miércoles, 27 de abril de 2011

Insultos, errores y livianos

Se me adelantaron los portuenses –amén de otras insignes plumas– Salvador García y Juan Cruz. Comentaron, con buen tino y mejor criterio, la ejemplaridad de la sentencia que condena al que fue portavoz del gobierno de Aznar, Miguel Ángel Rodríguez, por un delito continuado de injurias. Y como ustedes pueden ser asimismo seguidores de sus bitácoras (¿está bien, tocayo?), y de no ser así, pinchen en los enlaces que inserto al final y tendrán la información de primera mano, permitan que me alegre enormemente de que se comiencen a dar primeros pasos. El que un juez crea que ya es momento oportuno para iniciar un proceso de normalización en esta bazofia televisiva podrá considerarse un simple grano de arena. Pero convendremos que por algo hay que empezar. Y como por estos lares norteños también sabemos de improperios, desmanes, malaventuras y fechorías, el motivo de la felicidad que me produjo la noticia se acrecienta, y sugiero, por añadidura, que va siendo hora de que a más de un supuesto comunicador le amarren las cabras en el corral. No podemos seguir consintiendo que bajo el tamiz de la libertad de expresión, tenga cabida cuanta ruindad puedas imaginarte. Creo haber escrito en la anterior oportunidad que este tema salió a colación, que solo les faltaba escupir y echar espumarajos por la boca. Intuyo que ya también lo hacen porque con algunas teles locales tengo problemas de sintonización. Lo mismo se les produjo un cortocircuito. Mental y físico.
He leído que los próximos 14 y 15 de mayo se va a celebrar en Pinolere (La Orotava) la I Feria del Cochino Negro Canario. Y no estoy de acuerdo, porque las mejores fechas eran el sábado y domingo siguientes. Se hubiera montado la mejor exposición de ejemplares de todo el archipiélago en tantísimo tiempo. Por lo menos hasta 2015 no habríamos visto nada igual. Ya el cartel era de lo más premonitorio y nos han chafado la posibilidad de juntar cochinos, candidatos, interventores, apoderados, miembros de las mesas, electores… Chiquita fiesta se hubiese armado. Un tenderete, ay mería…
Los funcionarios municipales portuenses persisten en sus concentraciones en la Plaza de Europa. Ni los encendidos piropos de alguien estrechamente relacionado con el Consistorio y con el párrafo primero de esta entrada les han desanimado. Esta última ha sido la ocasión número catorce en que sus protestas se han hecho sentir en El Penitente. La mayoría de los medios de comunicación, al hacerse eco del acontecimiento, han expresado en sus planas que se había realizado la decimocuarta manifestación. Pero lo enterados de turno, sin encomendarse a la superioridad y en el afán de echarse aquello mayor que lo otro, nos sorprenden con este titular: Catorceava manifestación de los funcionarios municipales ante el ayuntamiento portuense. Y como esa primera palabra expresa el número partitivo o fraccionario 1/14, viene a resultar que a los ‘protestantes’ les resta aún trece porciones más para alcanzar el sorprendente resultado de la unidad, a saber, una manifestación. Puede, vete tú a saber, que la originalidad haya partido de cualquier seudoperiodista de los que se pueden dar por aludidos al inicio de este comentario.
Ana Oramas, tan bien tratada (la quícara) por el periódico que el pasado domingo nos sorprendió (primera página) con la playera Cristina Tavío (a lo que tenemos que llegar), una vez tuvo el pico bien caliente en las pasadas semanas cuando la presentación de alguno de los candidatos de CC, dijo que su formación podía presumir de no llevar imputados en sus listas. Y en esto surgió de las cenizas Ángel Llanos para demostrar que algo raro se había cocido (¿cogiste por qué no escribí guisado?) en el departamento de Ángela Mena. Y la Fiscalía olfateó a través de Sí se puede que podía haber trampa en determinadas adjudicaciones que lindan los 18.000 euros, límite que marca la línea entre contratar a dedo y a través de un concurso público. A partir de ahora se ignora si el problema es de la afectada o los afectados son, o pueden serlo, Paulino, Bermúdez o la propia diputada.
¿Te acuerdas de los ahorros que proclama José Manuel Soria? Y el PP majorero predicando con el ejemplo. Ya es la segunda ocasión en que doña Águeda Montelongo, la sustituta natural de Domingo González Arroyo, no tiene nada mejor que hacer que pagar facturas de su partido a través del Patronato de Turismo de Fuerteventura. Es el segundo ‘error’ que se produce. Al primer afortunado le pagaron el coche de alquiler y al segundo la estancia en un hotel bien acomodado. Tengo unas ganas de que alguna vez me toque una equivocación de estas. Pero no hay manera, tú. Cada vez que gozo de la oportunidad de darme un garbeo por estas islas nuestras, bien sea Fred Olsen, bien Binter o Islas, Cicar o Avis o los lugares donde me alojo, siempre me indican que les debo algo. Y lo tengo que pagar, tú. Jamás me han dejado ir señalándome que ya un amigo había corrido con los gastos. Tengo una mala suerte.
¿Cuánto habrá tenido que pagar el PP por la foto en cuestión? Porque un medio independentista no le va a hacer campaña gratuita al partido más estatalista y menos autonómico de todos? ¿Qué nos pretendía demostrar la vicepresidenta primera del Parlamento aparte de lo que a la vista está? Por cierto, otra de las que se sumó a la reprobación del citado medio de comunicación y que con total desparpajo y atrevimiento osó justificar la subida de sueldos. ¿Y viste cómo salió del agua, amén de mojada? Eso mismo, en su estado natural: riéndose. ¿De quién o con quién? ¿Tú crees? Yo no me puedo hacer a la idea de que el fotógrafo lo supiera de antemano. ¿Cómo, que el bikini iba en el lote de aquellas famosas facturas puestas en duda por la intervención? Lo tuyo es demasiado.
Hasta mañana. ¡Ah!, los enlaces: