martes, 15 de marzo de 2011

Javier Trujillo Bernal

Hasta hace bien poco el PP apenas ‘pintaba nada’ (entiéndase en términos coloquiales y políticos) en La Gomera. Pero como José Manuel Soria, siguiendo al dictado los consejos madrileños, se ha propuesto que los canarios vayamos a votar este próximo 22 de mayo en clave nacional, está el hombre pescando (salmones, a ser posible) en cuanto charco de agua se ponga a su alcance, porque las encuestas indican lo que indican. Y es en estos momentos cuando se demuestra que hay personas que acceden, o lo pretenden, a esto denominado genéricamente ‘política’ para medrar lo más que puedan. Y es La Gomera el lugar donde los movimientos se asemejan mucho al habido en Japón y que tantas desgracias ha causado. Se están produciendo más trasvases que los existentes en todos las presas  del tramo comprendido entre La Laja y Los Chejelipes.
Este sábado último se reunieron en Chipude la nueva hornada pepera, cuyos cabezas visibles son Esteban Bethencourt Gámez (hasta ayer de CC, ayuntamiento de Valle Gran Rey) y Javier Trujillo (hasta anteayer del PSOE, consejero del Cabildo). Fueron unos setecientos, dicen ellos. Pero como no hizo acto de presencia la policía –que diría ciento cincuenta–, no podemos confrontar datos. Estuve, eso sí, viendo las fotos de los digitales gomeros y no me cuadran esos números. Pero si esa es su ilusión, quién soy yo para restarle ánimos. Que uno también conoce el lugar y se ha mandado sus buenos potajes en Casa Sonia, por ejemplo.
Como el título de hoy es el que es, vamos a diseccionar el discurso del susodicho en el acto ‘multitudinario’ del núcleo poblacional mentado en el término municipal de Vallehermoso. Un poco más y alegan que había tanta gente como en las fiestas de la Virgen de Candelaria. Y aclaro, previamente, que a los pocas personas que conozco allá y que ostentan un cargo, lo son mucho más como amigos que como representantes públicos. Para que no me encuadren, que es el recurso fácil.
Javier Trujillo Bernal, de quien, como persona, no sé absolutamente nada, será el número uno en la lista del Partido Popular al Cabildo de La Gomera, tras haber sido inquilino del edificio durante bastantes años y habiendo ocupado cargos de responsabilidad en el gobierno insular que dirige Casimiro Curbelo. Ahora se muestra nuestro hombre muy orgulloso de formar parte del proyecto del Partido Popular en Canarias y en la Isla, y está plenamente convencido de que “tendremos un Gobierno fuerte en la región y en el Estado, lo que permitirá traer mucho dinero”. Es, lo habrán podido comprobar, el mismo discurso de Paulino Rivero con respecto a Madrid. Además, no entiendo a Trujillo cuando manifiesta que el dinero será ‘bien’ administrado. Pero si tú has estado gobernando en estos últimos doce años (creo), ¿reconoces, acaso, que lo administraste mal? ¿Y quién convence a la población para pensar que a partir de ahora, con chaqueta cambiada, lo vas a hacer mejor? ¿No dijiste hace unos días que aquí (ahí) nos conocemos todos? Estás en un mar de contradicciones. Y lo entiendo. Y te comprendo. Porque estos brincos producen mareos. Y con la peculiar orografía gomera, mucho más.
Trujillo Bernal afirma que al formar parte de la Institución Insular no va a defraudar a los ciudadanos. Chacho, ¿nos conocemos o no? ¿Has estado o no? La gran prioridad es crear puestos de trabajo. Desde el Cabildo, me imagino habrás querido decir. Pues ponte de acuerdo con tu nuevo jefe, quien, a renglón seguido, ha largado que de eso nada. En todo caso hay que generar las condiciones para que los empresarios puedan darlo. A saber, predica con el ejemplo que como Consejero del Gobierno de Canarias, amén de Vicepresidente, puso en práctica hasta el otro día. Ahí están esas otras estadísticas que no interesa airear. A ustedes; yo no tengo inconveniente.
Lo de la ampliación del aeropuerto lo dirás de broma, ¿no? Porque la idea no tiene nada de original y creo debas pagar el canon del copyright a quienes fueron tus compañeros hasta la semana pasada. Oye, eso de que ya está bien que vengan coches en esos barcos de Tenerife, cuyos ocupantes dejan residuos en la isla, no me gustó nada. Puesto que yo soy uno de ellos. Que no voy más porque no dispongo de tu sueldo, ni de tu suerte. Y no me gusta que nadie me llame merdellón en una tierra que a lo mejor siento más que tú, advenedizo (al PP, of course). ¿En qué fueron los ‘quinientos’ acompañantes de Soria (así salieron setecientos), entre los que estaban Manuel Fernández (el supuesto insultador parlamentario) y Mercedes Roldós, prodigio de las adjudicaciones sanitarias? Como regresaron el mismo sábado, ¿miraste bien debajo de las alfombras? ¿Y en los bancos del exterior de la iglesia?
Y se empeñaron todos en hablar de los chiqueros. Es que el sector primario está abandonado. ¿Cuál era tu responsabilidad hasta ahora en el Cabildo? No alcanza mi conocimiento a saber qué número de cochinos hay en aquella zona (voy a sumarle El Cercado). No sé si rondarán los setecientos que se congregaron el fin de semana. Me refiero al número, faltaría más. Pero si ha habido problemas hasta ahora para recoger entre cuatro paredes al pobre animal (es un decir), alguna culpa deberás sentir, estimado Javier. Y que se legisle para todas las islas, demuestra una supina ignorancia de la propia composición del Parlamento. Que lo diga yo, pasa, pero tú…
Como podrás fácilmente deducir, no soy gomero (bueno, un poquito de adopción), pero tampoco me escondo detrás de las tabaibas y las piedras. Te invito a dedicarle un par de tardes a leer las entradas de este blog. Puede que tras el ejercicio no me tildes de sospechoso en el cariño que le profeso a esa tierra (que ustedes tanto dicen querer, algo que yo dudo). Pero, por favor, ni me tomes por imbécil (yo también participé en política en mi pueblo desde 1979 a 1983; y luego me marché a mi trabajo disgustado con la ‘política’, pero sigo sin subirme a carros oportunistas y supuestamente ganadores porque lo indican las encuestas), ni, lo que es peor, pienses que los gomeros que siguen ahí dando el callo son tan ignorantes como para no llamarte aprovechado. Tú y todos esos que quieren provocar no sé cuántos tsunamis electorales.
Por último, provoca tremenda carcajada el que Soria vaya a esa isla a dar lecciones de moralidad. Está bonito el caballero. Espero que no me demande por llamarle de tal guisa. Hasta dentro de un rato.