miércoles, 9 de marzo de 2011

Vaya con las monjitas

Ya empezó la campaña mi amigo Juan Dóniz arriba en Benijos (La Orotava). Y lo ha hecho de la manera más efectiva: resucitando las emanaciones de 2004. Así la gente subirá y podrá comprobar de primera mano todo lo que el barrio ha mejorado en estos últimos años. No obstante, Nemesio Pérez también se ha puesto manos al asunto, no sea que algún entendido vuelva a soltar que los quesos están fermentando.
Quien no podrá acudir a los fuegos de artificio (ya se vislumbra el humo) serán nuestro presidente autonómico y el mismísimo rey. Al segundo le han salido unos hematomas que tiene preocupada a parte de la prensa. Si hubiese sido a Zapatero, ya se habría publicado que Sonsoles le dio un par de estampidos. Porque algunos periodistas se pasan la deontología por el forro de los calcetines y hemos podido observar la catadura moral de más de un encumbrado con respecto a la enfermedad de Rubalcaba. Lo de Paulino es debido a que está metiéndole mano a una nueva formación que se llamará Coalición por el Tenerife (CXETF), cuyo congreso (re)fundacional será la próxima semana en La Ermita sauzalera: en los mentideros se comenta que esta vez no va a trincar a un tal Concepción, porque según todos los indicios se halla de incógnito en La Masía copiando detalles a imitar en el Heliodoro.
Y ya que menté una ermita, vámonos para un convento, sito en el barrio de Casablanca, allá por la capital aragonesa. Pues sí, en el cenobio zaragozano de monjas de clausura Santa Lucía se ha producido un robo importante. Le han hurtado a las hermanas nada menos que un millón y medio de euros. Ellas, de la comunidad cisterciense, ignorantonas perdidas (que diría Piedra Pómez), guardaban la poquedad en un armario. Para no estar con mucho bulto (ni calderilla del cepillo que se puede caer al suelo, y a esa edad el agacharse no es muy conveniente), lo tenían en unas bolsas de plástico (algo parecido lo he oído de otro lugar) y en billetes de 500 euros. Vi un ‘Bin Laden’ de esos una vez y ‘más nunca’.
Son los ahorros de toda una vida, declaran las reverendas. Y yo, que a estas alturas de la vida ya creo en muy pocas cosas, ignoro si son producto de sus labores (restauración de libros y pergaminos) o se deben a la venta de los trabajos de Isabel Guerra, ‘la monja pintora’, cuyas obras –leo en la prensa– tienen una gran demanda y altos precios. Pero no parece muy normal que los que adquieran esos cuadros abonen su importe en los billetes antes aludidos, porque a un servidor se le puede ocurrir el pensar cosas raras. ¿O no?
Sea como fuere, dado que el comienzo de la puesta en circulación del euro es bastante reciente (1 de enero de 2002), quisiera pensar que también existía en el montante sustraído mucha recaudación de cuanto teníamos la peseta como moneda oficial. Por lo que habrán tenido que ir al banco a realizar el cambio pertinente. Y ya me imagino a la madre superiora diciéndole al cajero: no, démelos en billetes de 500 (para el gasto diario).
He entrado en la web del convento (te dejo el enlace por si quieres echar una visual: http://www.monasteriosantalucia.com/) y, comprobando la labor que allí se realiza, menos entiendo el motivo para tener este importe metido en una simple gaveta. Porque no me cuadra el perfil del personaje que hace tales locuras con el de estas religiosas (salvo en la película “Dos mulas y una mujer”, protagonizada por Shirley MacLaine y Clint Eastwood).
Nos transmite el refrán que de cualquier mata salta un conejo. En nuestro caso, en este templo del recogimiento, se dedicaron, grano a grano, a recolectar billetes. Y alguien pensó que de cualquier estante podría venir la fortuna. Dejaron una puerta abierta y volaron. Una corriente inoportuna causó el desaguisado. Ahora corresponde dejar actuar a la policía. Pero me surge una duda, porque en un convento de clausura –eso me han dicho– no entra ni Dios. Por lo que, entiendo, las pesquisas van a entrañar graves dificultades. Y como las inquilinas tienen fama de tenerlo siempre en perfecto estado de revista (que se decía en la mili), lo mismo limpiaron, sin darse cuenta, las posibles huellas.
Complicado lo veo. Uno, también ignorantón perdido, se imagina que el único hombre que tiene acceso a las dependencias debe ser el cura. Que entrará y saldrá del recinto sin mayores contratiempos. Pues lo tiene chungo. Pasa a ser el sospechoso número uno (parezco Hércules Poirot). Quizás sea el prejuicio que tenemos de pensar siempre en un caco (masculino). Me imagino que cuando lo trinquen (no al cura, sino al verdadero), alegará en su descargo que no encontró suelto. Y tendrá toda la razón del mundo.
¡Ay, hermanas!, qué es eso de acaparar tanto. Son 250 millones de pesetas. En un convento (de clausura). ¿Cuánto habrá en El Vaticano? Sí, ahora que me salten los beatos con aquello de las obras sociales de la iglesia y lo importante que son para coadyuvar a los estados. Se nota que te excrementas. Acaparadores de pecados capitales (y nunca mejor dicho).
Hasta luego.