata en sus declaraciones, pero se le perdona (los inocentes jamás son culpables del pecado original). Tiene buena maestra en Dolores de Cospedal.
En La Guancha, Elena, tras la inauguración del Mercadillo del agricultor (iniciado cuando ella cursaba la EGB), se ha decidido por optar a la reelección. Es normal. Después de llevar años diciendo que ya no se presentaba más, tras anunciarlo en los diferentes medios de comunicación (porque se lo había prometido a su familia), ha hecho todo lo contrario. Luego pretenden que uno crea en sus promesas. Como las de Manolo Domínguez aquí en Los Realejos. Con titulares periodísticos que conducen al engaño, porque quien los lee cree intuir que la plantilla de la policía municipal se incrementará en 50 agentes. No sé si el candidato popular se explicó mal o los periodistas lo entendieron peor. Más bien pienso que las notas que se remiten a los diferentes medios (el periodismo actual, en la mayoría de los casos, espera sentado a lo que expelen los sofisticados artilugios tecnológicos), se prestan a equívocos. El político ha llegado a tal grado de convencimiento que cree a pie juntillas en aquello de que lo importante es que hablen de él, aunque sea mal. La rueda seguirá dando vueltas cuando alguien espete lo de lo leí en el periódico, lo escuché en la radio o lo vi por la tele. Luego, con quejarnos en el bar de la esquina, asunto arreglado.
Se habrán enterado de que a un concejal del PP en Santiago de Compostela lo pescaron conduciendo borracho y medio dormido (ebrio y cabizbajo, en más fino). Y su partido, en vez de callarse, avergonzarse y mandarlo para su casa, denuncia que se ha filtrado (interesadamente) el atestado policial correspondiente. Pues vénganse para acá los gallegos para que comprueben lo que ocurre en Puerto de la Cruz, donde papeles, informes, sentencias y otras componendas varias no pasan por El Penitente. Los llevan, directamente, a coger aire por los alrededores de Playa Jardín. Ese lugar paradisíaco por el que suelen pasear Isaac y Oswaldo (alcaldes villero y realejero, respectivamente), según declaran públicamente. Algo que no me parece mal (todo lo contrario), pues el Puerto es el Puerto. Pues no dimos vueltas en la Plaza del Charco cuando éramos mozos.
Concluyo con la fiebre empichadora que le entró al ayuntamiento villero. Al igual que cada cuatro años, desde hace mucho más de veinte, Isaac abre una gaveta y siempre encuentra unos restos para este menester. En mayo no habrá un mísero bache. Ayer mismo casi no llego con el coche al taller de Juanito para que le mirara los ‘zapatos’. Me tuve que colar por dirección prohibida (me dio permiso un guardia).
¡Ah!, Paulino y Milagros inauguraron, por cuarta vez –creo–, la escuela de Las Abiertas. No les perdono el que no me hayan invitado. Si te fijas en las fotos de la izquierda, la zona la conozco algo. Esperaré a que pongan otro detalle, y vuelta a inaugurar.
¿La foto?: corporación de Ermua (Vizcaya), año 1919. ¿Por qué? No lo sé realmente. Puede que por semejanza con muchas de las nuestras actuales, que empezaron en la época de la fotografía en blanco y negro y siguen.
Hasta mañana. Y ya será viernes.