martes, 5 de abril de 2011

No lo puedo evitar

Cada vez que escucho el ruido de cualquier helicóptero miro hacia lo alto por si Paulino viene a buscarme para dar una vueltita. Lo siento, no puedo evitarlo. Hace un rato asomó uno por La Corona, pero no debía ser el presidente. Puede que haya sido Wladimiro que fue a vigilar cómo van los trabajos para el próximo verano. No es que él vaya a estar, que parece que no, aunque se halla preocupado por el desplante de Melchior, de una parte, y por si será capaz de seguir con su homilía dominical mientras se dedica a sachar las papas. Ya saben la cantinela: tenemos que potenciar…, no podemos seguir legislando de espaldas…, se han perdido tropecientas mil fanegadas de terreno cultivado… Echa otra, Manolo.
Manifestó Soria (José Manuel) a los periodistas que no es verdad que los viajes de Paulino en el susodicho salgan gratis. Los cuantificó en 900 euros por remontada. Los transcriptores se limitaron a fijar su atención en si el ‘on’ del aparatejo estaba en la posición correcta. Ni cuenta se dieron los pobres de que hace dos días Rivero había descubierto la pólvora. Me ratifico en lo de ayer. Si alguno no leyó la entrada, ya sabe, a rebobinar.
Tengo la ligera impresión de que al gremio (de periodistas) lo que en realidad le molesta es que el presi pueda cogerlos en cualquier renuncio y se los eche luego en cara. Porque él es así de perfeccionista. O le haces la pregunta bien o te lo reprocha. Pero para regañinas, las que se ha llevado Zapatero desde el sábado pasado. Cualquier hijo de vecino se ha sentido legitimado, qué digo, capacitado para darle tortas del derecho y del revés. Por lo que intuyo, él ha sido el único culpable de haber alcanzado la presidencia del gobierno en dos ocasiones. Me cuestiono si los votos que estaban dentro de las urnas bajaron con alguna corte celestial. Estos comentarios y pareceres altamente sesgados poseen la misma carga de frivolidad que le achacamos al que dice que con dos basta. Porque si este sustantivo significa ligereza o falta de profundidad y de seriedad, especialmente en el comportamiento, qué diremos de Rajoy cuando no quiere presentar una moción de censura, porque, y son sus palabras, ‘frivolidades, las justas’. Perdónenme la bajeza, pero Mariano, aparte de lo visto, quiere además trincarlo en la esquina y con los pantalones bajados (para que ya no se le escape… corriendo).
Dicen los jugadores del Tenerife que se hallan muy animados: pues se nota que te excrementas. Creo que los debemos fichar en SxTF, que, a pesar de su cortísima andadura, ya saben lo que es hacer dobletes. Y esto (lo del doblete) me suena a Copa y Liga, algo que le vendría de maravillas al representativo, tan necesitado de ánimos añadidos (o renovados). Como algunos añoran a Javier Pérez, que no olviden que la escalada comienza en Segunda B. Lo malo de esta plantilla es que se han apoltronado (como los políticos) y en vez de partirse el culo corriendo (que para eso cobran), se les van las ganas por la boca con la canción de los cómputos matemáticos, y las estadísticas, y el cálculo de probabilidades, y los conjuros al más allá, y… Prepara Paulino la siguiente reunión en tu ermita sauzalera. Allí tienes a otro Mariano. Lo mismo… Déjalo ya.
He tenido que cambiar de escenario para mis caminatas. Después de patear muchos kilómetros por los alrededores del Hospital Universitario de Canarias (¿está bien dicho don José?), razones de fuerza mayor me han hecho bajar a la que es capital al 50% de esta nacionalidad: Santa Cruz de Tenerife. Estoy dando mis primeras zancadas. De lo raro que observe, procuraré mantenerles informados. Por lo pronto, en un solar (por denominarlo de alguna manera) que se halla en la margen derecha (en su camino hacia la mar) del Barranco de Santos, en los aledaños del Barrio de La Salud, hay de todo: tresillos, armarios, lavadoras, neveras, microondas, cocinas, colchones, mesas de noche, lámparas, alfombras… ¡Oh!, yo pensé que era el Centro Comercial del Mueble, pero me paré un rato (el indispensable que me permitía el mal olor de ciertas evacuaciones) y pude comprobar que no debía ser aquello un punto limpio. Claro, Zerolo ha estado más entretenido en adecentar Las Teresitas y no ha tenido tiempo de coger el tranvía hasta el Puente Zurita, luego darse un salto hasta el de Javier de Loño, por Obispo Pérez Cáceres, y allí mismito, en las confluencia de Guanchemar (o algo así) y Anaga, está el vertedero. ¡Ah!, que se lo diga a Bermúdez. Vale, dicho queda. Sírvanme de correo los simpatizantes de CC que habitan en mi pueblo realejero. Si la mierda hubiese estado en Las Palmas, seguro que el homenajeado ya lo hubiese esparcido cual ventilador veraniego.
Me dijo un amigo si no me podía contener un fisco. No, no lo puedo evitar. Y además lo escribo. Para que quede constancia. Hasta dentro de un rato.
Perdón, esperen un fisco: ya entendí a mi ayuntamiento. La distinción al editor de El Día fue en desagravio por haber finiquitado aquí la conquista. Cómo demonios se me pudo pasar. Provecto que es uno. Mejor, dos. A ver cómo explica Oswaldo el paseíto del pendón el 25 de julio.