miércoles, 13 de abril de 2011

Las matemáticas

La alcaldesa de La Guancha, Elena Luis, que no se iba a presentar en estas elecciones de 2011 y que al final cambió de opinión (lo mismo nos sorprende en estos pocos días que restan para la presentación de candidaturas el veterano Domingo Calzadilla), ha manifestado recientemente que esta –de verdad de la buena y palabrita del Niño Jesús– sí es la última. Y aquí viene lo bueno: cree firmemente que se debe dejar paso a la juventud. Es decir, predica la misma doctrina de Paulino Rivero. Sí, predica. Que una cosa es tal menester y otra bien distinta dar grano.
Opina un servidor que difícil nos lo ponen estos dos dirigentes de CC. En el caso de la guanchera, porque ya incumplió la anterior promesa. Y el cuento de que viene el lobo está ahí para corroborar la credibilidad de los políticos. Sin embargo, estoy por afirmar que me creo más sus palabras (con las reticencias de rigor) que las de Rivero, con quien coincidí hace unos días en una de mis entradas. ¿Lo recuerdan, no? Malo es, no obstante, que cuando no se predica con el ejemplo, uno deba mostrase escéptico en grado superlativo. No es Coalición Canaria, precisamente, el paradigma de lo que pregonan estos líderes. Lo más, recurren a la consabida mezcla de veteranía y juventud. Como en la candidatura orotavense, por ejemplo. Pero por mucho número 6 que lleve mi buen amigo Eduardo, teniendo a Isaac, Linares y Dóniz (viva la paridad) como cabezas bien visibles del chiringuito, y con casi un centenar de años en cargos públicos (entre los tres), bien complicado le vislumbro el porvenir. Es más, si antes había quejas en la Agrupación Folclórica de Higa por la escasez de actuaciones, a partir de junio la disminución alcanzará límites considerables. Y todo por mera lógica aplastante: no podrán aumentar puesto que se produciría un supuesto trato de favor, algo que no sería muy decente, a decir del propio Linares. ¿O no?
Las denominan ciencias exactas. Me refiero, obviamente, a las matemáticas. Y no atisbo que los planteamientos políticos puedan ser encuadrados en tal disciplina. Porque son tantas las variables, y tan variables, que cuadrar un resultado se antoja poco menos que imposible. Y a este juego se han sumado los periodistas deportivos, que se han empeñado en buscar titulares con matices esperanzadores ante la gravísima situación del CD Tenerife. Como las reiteradas mudanzas de entrenadores y director deportivo no han surtido cambio positivo alguno, el representativo se agarra a las matemáticas. Incluso el último, Amaral (qué otra cosa podrá decir el buen hombre) insiste en que todavía es posible. Eso, el cuento de la lechera. El mismo que yo utilizo para hacer las cuentas ante la posibilidad (remota, lejana, casi imposible) de obtener seis resultados en la Primitiva.
Y si las matemáticas (bien tarde cayeron en la cuenta) es la única tabla de salvación, ¿por qué no ficharon a uno de los buenos profesores de la materia, que se hallan ‘desperdiciados’ por esos centros docentes salvando chicos del descenso y aguantando a Milagros para que no promocione? Si se hubiesen puesto en contacto conmigo, les habría recomendado unos cuantos. Con un montón de años de experiencia, reciclados a través de innumerables cursillos y dispuestos a afrontar situaciones comprometidas. ¿No será que hay que desviar a estos señoritingos que tenemos por jugadores a otro ciclo de grado medio porque el superior les queda demasiado ancho? Persistan en esa ‘política’ de fichajes, que cuando estemos en Segunda B recurriremos a la cantera para el viaje de retorno. Y se cumplirá por enésima vez la misma cantinela. Mientras, los privilegiados habrán cobrado la pasta gansa y hallarán acomodo en otros lugares de allende los mares.
No aprendemos. Caeremos en los mismos errores una y otra vez. Seguirán ‘gobernándonos’ los que abogan por cambios y apuestas decididas (de boca para afuera), pero que en su fuero interno musitan lo ‘de aquí no me bajo ni de coña’. En todas las instituciones. Y esto es así, matemático, exacto, sin vuelta de hoja.
Bueno, me voy a hacer un sudoku para relajarme. Hasta mañana.