martes, 3 de mayo de 2011

3 de mayo

Hoy es 3 de mayo. Y esta fecha en mi pueblo es de armas tomar. La guerra pirotécnica que se entabla en la noche de este día entre las calles de El Medio (de Arriba) y El Sol, no es ninguna broma. Se dispara con ganas y entusiasmo. Y se le chilla al contrario como en cualquier disputa y enfrentamiento que se precien. Los silbidos desde las azoteas se propagan por Godínez y algún que otro barranco que aún nos queda. Pero casi siempre se produce un empate técnico. Basta escuchar los comentarios a la jornada siguiente. Los fogueteros no piensan lo mismo. Será porque ellos cobran y nosotros pagamos.
Mucho se ha hablado y escrito de esta tradición en la que nos gastamos cierta cantidad de euros. Eso, ‘cierta’ (tirando a incierta), céntimo arriba, céntimo abajo. Existen escasos detractores e ingentes masas de seguidores. Estos últimos son capaces de esgrimir la religiosidad para convencerte, para defender a capa y espada que ese gasto está más que justificado. Otro Dios tan ciego como el que no ve los desaguisados en África. Un servidor ni lo entiende ni lo ha entendido jamás. Otros argumentan que este arte efímero es capaz de atraer turistas. Yo no lo tengo tan claro. Máxime cuando el intervalo de espera entre que disparan una y otra calle se antoja excesivo. Hace unos pocos años casi amanece a la espera de que el tiempo mejorara. Porque esa es otra, rara es la ocasión en la que el meteorología no juega malas pasadas.
Cuando vivía en La Longuera (antes en La Gorvorana), la lejanía me permitía dormir plácidamente. Pero el destino ha hecho posible que ahora deba contemplarnos con el cuello doblado porque explotan justo encima de mi cabeza. La novedad de la recién estrenada casa facilitó el que en mayo de 2003 se congregara toda la familia en Los Príncipes (no, de monárquico nada, el nombre de la urbanización). Creo que el ‘entusiasmo’ solo duró hasta 2005. A partir de ahí, emigro, siempre que las posibilidades lo permitan. He visto los fuegos desde La Guancha, Lanzarote, Gran Canaria y un par de lugares más.
Se ha discutido en meses anteriores el que hay que planificar un lugar en el que cada una de las calles tenga su campo de operaciones. El de la calle El Medio parece estar más definido. No solo porque hay varios espacios en las cercanías del Estadio (de fútbol) Los Príncipes, sino porque el alcalde cuenta con un amplio solar en la calle Pablo García que tiene a la disposición de las respectivas comisiones de fiestas. Además, como él es fiel seguidor de una de las cruces, nada mejor que no haber declarado su casa (si la página oficial del Catastro no miente) y seguir pagando como solar para menesteres como el que hoy nos concita. Las malas lenguas se han dedicado a criticarle, y afearle, su comportamiento de no estar pagando el IBI (la contribución, para entendernos), cuando él lo que pretendía es favorecer los intereses generales del municipio. Hay gente mal pensada y no lo podremos evitar. Se trata de un gesto desprendido que muchos (que si pagan religiosamente, me incluyo) vecinos envidiosos no han sabido captar en su verdadera dimensión, en su profunda carga de servicio a la comunidad, de su enorme desprendimiento. Sin ir más lejos, yo no lo hubiera hecho. Tanto es así que mi casa, creo que posterior a la suya, ya no es solar, es vivienda (también tienen el Catastro o les puedo dejar fotocopias de los recibos). Prefiero abonar cerca de quinientos euros anuales, que solo menos de ochenta, pero estar disponible para estas exhibiciones de fuegos de artificio. Es que no existe comparación posible. Tendría que limpiar la azotea con muchos más productos que los que ahora utilizo.
Como este cacharro te permite dejar programadas las entradas para el blog, lo mismo cuando estés leyendo estas líneas estoy perdido en cualquier rincón de alguna de las islas restantes. Y con la matraquilla de darle al coco pensando quién va a ganar esta noche. Yo creo que los Toste, otra vez. Por eso puse una foto que hallé en su web.
Hoy también es festivo en el pueblo. Y se aprovecha para irnos a La Cruz Santa a contemplar el enrame de varias decenas de cruces. Es un espectáculo digno de contemplar. Escribo espectáculo porque no me gusta inmiscuirme en terrenos resbaladizos y mis creencias se hallan bajo mínimos desde los inicios de la prehistoria, año arriba, año abajo.
Como la campaña electoral está a la vuelta de la esquina, espero y deseo que los estampidos de hoy mismo disipen las dudas que nos quedaban. Tenemos quince días por delante bastante entretenidos. En la última semana (del 16 al 22 de mayo), cuando hayan retirado los carteles de la I Feria del Cochino Negro (Pinolere), y podamos contemplar en toda su extensión la amplísima muestra de los otros candidatos, llegaremos a la conclusión de que nuestro gozo en un pozo. ¿Por qué? Porque restaban en Los Realejos los de la Feria del Ganado y el Concurso de Arrastre. Chiquito dilema.
Por cierto, coincido plenamente con mi amigo Álvaro quien manifiesta no entender cómo siendo Tomás el mejor concejal de Cultura de todos los tiempos desde que se inventó el papiro, llega CC y lo coloca en un puesto de no salir. ¿Será para arrastrar votos y compensar el otro espectáculo, no pirotécnico, con que este equipo de gobierno ha deleitado a los vecinos de La Cruz Santa en estos últimos años?
Hasta mañana.